Batallón Vasco Español

Batallón Vasco Español
Operacional Junio de 1975 - Abril de 1981
Objetivos Ataques a civiles, miembros de la organización terrorista ETA, militantes de la extrema izquierda y de la izquierda abertzale
Regiones activas País Vasco (España) y País Vasco francés ( Francia)
Ideología Extrema derecha, nacionalismo español
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El Batallón Vasco Español (BVE), identificado a veces con la Alianza Apostólica Anticomunista (AAA) o "Triple A", Antiterrorismo ETA (ATE) o Acción Nacional Española (ANE), fue una organización terrorista parapolicial que actuó fundamentalmente en el País Vasco y el sur de Francia. Comenzó sus operaciones en junio de 1975,[ cita requerida] un año y medio después del asesinato de Luis Carrero Blanco a manos de ETA, finalizándolas en abril de 1981. Una vez disuelta la organización, algunos de sus integrantes pasaron a formar parte de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), que surgieron poco después. La violencia del BVE fue denunciada por ETA y sus apoyos, que la señalaron como violencia «directamente cometida por el Estado español contra el pueblo vasco».

Presunta vinculación con los aparatos represivos del Estado español

En el informe de la Oficina de Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco de 2010 se dice que el Batallón Vasco Español, la Triple A y los Grupos Armados Españoles eran grupos bien organizados de extrema derecha «que actuaban con un importante nivel de tolerancia, cuando no de complicidad con importantes sectores de los aparatos policiales de la época», aunque reconoce que «la escasa y deficiente investigación policial de una parte muy importante de estas acciones violentas impide el esclarecimiento de un dato de especial relevancia, cual es el grado de complicidad, colaboración o inhibición que pudo existir por parte de determinadas instancias policiales con dichos actos criminales». El informe añade a continuación que «los antes citados sectores políticos de extrema derecha y elementos vinculados a los aparatos de unas fuerzas de seguridad del Estado aún pendientes de democratizar y con una incuestionable motivación política sembraron el terror en determinados sectores sociopolíticos vascos, normalmente vinculados a la izquierda, y sobre todo al nacionalismo vasco, mediante actuaciones violentas que provocaron importantes daños materiales y personales, llegando al asesinato». Por último, el informe advierte que de los 74 actos terroristas atribuidos a estos grupos —que causaron 66 víctimas mortales— sólo en 33 se abrieron diligencias judiciales, de los que sólo 17 acabaron con una sentencia firme.[1]

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