Aureliano de Beruete

Retrato de Aureliano de Beruete (1902), por Joaquín Sorolla, en el Museo del Prado.

Aureliano de Beruete ( Madrid, 27 de septiembre de 1845 - ibid. 5 de enero de 1912),[3]

Amigo de pintores bien reputados de la época como su paisano Martín Rico, el aristócrata catalán Ramón Casas o el valenciano Joaquín Sorolla, que pintó dos de sus mejores retratos y que, a la muerte de Beruete, organizó en su palacete madrileño la primera exposición antológica del artista.[a]

En los últimos años de su vida escribió algunos breves tratados sobre pintura y pintores, entre ellos una de las primeras monografías sobre Velázquez, cuya primera edición se hizo en París en 1898.[1]

Biografía

Nacido Aureliano de Beruete y Moret (pero conocido como Aureliano de Beruete para diferenciarlo así de su hijo) en un familia de la élite socio-económico-política. Cursó Derecho entre 1864 y 1867, mientras se iniciaba en la pintura de caballete con el pintor riojano Carlos Múgica, y visita el Museo del Prado como copista. Inició su carrera política con la década de 1870 como diputado electo en Cortes. El Golpe de Estado de Pavía en 1873 lo apartó de la política, para dedicarse desde entonces y hasta su muerte a pintar paisajes, coleccionar obras y escribir ensayos de arte. En 1874, conoce a Carlos de Haes como alumno en su cátedra de paisaje en la Academia de Bellas Artes de Madrid, iniciando además una amistad reforzada por los numerosos viajes plenairistas que comparten por la Sierra del Guadarrama y muy diversas zonas de la geografía peninsular, en especial la Cornisa Cantábrica. En todo ello influye el ideario krausistas del círculo de intelectuales y profesores universitarios encabezados por Nicolás Salmerón y Francisco Giner de los Ríos que, a partir del Colegio Internacional y luego la Institución Libre de Enseñanza, llevaron al mundo de las artes lo que luego se ha conocido como el espíritu noventayochista a partir de la estética castellana y su historia.[b]

Árboles de Alsasua (apunte de 1876).

En 1877 se casó con su prima María Teresa Moret y Remisa y se involucró de lleno en el proyecto institucionista de Giner. Al año siguiente viajó a París, donde Aureliano conoce, a través de Rogelio de Egusquiza, un amigo común, a otro de sus referentes esenciales, el pintor Martín Rico, que le introduce en el grupo preimpresionista de Barbizón. A su regreso concurre por vez primera en las Exposiciones nacionales de Bellas Artes, obteniendo aquel año medalla de tercera clase. En los años inmediatamente siguiente realiza largas campañas «en plein-air» por Galicia y el País Vasco. En 1882 participa en la Exposición Internacional de Bellas Artes de Viena, y al año siguiente inicia su serie de ilustraciones para los Episodios nacionales de Galdós.[5] En 1889 está en París formando parte del jurado de la Exposición Universal y al año siguiente realiza varios viajes por Gran Bretaña y los Países Bajos.

Los críticos estiman que a partir de 1891 la pintura de Beruete entra en su segunda etapa artística, influido por la temática y las técnicas velazqueñas,[5] y abandonando de forma definitiva el academicismo en la composición del paisaje de su maestro Haes. Viajero infatigable, dentro y fuera de España, su afición a la música le llevó además a su cita anual con el Festival de Bayreuth. Paradójicamente, a medida que su arte crece y se personaliza su pintura, disminuye la estimación por ella en las exposiciones a las que concurre, demérito que no le impide pronunciar el discurso inaugural de la nueva Sala dedicada a Velázquez en el Museo del Prado en 1899.

Carmen Pena, especialista en paisaje y paisajismo,[7] y al año siguiente es nombrado miembro de la Hispanic Society de Nueva York.

Visitante habitual de los balnearios de Vichy en los últimos años de su vida,[7]

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