Baciyelmo

Don Quijote con el Baciyelmo, obra de Yakovlev Shalyapin.

Baciyelmo es un término inventado por Sancho Panza para referirse a la bacía del Barbero tras la pelea que tiene lugar en la segunda venta, en la versión de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha escrita por Alonso Fernández de Avellaneda.[1] Con la creación de este término compuesto (de bacía y de yelmo), Sancho pretende zanjar la disputa entre el barbero, que intenta demostrar que lo que Don Quijote lleva en la cabeza para protegerse de la lluvia no es más que una bacía, y su amo Don Quijote, que defiende que se trata del Yelmo de Mambrino. El resto de personajes presentes en esta discusión —entre ellos el cura, otro barbero y la criada Dorotea— se ponen en este caso de parte de don Quijote, para asombro del barbero, anticipando así la inversión de términos que Cervantes desarrollará en la segunda parte de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, en la que son los personajes «cuerdos» los que falsifican la realidad para reírse de don Quijote.

Interpretaciones y simbolismos

En algunas interpretaciones simbólicas o filosóficas del Quijote, el baciyelmo es considerado como símbolo de una actitud valiente y comprometida al unir dos mundos enfrentados: la ficción y la realidad.

El crítico Martín de Riquer, en su Aproximación al Quijote,[3]

Other Languages