Baraja española

Cartas Valencianas, edición de 1778. El caballo de copas tiene escrita una típica frase castiza “Ai va”, (“ahí va eso”, “ahí queda eso”, derivado de la expresión épica “¡va!”: ese héroe, etc.).[2]

La baraja española consiste en un mazo de cuarenta y ocho naipes o cartas de la baraja dividida en cuatro familias o palos. Los palos son oros, copas, espadas y bastos, a cada uno de los cuales le corresponde su iconografía característica. Cada palo tiene doce cartas: nueve cartas numeradas del 1 al 9 (cartas numéricas) y tres figuras numeradas correlativamente del 10 al 12. En la actualidad, las figuras son la "sota" (10), el "caballero", llamado coloquialmente "caballo" a pesar de que es un caballero montado (11) y el "rey" (12). Todas las figuras se representan de cuerpo entero.

Muy frecuentemente las cartas numéricas se cortan en el siete, lo que da una baraja de cuarenta naipes.

Para ciertos juegos los palos se dividen en cortos (oros y copas) y largos (bastos y espadas).

La baraja española de cuarenta naipes con cuatro palos y tres figuras está testimoniada al menos desde 1539 en los Diálogos de Juan Vives, aunque en este momento las figuras son "caballero", "reina" y "rey".

Algunas versiones modernas pueden incluir dos comodines, introducidos desde la baraja francesa, lo que da una baraja de 50 naipes.

La baraja española se utiliza actualmente en España, sur de Francia, América Central, Suramérica, Filipinas (donde se denomina "cuajo")[3]​ y en el norte de África. Anteriormente fue usada en Portugal, Italia y en toda Europa Occidental, en paralelo con las barajas locales.

Características generales

Como la mayoría de las barajas europeas, la baraja española se divide en cuatro familias o palos (llamados oros, copas, espadas y bastos, siempre en este orden), dibujados con un lenguaje iconográfico característico. Igualmente comparte con el resto de las barajas el dividirse en cartas numéricas y figuras (sota, caballo y rey).

Ordinariamente la baraja española consta de cuarenta cartas (siete numéricas y tres figuras de cada palo), a diferencia de la mayoría de las barajas, que son de cuarenta y ocho o cincuenta naipes. La baraja española puede aparecer en versión de cuarenta y ocho naipes si se le añaden dos cartas numéricas (el 8 y el 9) de cada palo.

La simbología de los palos en la baraja española es semejante a los de otras barajas, pero se distingue de las demás por su iconografía característica, y el hecho de que las figuras aparecen de cuerpo entero. También es peculiar la figura del caballero (generalmente llamado "caballo") que sustituye a la figura de la reina que aparece en la mayoría de las restantes barajas. Es característico igualmente de la baraja española la numeración de las figuras, que empieza siempre en el 10, aunque las cartas numéricas lleguen solo hasta el 7, que es lo más frecuente.

El primer naipe de la baraja, numerado con el 1, se denomina “as”. Esta denominación es extensión del nombre de la cara del dado que tiene un solo círculo, y que recibe su nombre del latín "as" = "unidad".

El valor de las cartas depende del juego, aunque en general las figuras valen más que las cartas numéricas. Cuando Luis Vives describe la baraja en 1539, el valor de las cartas numéricas dependía también del palo: en oros y copas las cartas bajas valían más que las altas, y en bastos y espadas al revés.

Lupiano.- Ahí tenéis dos barajas de naipes enteras, una de España, otra de Francia.
Valdaura.- Esta de España parece que no está cabal.
Lupiano.- Como así?
Valdaura.- Porque faltan los dieces.
Lupiano.- Aquellas no suelen tener como las de Francia: porque hay cuatro géneros o familias de naipes españoles, así como de los franceses. Los españoles tienen oros, copas, bastos , espadas. Los franceses tienen corazones, cuadrángulos, trifolios, vomerculos, o palas, o picas. En cada familia hay rey, reyna, caballero, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve. Los franceses tienen también dieces: y en los españoles los oros más pocos y copas más pocas valen más: los bastos y espadas al contrario. Pero en los franceses los más números siempre valen más.
Castillo.- A que juego jugaremos?
Valdaura.- Al triunfo de España, y el que da los naipes se retendrá la muestra, si es as, o figura humana.

—Fragmento de El juego de los naipes, 1539, París, Luis Vives.[5]
Hernán Ruyz Cabeza de Vaca era veyntequatro de Sevilla y veintecuatro de Xerez. Preguntando uno: quien es aquel? respondiole, una baraja entera de naypes.
Apotegma De los Caballeros (XLI, nº 41), 1574, Melchor de Santa Cruz.[6]
Los huecos en la parte superior e inferior de la línea que enmarca las cartas de la baraja española (pintas) indican el palo del naipe. Una línea sin huecos indica "oros"; un hueco es "copas", dos "espadas" y tres "bastos"

Orla

También es propio de la baraja española el uso de la orla o pintas,[8]​ La aparición de las pintas puede ser consecuencia de la adopción de la iconografía de cuerpo entero para las figuras, que no permite identificar el palo de las mismas por el extremo inferior. En la baraja francesa, la figura aparece de medio cuerpo y duplicada simétricamente en el eje vertical, de forma que se reconoce el palo desde cualquier extremo.

Orlas modernas con dos signaturas idénticas, dispuestas simétricamente.