Bardenas Reales


Situación de Bardenas Reales en un mapa de los municipios de Navarra
Escudo de las Bardenas Reales

Las Bardenas Reales de Navarra constituyen un paraje semidesértico de 41 845 has que se extiende por el sureste de Navarra (España). Paisajísticamente el espacio tradicionalmente conocido como Bardenas es más amplio que delimitado bajo la denominación de Bardenas Reales de Navarra, y abarcan también territorio de las localidades aragonesas de Sádaba, Tauste y Ejea de los Caballeros.[2]

Por Real Cédula de 14 de abril de 1.705 emitida por el rey Felipe V se concedió el derecho de explotación de esas tierras a perpetuidad sin posibilidad de concederse a otras personas a los 22 congozantes, configurando definitivamente con ello el régimen de titularidad de derechos sobre Bardenas Reales que hoy se mantiene y dando origen a la institucionalización de la Comunidad de Bardenas.[3]

En diciembre de 2008 el Estado Español cedió a la Comunidad de Bardenas Reales la nuda propiedad de los terrenos.[5]

Bardenas Reales

En la actualidad, la mayor parte de las Bardenas Reales se encuentra protegidas desde el año 1999 mediante la figura de un parque natural de 39 274 ha. Anteriormente, en 1986, dos parajes de las Bardenas, el Rincón del Bú y las Caídas de la Negra ya habían sido declaradas reservas naturales. El 7 de noviembre de 2000 el conjunto fue declarado reserva de la Biosfera.

Situación geográfica

Las Bardenas Reales se encuentran en la zona sureste de Navarra, lindando con Aragón. Se ubican en la zona media de la depresión del valle del Ebro, al pie de la sierra del Yugo y de la comarca zaragozana de las Cinco Villas. Tienen 45 km de norte a sur y 24 de este a oeste, con una altitud que varía entre los 280 y los 659 m s. n. m. Su superficie es de 41 845 ha. Limita con dieciséis municipios, de los cuales trece son navarros y tres aragoneses, de la provincia de Zaragoza. Los navarros son Valtierra, Arguedas, Carcastillo, Santacara, Mélida, Rada, Caparroso, Villafranca, Cadreita, Tudela, Cabanillas, Fustiñana y Buñuel, en tanto que los zaragozanos son Tauste, Ejea de los Caballeros y Sádaba. En el interior de las Bardenas Reales se encuentra el denominado vedado de Eguarás, que pertenece al término municipal de Valtierra, aunque geográficamente sea parte integrante de las Bardenas.

Vista general de las Bardenas entrando por Arguedas

Paisajísticamente es tradicional la diferenciación del territorio bardenero en tres áreas distintas que de norte a sur son: El Plano, la Bardena Blanca y la Bardena Negra. A su vez, en estas grandes áreas se identificación parajes específicos con características propias que les confieren singularidad.

El Plano

Se trata de la parte del territorio bardenero situado más al norte. Orográficamente El Plano se distingue por ser una meseta que se eleva unos 100 metros sobre los territorios colindantes. Su paisaje se encuentra en su mayoría ocupado por cultivos de cereal, en tanto que sus laderas están cubiertas con coscojares, romerales y ontinares. En esta área se ubica el embalse de El Ferial.

Bardena Blanca

La Bardena Blanca
El Castildetierra

Es la zona central del territorio y la más desértica. Su relieve se caracteriza por extensas zonas llanas, profundos barrancos por cuyo fondo corren los ríos estacionales, y los rellenos de fondo de valle en los que sobresalen los cabezos. Esta Bardena debe su nombre a la presencia de sales blanquecinas que se extienden por su superficie debido a la abundancia de yesos y arcillas en su suelo.

La Bardena Blanca se divide a su vez en dos, la Blanca Baja y la Blanca Alta. La primera es la más deprimida y la segunda se extiende de Pisquerra y Eguarás hacia Carcastillo.

La Pisquerra, en la Bardena Blanca

Bardena Negra

La Bardena Negra es la zona más meridional del territorio bardenero, en el límite con Aragón. Sus límites septentrionales que la separan con la Bardena Blanca están situados en la línea que va desde los términos de La Nasa hasta Barajas del Rey.

Orográfica y paisajísticamente está conformada por mesetas de diferente altitud y cortadas por cursos de agua estacional que corren en el fondo de los barrancos. Se trata del área de las Bardenas que presenta una mayor cobertura vegetal de todo el territorio y está fundamentalmente formada por pinares de Pino Carrasco y monte bajo de matorral, que le dan la tonalidad oscura al paisaje de la que procede su nombre.

Acceso al Barranco Grande


Parajes específicos

Dentro de cada una de las zonas que conforman las Bardenas existen a su vez parajes o términos menos extensos que gozan, en función de las singularidades naturales o históricas, de características especiales que les ha hecho acreedores de una identidad y denominación propia. Por lo que suelen denominarse de forma autónoma. Entre ellos están:

Landazuría
Se extiende a los pies del cerro de la Virgen de Nuestra Señora del Yugo al oeste de la Bardena Blanca. Es una zona de contraste entre los cultivos de regadío y secano.
El Rincón del Bú
El Rincón del Bú es una pequeña zona de 460 ha situada en la parte sur de la Bardena Blanca. Posee una muy singular orografía en donde la erosión ha tenido gran influencia. La vegetación está compuesta por hierbas y sabinar y abundan las aves rapaces como el águila real, alimoche, alcaraván, ortega, ganga o alondra de Dupont. Destaca por la cría del búho real. Esta zona fue declarada reserva natural en 1986.
Caídas de la Negra
El paraje de Las Caídas de la Negra ocupa una extensión de 1925 ha y se ubica en la Bardena Negra. En ella abundan águilas, buitres, búhos, avutardas, zorros, gatos monteses, jinetas, anfibios y reptiles. La vegetación está compuesta por matorrales, sisallares, saladares y espartales. Tiene un desnivel de 270 m. Esta zona fue declarada reserva natural también en 1986.
El Vedado de Eguarás o de Peñaflor
Es una extensión de 1200 ha que no pertenece administrativamente a las Bardenas, sino que forma parte del término municipal de Valtierra, aunque no es contiguo al mismo. Se sitúa debajo de la meseta de La Estroza y está protegido por unas pequeñas elevaciones que lo separan del resto de las Bardenas. En su interior abunda la vegetación constituyendo un oasis dentro de la zona desértica.
En el interior de esta área se encuentran las ruinas del castillo de Peñaflor, también llamado de Doña Blanca por la leyenda que cuenta que Blanca I de Navarra fue encerrada por su padre en la torre de esta fortaleza cuando se negó a casarse con el príncipe de Aragón, Martín el Joven.
Aunque originalmente patrimonio real, en 1357 Carlos II lo cedió a García Bartolomé de Roncal por seis años y contra el pago de 60 libras por año. A mediados del siglo XV la corona donó el Vedado a Mosén Pierres de Peralta y en 1530 hay constancia que pertenecía a Juan de Eguarás, del que tomaría el nombre. Sin embargo, en el siglo XIX su propietario era el conde de Parent. Ya en el siglo XX pasó a estar bajo jurisdicción del municipio de Valtierra no perteneciendo a los terrenos que conforman la Comunidad de Bardenas. Fue declarado reserva natural.[6]
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