Baraja española

Cartas Valencianas, edición de 1778. El caballo de copas tiene escrita una típica frase castiza “Ai va”, (“ahí va eso”, “ahí queda eso”, derivado de la expresión épica “¡va!”: ese héroe, etc.).[2]

Lupiano.- Ahí tenéis dos barajas de naipes enteras, una de España, otra de Francia.
Valdaura.- Esta de España parece que no está cabal.
Lupiano.- Como así?
Valdaura.- Porque faltan los dieces.
Lupiano.- Aquellas no suelen tener como las de Francia: porque hay cuatro géneros o familias de naipes españoles, así como de los franceses. Los españoles tienen oros, copas, bastos , espadas. Los franceses tienen corazones, cuadrángulos, trifolios, vomerculos, o palas, o picas. En cada familia hay rey, reyna, caballero, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve. Los franceses tienen también dieces: y en los españoles los oros más pocos y copas más pocas valen más: los bastos y espadas al contrario. Pero en los franceses los más números siempre valen más.
Castillo.- A que juego jugaremos?
Valdaura.- Al triunfo de España, y el que da los naipes se retendrá la muestra, si es as, o figura humana.

—Fragmento de El juego de los naipes, 1539, París, Luis Vives.[3]
Hernán Ruyz Cabeza de Vaca era veyntequatro de Sevilla y veintecuatro de Xerez. Preguntando uno: quien es aquel? respondiole, una baraja entera de naypes.
Apotegma De los Caballeros (XLI, nº 41), 1574, Melchor de Santa Cruz.[4]

La baraja española consiste en un mazo de 48 naipes o “cartas” que se “barajan”, por metonimia se llama así.

Tradicionalmente se divide en cuatro familias, también llamadas palos, cada uno numerado del 1 al 7 y del 10 al 12, que son: oros, copas, espadas y bastos (este orden coincide con el código para “pintar las cartas”). Las figuras corresponden a los números 10 "sota", 11 "caballo" y 12 "rey", respectivamente. Para ciertos juegos se dividen en palos cortos (oros y copas) y largos (bastos y espadas).

Actualmente ciertos mazos incluyen además las cartas 8, 9 y 2 comodines, por ello pueden ser de 40, 48 o de 50 naipes dependiendo del juego.

Etimologías

Tiene varias inherentes al artilugio lúdico: Naipe, para esta voz se desconoce una etimología cierta, dándose varias versiones. El naipe también se denominó en latín “chartula pictæ signum”,[7]

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