Bancos de Argentina

La década de los '90

Durante la década de los 90´, en la Argentina se aplicó una política liberal bajo la presidencia de Carlos Saúl Menem, Cavallo anticipaba para 31 de diciembre de 1995 la deuda del Estado nacional ascendía ya a 87.091 millones y para cuando Domingo Cavallo fue reemplazado por Roque Fernández, en julio de 1996, la misma se había elevado a 90.471,80 millones. Esta situación condujo a un crecimiento en la carga de intereses dentro del gasto público, lo que a su vez generó un aumento en el déficit fiscal. Asimismo el déficit fiscal fue cubierto a través de nuevas deudas. Cuando Domingo Cavallo asumió como ministro de Economía en enero de 1991, la deuda pública era de 61.400 millones de dólares. El restablecimiento pleno de los pagos se había concretado recién en 1993, tras la puesta en marcha del Plan Brady.[1]

Se produjeron fusiones y adquisiciones que disminuyeron el número de bancos de casi 300 en 1990 a menos de 100 en 1999.[2]

Sin embargo estas reservas fueron usadas para respaldar las responsabilidades monetarias, según la Ley de la convertibilidad por cada peso argentino en circulación debía haber un dólar en reserva.[ cita requerida]

A pesar de la recesión (comenzando en 1998 después del shock internacional económico debido a la Crisis de Rusia), los depósitos bancarios siguieron creciendo hasta 2001. A principios de marzo de 2001 comenzaron a circular evidencias de que Argentina no lograría cumplir con las metas de gasto público y déficit fiscal comprometidas con el FMI, con lo cual peligraban los futuros desembolsos. La salida de depósitos se reanudó: a lo largo del mes de marzo se produjo una fuga de depósitos de 5.543 millones de pesos/dólares, la mayor salida mensual de depósitos de toda la historia Argentina.[4] el presidente Fernando de la Rúa del partido radical decreto la medida el 3 de diciembre de 2001, por la cuál todos los depósitos en Argentina fueron retenidos, se obligo a la restricción de la libre disposición de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorros impuesta por el gobierno de la UCR.Al restringir bruscamente la liquidez monetaria estas medidas ahogaron todo movimiento económico, paralizando el comercio y el crédito, rompiendo las cadenas de pago y asfixiando a la “economía informal o no formal”

Los bancos extranjeros aplazaron el 40% de depósitos totales, y seis de los 10 primeros bancos comerciales estaban en instituciones financieras estadounidenses y europeas.

De todos modos el nivel de utilización bancaria en Argentina permaneció relativamente bajo y solo representó el 30% del PBI — una proporción mucho menor que en Chile, México o Brasil, por ejemplo.

Other Languages