Atracción sexual

Liebespaar, de Koloman Moser (1868-1918), c. 1913

La atracción sexual hace referencia a la capacidad de atraer el interés sexual de potenciales parejas reproductivas. En el ser humano se entiende como la habilidad para generar interés erótico en otras personas. Recientemente un estudio coordinado por Jim Pfaus, profesor de neurociencia y psicología de la Universidad Concordia (Canadá) (Concordia University) y en el que han participado especialistas de la Universidad de Siracusa (Syracuse University), Universidad de Virginia Occidental (West Virginia University) y del Hospital universitario de Ginebra ( Suiza) (Hôpitaux Universitaires de Genève) y publicado en el Journal of Sexual Medicine[2]

En este sentido, la atracción puede ser potenciada por elementos tales como la vestimenta, los olores (p. ej. perfume), forma de moverse, etc. Según los resultados actuales, existen componentes genéticos, psicológicos y culturales, entre otros, tanto en los estímulos que generan atracción física y sexual como en las respuestas manifiestas de atracción.

La atracción sexual humana

Atracción física-sexual se refiere al proceso de generación de actitudes positivas hacia una persona, favorecida porque tal persona posee o muestra determinadas características físicas y sexuales deseables. Es una atracción basada fundamentalmente en el interés que su aspecto físico genera en la otra persona y en el deseo sexual que suele ser natural durante el enamoramiento y las primeras fases del proceso amoroso (salvo personas arománticas y/o asexuales). Si bien la necesidad de afiliación es la que nos lleva a establecer relaciones interpersonales, el deseo sexual (originado de la necesidad de tener relaciones sexuales) es la que permite la aparición de la atracción sexual. En un primer lugar, se trata de impulsos sexuales indiscriminados que nos empujan a buscar pareja sexual, que se transforman, posteriormente, en atracción sexual selectiva por individuos concretos.

La atracción sexual y enamoramiento

La atracción física y sexual por una persona va a generar unas expectativas sobre la posible ocurrencia de eventos que producen placer y gratificación (Careño, 1991). En este momento se unen la excitación producida por los deseos sexuales y la producida por las expectativas sociales aprendidas y se enfocan hacia una misma persona, apareciendo el estado que llamamos de enamoramiento. Este estado puede verse potenciado si existe una reciprocidad de atracción y una disponibilidad mutua. Es la primera etapa de las relaciones amorosas en nuestra cultura (Seduquere, 2010).

La atracción sexual y el amor

La atracción sexual no siempre implica la existencia de la atracción romántica entre las personas, ya que son dos atracciones no necesariamente simultáneas.[3] Una persona sexual aromántica sentiría la atracción sexual pero no la romántica.

Estímulos que pueden generar atracción sexual

Los estímulos que producen atracción se centran principalmente en

  1. características que, bien de forma natural o bien por costumbres socioculturales, diferencian a uno y otro sexo.
  2. signos de salud y juventud y rechazo los signos de enfermedad y vejez, y
  3. cualidades externas (por ejemplo, la forma de vestir).
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