Atentado de la cafetería Rolando

Atentado de la Cafetería Rolando
Calle del Correo (Madrid) 01.jpg
Debido a la calle en la que ocurrió, el suceso fue conocido como el atentado de la calle del Correo.
LugarBandera de España Madrid, España
Coordenadas40°24′58″N 3°42′15″O / 40°24′58″N 3°42′15″O / -3.70417
Fecha13 de septiembre de 1974
13:54
Arma(s)Bomba de dinamita y metralla
Muertos13
Heridos70 aprox.
Perpetrador(es)ETA-V Asamblea

El atentado de la cafetería Rolando, también conocido como atentado de la calle del Correo, fue un atentado terrorista cometido el 13 de septiembre de 1974 por la banda terrorista ETA-V Asamblea[1]​ en una cafetería de la calle del Correo situada en el centro de Madrid (España), a escasos metros de la Puerta del Sol. Causó un total de trece muertos y más de medio centenar de heridos.

El atentado tuvo diversas implicaciones políticas: contribuyó a frenar el tímido aperturismo del Gobierno franquista de Arias Navarro; salpicó al opositor Partido Comunista de España, que fue acusado de colaboración con el terrorismo; marcó definitivamente a ETA como una organización terrorista y agravó su preexistente división interna que conduciría poco después a la escisión de la llamada ETA militar. ETA-V no llegó a reivindicar la autoría del atentado e, incluso, afirmó que había sido cometido por grupos de extrema derecha próximos al régimen de Franco. Los autores nunca llegaron a ser juzgados y se beneficiaron de la amnistía concedida en 1977. El 5 de noviembre de 2018 se hizo público que en el último boletín interno Zutabe, fechado en abril de 2018, ETA asumía la autoría del atentado.[1]

Antecedentes

Situación política en España

Franco (derecha) en una recepción de 1972. Su avanzada edad suscitaba dudas sobre la continuidad del régimen a su muerte.

La avanzada edad de Franco fue el motivo por el que el propio dictador había establecido un sistema sucesorio basado en las instituciones cuya creación él mismo había ido promoviendo a lo largo de su gobierno, y en la restauración monárquica en la persona del Príncipe de España, Juan Carlos de Borbón. Sin embargo, el asesinato por ETA del presidente del gobierno Luis Carrero Blanco había sembrado la inquietud dentro del propio régimen,[2]​ aumentando el número de quienes consideraban que era necesario reformar el mismo para conseguir que sobreviviera al dictador.

El primer gobierno de Arias

Tras fuertes vacilaciones,[8]

El programa de Arias fue promocionado por Pío Cabanillas y denominado por la prensa como el espíritu del 12 de febrero,[3]

Problemas del gobierno

Además de la oposición interna a las reformas, el Gobierno tenía otros muchos frentes que complicaban su actuación. Los más importantes eran los siguientes:

  • La actitud crítica de la Iglesia católica. El 24 de febrero, el obispo de Bilbao, monseñor Añoveros, hizo pública una pastoral que se leyó en casi todas las parroquias de su diócesis. En ella pedía un reconocimiento de la identidad cultural y lingüística del País Vasco. La pastoral era moderada pero, a dos meses del asesinato de Carrero por ETA, el búnker clamó por la adopción de medidas. El Gobierno intentó desterrar al obispo, lo que hubiera conllevado la excomunión de todos los implicados. Finalmente, la intervención del propio Franco, unida a la moderación de Cabanillas y del presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Enrique y Tarancón, permitió superar la crisis con unas largas vacaciones del prelado.[14]
Firma de Franco. La ratificación de la condena a muerte de Salvador Puig Antich fue un duro golpe para la imagen reformista del gobierno de Arias.
  • La condena a muerte y ejecución el 2 de marzo del anarquista catalán Salvador Puig Antich por el asesinato de un policía provocó una oleada de protestas nacionales e internacionales. La inflexibilidad del Gobierno hizo que se ganase una imagen de dureza que perjudicó su imagen reformista en el exterior, sin por ello ganarse las simpatías del búnker.[16]
  • Una situación económica desfavorable provocada por la crisis del petróleo, que afectó tanto a la llegada de turistas como a los ingresos de los españoles emigrantes en Europa, las dos principales fuentes de divisas del país.[9]
  • La situación internacional adversa. En abril se produjo la Revolución de los Claveles en Portugal, que supuso la caída de la dictadura salazarista, firme aliada de Franco;[9]
  • La creación por el Partido Comunista de España (PCE) de la Junta Democrática de España, presentada a finales de julio.[20]
  • El movimiento obrero, con la convocatoria de un número cada vez mayor de huelgas, pese a ser todas ellas ilegales.[22]
  • La creciente contestación en la Universidad, donde los grupos de oposición contaban con las simpatías de gran número de estudiantes y de un significativo número de profesores.[23]
  • La enfermedad del propio Franco, que obligó a su hospitalización el 9 de julio y a que delegase sus poderes en el Príncipe Juan Carlos, pese al temor de éste a que su imagen quedara comprometida como colaborador de la dictadura.[18]

Pese a todo ello, el presidente Arias ratificó públicamente su compromiso de avanzar en las reformas el día 11 de septiembre, dos días antes del atentado,[27]

ETA V Asamblea

Anagrama de ETA. La organización intentó negar su responsabilidad en el atentado al comprobar que ninguno de los doce muertos iniciales era policía, pero su autoría no es hoy discutida.

Pero la oposición más violenta al régimen de Franco se hallaba en el País Vasco y Navarra, donde la organización separatista ETA operaba desde 1958. En 1970, la organización armada sufrió la mayor crisis de su historia, hasta el punto de que estuvo a punto de desaparecer.[31]

Siendo una organización nueva, ETA-V no cometió atentados mortales en sus primeros años de existencia. Además de mantener enfrentamientos armados con la Guardia Civil, se limitó a cometer robos para financiarse, a poner bombas en lugares emblemáticos (como las sedes de la Organización Sindical) y a practicar secuestros de empresarios con el doble fin de conseguir un rescate y obtener mejoras para los trabajadores, en un claro estilo Robin Hood que le proporcionó gran popularidad.[32]​ No obstante, ello no era sino una etapa de preparación.

La red de apoyo madrileña

Aunque la mayoría de los opositores al régimen de Franco eran partidarios de usar medios pacíficos, no sentían especial animadversión hacia ETA. Pese a no compartir sus métodos, consideraban que era una organización que luchaba por la democracia. Además, el Proceso de Burgos había promovido una corriente de simpatía hacia ETA que no se limitaba al País Vasco.[40]

El 20 de diciembre de 1973, ETA-V perpetró el más sonado atentado de su historia: el asesinato del presidente Carrero Blanco mediante la explosión de una bomba al paso de su vehículo oficial.[44]

El 3 de abril de 1974, la organización dio un salto cualitativo en su enfrentamiento con el Estado al asesinar en Azpeitia (Guipúzcoa) al guardia civil Gregorio Posada Zurrón[47]