Basílica de San Vicente (Ávila)

Basílica de San Vicente
Basilica of San Vicente, Ávila, España.jpg
Información general
Estilo románico de transición
Catalogación Bien de Interés Cultural
Parte de Ciudad vieja de Ávila e iglesias extramuros
Localización Ávila
Coordenadas 40°39′28″N 4°41′49″O / 40°39′28″N 4°41′49″O / -4.696944
Fecha de construcción siglos xii-xiv
Culto Iglesia católica
Diócesis Diócesis de Ávila
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La basílica de los Santos Hermanos Mártires, Vicente, Sabina y Cristeta, más conocida simplemente como basílica de San Vicente, es un templo románico ubicado en Ávila, España, el de mayor tamaño e importancia de la ciudad después de la catedral y una de las obras más destacadas de este estilo arquitectónico de todo el país. Fue declarada Monumento Nacional en 1882.

Historia

Fachada occidental.

En el año 306, durante la persecución de Diocleciano, y por orden del pretor Daciano, sufrieron martirio los hermanos Vicente (de Ávila), Sabina y Cristeta por negarse a firmar un documento en el que debían reconocer haber ofrecido sacrificios a los dioses romanos, según establecía el cuarto edicto de la persecución, de 304. Según la tradición sus cuerpos fueron depositados en un hueco de la roca, edificándose posteriormente sobre ese lugar la actual basílica (la roca sería la que se puede contemplar en la capilla derecha de la cripta). La leyenda dice que fue el propio judío responsable de su muerte quien, arrepentido, decidió construir un templo para enterrarlos, pasaje que aparece recogido en un relieve del cenotafio.

Vista desde el adarve de la muralla.

Por la inseguridad que suponían las incursiones musulmanas, en 1062 el rey Fernando I de León y Castilla ordenó que los restos fueran trasladados al monasterio de San Pedro de Arlanza ( Burgos) hasta que en 1175, con el avance de la Reconquista y el desplazamiento de la frontera hacia el sur, los cuerpos regresaron a su lugar de enterramiento original, en el que para entonces había comenzado ya la construcción del actual templo (hacia 1130). Posteriormente se efectuó un nuevo traslado en el año 1835 a la colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias de donde pasaron a la capilla de las Reliquias de la catedral de Burgos hasta que volvieron definitivamente a San Vicente, donde quedaron depositadas dentro de unas urnas colocadas en el altar mayor.[1]

Tras haber quedado unos años paralizadas, las obras se retomaron a mediados del siglo XII, adquiriendo su impulso definitivo con las ayudas que concedieron los reyes Alfonso X el Sabio y Sancho IV, lo que permitió rematarlas a principios del siglo XIV. Aunque desde esa época y hasta el siglo XIX sufrió varias reformas, éstas no alteraron sustancialmente su estilo arquitectónico.

Además, aunque fue restaurado entre mediados del XIX y el primer cuarto del siglo XX (especialmente por parte del arquitecto abulense Enrique María Repullés y Vargas), tuvo la fortuna de ser el primer edificio español en el que se intervino con criterios respetuosos, al contrario de lo que era habitual en la época, en la que los restauradores intervenían a su antojo, dejando los edificios en muchos casos desfigurados –un ejemplo paradigmático de esto último fue lo ocurrido en la iglesia de San Martín de Frómista, en Palencia–.