Auto de fe de Maní

"Quema de literatura maya por la Iglesia Católica" mural de Diego Rivera.

El auto de fe de Maní fue un suceso ocurrido en la localidad de Maní ( Yucatán) el 12 de julio de 1562. Se trató de un auto de fe en el que fueron incinerados un número considerable de imágenes de culto, objetos sagrados y códices de la cultura maya. Fue la conclusión de un proceso inquisitorial iniciado por Diego de Landa —provincial primero de la provincia franciscana de Yucatán— con el apoyo del alcalde mayor contra los indígenas que mantenían un adoratorio clandestino en la región.[1]

Relación de los hechos

Diego de Landa llegó a Yucatán en 1549, donde ocupó el puesto de ayudante del guardián provincial en Izamal. En 1562, Landa estableció un tribunal de la Inquisición en el poblado maya de Maní, con el propósito de poner fin a las prácticas religiosas de los mayas. De hecho, Landa sabía que a pesar de las campañas de cristianización emprendidas en la península, los indígenas seguían rindiendo culto a sus antiguas divinidades. Al establecer el tribunal en Maní, Landa comenzó a interrogar a los indígenas y a incautar sus objetos religiosos, lo que incluía no sólo imágenes sino los códices.[1]

Antes del establecimiento del tribunal, en Maní se había tenido noticia de la crucifixión de un niño por parte de los indígenas, lo que de acuerdo con algunos especialistas es resultado del sincretismo religioso propio de las sociedades recién cristianizadas.[1]

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