Azules y colorados

Azules y colorados
Azules-colorados.jpg
Un tanque M4 Sherman al lado de otro inutilizado, en Florencio Varela, el 21 de septiembre de 1962.
Fecha 21 de septiembre de 1962 - 5 de abril de 1963 (6 meses y 14 días)
Lugar Argentina
Casus belli Luchas internas en el seno de las Fuerzas Armadas Argentinas
Resultado Victoria de la facción azul
Consecuencias
  • La Armada pierde su influencia política.
Beligerantes
Bandera de Argentina Azules Bandera de Argentina Colorados
Comandantes
Bandera de Argentina Juan Carlos Onganía
Bandera de Argentina Alcides López Aufranc
Bandera de Argentina Juan Carlos Lorio
Bandera de Argentina Santiago Sabarots
Bandera de Argentina Federico Toranzo Montero
Unidades militares
8.º Regimiento de Tanques[1]
  • 10.º Regimiento de Blindados[1]
7.º Regimiento de Infantería[1]
  • Batallón II de Comunicaciones[1]
Bajas
9 muertos[2]
22 heridos
12 tanques destruidos
5 muertos
3 heridos
24 aviones destruidos en tierra

No puede confirmarse la totalidad de bajas en ambos bandos en toda la contienda.
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Los azules y colorados fueron dos facciones que se enfrentaron en el seno de las Fuerzas Armadas Argentinas, luego del derrocamiento en 1962 del entonces presidente Arturo Frondizi, respecto a la participación del peronismo en la vida social y política de la sociedad argentina. Las denominaciones tienen su origen en la terminología empleada históricamente en el estudio de la ciencia militar, para denominar a los dos bandos hipotéticos que se enfrentan en una contienda determinada.[2]

Los azules estaban de acuerdo con permitir un acceso limitado a algunos dirigentes peronistas, con el fin de lograr la normalización institucional y al mismo tiempo combatir a los grupos de extrema izquierda. Los colorados, por su parte, equiparaban al movimiento peronista con el comunismo y abogaban por erradicarlo completamente. Hacia 1962, cada bando luchaba para lograr el control sobre el conjunto de las Fuerzas Armadas y, de ese modo, estar en condiciones de ejercer la tutela sobre el gobierno y establecer el rumbo que debía seguir la política nacional.[2]

En el enfrentamiento de abril de 1963 se saldó con un total de 24 muertos y 87 heridos en ambos bandos.[3]

Antecedentes

En una primera etapa, los cruces se centraron en la búsqueda del apoyo de los suboficiales del Ejército Argentino. A partir del derrocamiento de Arturo Frondizi, acaecido el 29 de marzo de 1962, el general Juan Carlos Onganía, jefe de los azules, decidió enfrentar activamente a los colorados.

El 21 de septiembre, la Fuerza Aérea Argentina bombardeó una concentración colorada en San Antonio de Padua. La Armada Argentina propuso una reunión formal con jefes de las tres armas a fin de detener el enfrentamiento y «evitar el caos general y entregar el país a cualquier tipo de comunismo y extremismo, a cuya consecución se llegaría mediante la disociación de las instituciones.»[1]

A las 03:00, un avión sobrevoló las fuerzas coloradas destacadas en la zona. Como respuesta se efectuaron disparos de batería antiaérea. Estas fuerzas volaron dos puentes en la ruta hacia Brandsen. Una hora y media después, los tanques de Magdalena abrieron fuego en el cruce de Etcheverry y la Ruta 2 contra colorados que intentaban cortar su avance. Finalmente, estos se replegaron por la ruta a Brandsen, sin producirse bajas en ningún bando.[1]

A las 10:30, la 2.ª División de Infantería, al mando del general Lorio, ocupó LS11 Radio Provincia.[1]

Al comenzar el día 22, las acciones se concentraron en la capital de la república: Plaza Constitución y en los parques Chacabuco y Avellaneda fueron los epicentros donde se sucedieron las escaramuzas. La Secretaría de Prensa de la Presidencia desmintió rumores sobre la renuncia de Guido.[1]

A las 21:45, se dio fin al enfrentamiento entre azules y colorados con la rendición de éstos últimos. El comunicado 149, propalado a esa hora, anunció la designación de Juan Carlos Onganía como comandante en jefe del Ejército. Al mediodía del día siguiente se difundiría el comunicado 150.[1]

El general Federico Toranzo Montero fue detenido junto a doce camaradas, entre los que se encontraban Lorio, Labayrú, Martijena, Túrolo, Cornejo Saravia, Bonnecarrere y Elisondo. Ochenta y cinco oficiales superiores (coroneles y/o mayores) fueron arrestados en Campo de Mayo y otros cincuenta y dos en diferentes guarniciones. Los oficiales subalternos no fueron sancionados.[1]

Los enfrentamientos esporádicos se extenderían por los siguientes seis meses.

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