Barreño

Un barreño es un recipiente troncocónico con asas o recortes en su borde superior, similar en uso y formas a las tinas y los cubos, y fabricado en diferentes materiales: barro, madera, diversos metales y aleaciones y, desde el siglo XX, plásticos. Es un recipiente de gran capacidad que ha sido muy útil en atiguos oficios ( tintoreros, curtidores) y labores campesinas,[1] y posteriormente en las tareas domésticas, para lavar la ropa, la vajilla, o bañar a los niños.

Barreños de: barro, madera, metal (zinc-titanio), plástico.

Origen y etimología

El origen del término no es claro. Antigua voz prerromana, según Corominas, común con el portugués, gascón y languedociano, es un derivado de barro por abreviación de lebrillo, barreño, llamado así por la materia de que se hace. Vale por balde, cubo, caldero y lebrillo, siendo las tres primeras voces básicamente urbanas y la última de carácter rural.

Covarrubias también recoge su posible origen arábigo: Algunos quieren sea arábigo, de «barran», que vale caldero.[2]

Barreños de barro

Antiguamente, con el nombre de «barreña», se usaba por los pastores y campesinos como recipiente para comer.[3]

En Andalucía y otras zonas de Levante y La Mancha, el barreño de barro se identificaba con el lebrillo grande o corciol, que llegaba a alcanzar diámetros de 90 cm en Lora del Río, 64 cm en Fajalauza (Granada) y 52 cm en Triana.[4]

Barreños de madera

La lavandera (1735), óleo de Jean-Baptiste Siméon Chardin en el Hermitage (San Petersburgo).

En los países septentrionales, ricos en madera, el barreño es un recipiente más ancho que el cubo y más pequeño que la tina (que puede llegar a medir dos metros de diámetro). Por su modo de fabricación, su apariencia y, en muchos casos, sus aplicaciones pertenece a la misma familia que los toneles y los barriles.

Barreños de metal

Con precedentes arqueológicos en los barreños de bronce de la civilización micénica y la Grecia clásica, el barreño de zinc nació del progreso industrial del siglo XIX. Similar al ancestral caldero de cobre, y hermano mayor de la serie de recipientes fabricados en hierro, aluminio, acero inoxidable, hojalata y otras aleaciones más sofisticadas. Desde mediados del siglo XX ha ido siendo desplazado por los recipientes de plástico. No obstante, el uso de barreños de metal (o recipientes metálicos con forma de barreño) sigue encontrándose en sectores concretos. Así por ejemplo, la freidora eléctrica que se utiliza en churrería.

Barreños de plástico

Estos recipientes de material plástico de vivos colores y fabricados en serie son los herederos universales de la cultura del barreño. Otrora negocio exótico del mítico 'gitano', hoy lo es del popular 'chino'. La aristocracia del barreño de plástico tiene su cuna en Italia, en los diseños propuestos desde la década de 1960 por el sello industrial Kartell.[5]

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