Ayuno en el cristianismo

El ayuno es una práctica observada en varias denominaciones cristianas. En algunas no es una práctica exigida, por ser considerada una observancia externa, en cuyo caso se permite a los creyentes practicarlo individualmente por voluntad propia.

Trasfondo

Antiguo Testamento

Debido a que el cristianismo proviene de forma directa del judaísmo, el ayuno cristiano comparte muchas características con el ayuno judío. Se puede encontrar numerosas referencias del ayuno judío en la Biblia hebrea (Antiguo Testamento).[1]

El “ayuno aceptable” es discutido en el libro de Isaías, 58:3-7. En esencia, representa la aflicción del alma causada por el no satisfacer las necesidades o deseos de la carne.

Algunos ejemplos mencionados en el AT:

  • El libro de 1:8-16, describe un ayuno parcial (permitir el consumo exclusivo de ciertos tipos de comida y bebida), y sus efectos en la salud de quienes lo practican. Daniel y sus tres amigos realizaron este ayuno, consumiendo exclusivamente legumbres y agua, rechazando los alimentos considerados impuros que el rey Nabucodonosor II impuso a los hebreos de la corte.
  • Ester: Joven hebrea que vivió durante el período del imperio persa, en el reinado de Asuero (Se le identifica con el rey Ester 4:16), al final de los cuales solicitaría audiencia con el rey, para persuadirle de sus planes contra el pueblo judío. Al final, el pueblo es librado de la aniquilación.

Nuevo Testamento y cristianismo primitivo

En el cristianismo primitivo, la práctica del ayuno era bastante habitual, como reportan el Libro de los Hechos y algunas epístolas del Nuevo Testamento.

Algunas menciones en el NT:

  • Antes de iniciar su ministerio de aproximadamente tres años de duración, Mateo 4:2).
  • Jesús advirtió a sus seguidores acerca de ayunar para ser vistos por otros, y brindó indicaciones para que el ayuno fuese en privado (Mateo 6:16-18).
  • Entre los milagros más llamativos de Jesús, están la sanidad de enfermos y endemoniados. En Mateo 17:14-21 se aprecia que ciertos males solamente pueden ser sanados con oración y ayuno.
  • Saulo de Tarso, conocido luego como el Hechos 9:9).
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