Avión furtivo

Caza furtivo F-22 Raptor.

Un avión furtivo, también llamado avión indetectable por radar, avión invisible o avión stealth (del inglés stealth aircraft),[1] es un avión que ha sido diseñado para absorber y desviar las radiaciones de los radares por medio de tecnologías furtivas. También es habitual que se denominen «invisibles», lo que no es muy correcto, ya que en parte estos aviones son perfectamente visibles y la «invisibilidad» es sólo ante los radares, y por otra, existen otros aviones invisibles que sí buscan minimizar en lo posible su detección mediante medios visuales.

En general, la función de un avión furtivo es ejecutar su acción sin ser detectado por los sistemas del enemigo. Los aviones furtivos tuvieron una importante participación en la guerra del Golfo de 1991.

Historia

La primera generación de estos aviones incluye el F-117 Nighthawk y tendían a usar fuselajes con superficies angulosas para desviar las emisiones radar así como a usar materiales absorbentes de las ondas del radar (RAM). La segunda generación está representada por el B-2 Spirit. El diseño de estos aviones se ve muy beneficiado por los avances en los ordenadores capaces de modelar la respuesta de un avión a las radiaciones del radar así como mejorar la aerodinámica, siempre a costa de enormes concesiones de diseño que reducen sus prestaciones y potencialidad.

El 27 de marzo de 1999, el primer F-117 fue derribado a 30 km de Belgrado por el Ejército yugoslavo mediante la combinación de una buena táctica y los medios apropiados (un sofisticado radar ruso de onda larga y un no menos antiguo misil antiaéreo SA-3 de la misma nacionalidad). Fue el principio del fin. El arma que se había presentado como invencible mostró de repente todas sus vulnerabilidades.

En la actualidad, las aeronaves «estrictamente furtivas» se consideran obsoletas, en opinión de la propia Fuerza Aérea de los Estados Unidos (principal usuario de las mismas). Los rápidos avances en teledetección y análisis digital de señales, han hecho que tanto las grandes potencias como los países intermedios, sean capaces de detectar y atacar a este tipo de aparatos a distancias cada vez mayores, con nuevos misiles. Por ello, las mencionadas concesiones de diseño ya no parecen ser adecuadas, y el concepto se haya convertido rápidamente en una idea obsoleta. En la actualidad, todos los países fabricantes de armamento incorporan tecnologías furtivas a sus productos para dificultar su detección y ataque (como en el F-22 Raptor), pero ya no se prevé la realización de aparatos «totalmente furtivos» como el F-117 o el B-2, que si lo fueron en su época operativa.

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