Barroco siciliano

Ilustración 1: Barroco siciliano. "Collegiata" en Catania, diseñada por Stefano Ittar, alrededor de 1768.

El barroco siciliano fue distintivo de la arquitectura barroca que se desarrolló en la isla de Sicilia, al sur de las costas de Italia durante los siglos XVII y XVIII. El estilo se reconoce no sólo por sus típicas curvas y florituras barrocas, sino también por sus máscaras sonrientes y " puttis" con la particular extravagancia que le ha dado a Sicilia una identidad arquitectónica única.

El estilo barroco siciliano voló durante la gran reconstrucción edilicia que siguió al terremoto de 1693. Previamente el barroco había sido usado en la isla en una forma ingenua y de alcance local, que había evolucionado a partir de la arquitectura híbrida nativa más que de los grandes arquitectos barrocos de Roma. Después del terremoto los arquitectos locales, muchos de ellos formados en Roma, tuvieron múltiples oportunidades de recrear la arquitectura barroca más sofisticada, que había ganado popularidad en la Italia continental. El trabajo de estos arquitectos locales —y el nuevo género de grabado arquitectónico que ellos iniciaron— inspiró a otros diseñadores locales para seguir el ejemplo. Alrededor de 1730, los arquitectos sicilianos habían desarrollado confianza en el uso del estilo barroco. Su particular interpretación los llevó paulatinamente a generar una forma de arte altamente localista y personalizada. De 1780 en adelante, el estilo fue gradualmente reemplazado por la nueva moda del neoclasicismo.

El estilo decorativo del barroco siciliano duró apenas cincuenta años, y reflejó perfectamente el orden social de la isla en una época en que —dominada nominalmente por España— fue gobernada de hecho por una aristocracia hedonista y extravagante. La arquitectura barroca ha dado a la isla un carácter arquitectónico que permanece en el siglo XXI.

Características del barroco siciliano

Ilustración 2: Monasterio benedictino de San Nicolò l'Arena, ejemplifica el típico barroco siciliano, con putti sosteniendo los balcones, balaustradas de hierro forjado y decoración rústica en dos tonos de piedra volcánica.

El monasterio benedictino de San Nicolò l'Arena, hoy en día sede de la Facultad de Filología de la Universidad de Catania, ejemplifica el típico barroco siciliano, con putti sosteniendo los balcones, hierro forjado, balaustradas, decoración rústica y mampostería en dos tonos.La arquitectura barroca es un fenómeno originado en el Siglo XVII en Italia: es teatral y extravagante, y ricamente ornamentada por esculturas y un efecto conocido como claroscuro; el uso estratégico de luz y sombras sobre un edificio.

El estilo barroco en Sicilia estuvo muy enfocado en edificios construidos para iglesias y palazzi[2] de edificios observados por visitantes sicilianos en Roma, Florencia y Nápoles. Sin embargo, aún en esta etapa temprana, los arquitectos locales comenzaban a incorporar ciertas características vernáculas de la vieja arquitectura siciliana. A mediados del Siglo XVIII, cuando la arquitectura barroca de Sicilia era notoriamente diferente de la continental, incluía al menos dos o tres de las siguientes características, reunidas en un diseño libre que resulta difícil sintetizar en palabras:

Ilustración 3:El campanario de la iglesia de San Giuseppe en Ragusa.
Ilustración 4: La catedral de San Juan Bautista, Ragusa, (1694-1735), ejemplo del barroco temprano en Sicilia.
  1. Máscaras grotescas y putti, a menudo sustentando balcones, o decorando varias bandas del entablamento de un edificio. Estas máscaras serias o sonrientes son una reliquia de la arquitectura siciliana anterior al Siglo XVII (ilustraciones 2 a 9).
  2. Balcones, complementados casi siempre por balaustradas de hierro forjado, después de 1633 (Ilustración 2) y por balaustradas planas antes de esa fecha (ilustración 6).
  3. Escalinata externa. La mayoría de las villas y palazzi fueron diseñados para permitir la entrada ceremonial de carruajes a través de una arcada en la fachada principal, que daba acceso al patio interior. Una intrincada escalera doble llevaba desde el patio al piano nobile, constituyendo la entrada principal a las habitaciones de recepción en el primer piso. El vuelo simétrico de los escalones giraba hacia dentro y hacia afuera hasta cuatro veces. Debido a la topografía escarpada de algunos sitios, era necesario acercarse a las iglesias mediante varios desniveles, que generalmente se transformaban en largas escaleras rectas de mármol, objetos decorativos en sí mismos (ilustración 9) a la manera de las escaleras de la Piazza Spagna, en Roma.
  4. Fachadas curvas, cóncavas o convexas (ilustraciones 1 a 6). Ocasionalmente en una villa o palazzo, la escalera externa se ubicaba dentro del espacio creado por la curva.
  5. El campanario siciliano, que no se emplazaba sobre la iglesia en una torre como era común en Italia, sino en la misma fachada, a menudo montado sobre el frontón, mostrando claramente una o más campanas dentro de sus propias arcadas, como en la Collegiata de Catania (ilustración 1). En una gran iglesia con muchas campanas, esto resultaba usualmente en una arcada profusamente esculpida y decorada en el punto máximo de la fachada principal (ilustración 9). Estos campanarios son una de las características más marcadas de la arquitectura barroca siciliana.
  6. Interiores de iglesias con una profusión de incrustaciones de mármol de color en pisos y muros. Esta forma particular de revestimiento de desarrolló en Sicilia desde el Siglo XVII.
  7. Columnas que a menudo son ubicadas exentas,[3] soportando arcos planos y -consecuentemente- mostrando la influencia de la antigua y mucho más bi-dimensional arquitectura normanda (ilustración 3). Las columnas se encuentran muy raramente en grupos cerrados formando recorridos.
  8. Decoración rústica: Sebastiano Serlio decoró los bloques rústicos de cantera y a fines del Siglo XVI los arquitectos sicilianos ornamentaban estos bloques grabándoles hojas, peces e incluso querubines y conchas marinas. Estas últimas se convertirían más adelante en el motivo principal de decoración del diseño barroco. Algunas veces la decoración se usó en pilastras en vez de en los muros, en oposición a lo que cabía esperar, y casi como una broma arquitectónica (ilustración 2).
  9. La piedra volcánica local ( lava ) fue usada en la construcción a causa de su disponibilidad. Recortes en gris y negro se usaron para lograr efectos decorativos contrastantes, acentuando la afición barroca por las luces y las sombras.
  10. La influencia arquitectónica del dominio español (ilustración 13), aunque fue menor a la de los normandos. El estilo español, versión más restrictiva de la arquitectura renacentista francesa, es particularmente evidente en Sicilia oriental, donde -debido a las reiteradas insurrecciones- España mantenía una fuerte presencia militar. La monumental Porta Grazia en Mesina, construida en 1680, como entrada a la ciudadela española, no quedaría fuera de lugar en cualquiera de las ciudades coloniales fundadas por los españoles. El estilo de esta puerta, con sus ornamentos moldeados fue ampliamente copiada en Catania, inmediatamente después del terremoto.

Debe recordarse que todas estas características nunca se dieron juntas en el mismo edificio. Otras, tal como los frontones recortados sobre las ventanas, el abundante uso de la escultura, y ventanas y puertas curvadas son emblemáticas de la arquitectura barroca, y pueden ser encontradas en toda Europa.

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