Asunto Ben Barka

Se llama asunto Ben Barka (o, en francés, affaire Ben Barka) al secuestro y asesinato del dirigente opositor marroquí Mehdi Ben Barka, perpetrado, al parecer, por los servicios secretos marroquíes con el beneplácito de los franceses en 1965. La desaparición de Ben Barka es uno de los hechos más relevantes de la etapa de la historia del Marruecos moderno conocida como años de plomo. Aunque gran parte de las circunstancias de su secuestro han sido dilucidadas por la investigación posterior, otras siguen sin aclararse, como la ramificación de las responsabilidades de su asesinato o el paradero de sus restos.

Ben Barka fue secuestrado el 29 de octubre de 1965 en la puerta de la parisina cervecería Lipp, situada en el número 151 del bulevar Saint-Germain, cuando se dirigía en compañía del estudiante Thami Azemmuri, un compatriota, a una cita con el cineasta Georges Franju. Unos policías franceses de paisano abordaron al opositor marroquí y le hicieron subir a un coche, mientras que unos marroquíes ahuyentaban a Azemmuri. Desde ese momento no se volvió a ver a Ben Barka.

Tras constatarse su desaparición, atribuida a los servicios secretos marroquíes, se inició en Francia la investigación correspondiente, que seguía abierta a mediados del año 2006. Las autoridades marroquíes han negado siempre su responsabilidad en la desaparición del líder opositor, y las francesas, por su parte, negaron rápidamente su participación en el secuestro. El general De Gaulle, presidente de la República, declaró en su rueda de prensa del 21 de febrero de 1966 que «nada, absolutamente nada, indica que el contraespionaje o la policía, como tales y en su conjunto, conocieran la operación o que a fortiori la hayan cubierto». Esta afirmación, que se hizo famosa, fue desmentida por las investigaciones posteriores, que demostraron que el Servicio de Documentación Exterior y Contraespionaje (SDECE) estaba al corriente de los preparativos del secuestro.

El secuestro

Ben Barka había sido contactado meses antes por un hombre llamado Georges Figon, que se presentaba como productor de una película sobre la descolonización, titulada Basta!, que iba a ser dirigida por el cineasta Georges Franju, con guion de Marguerite Duras; Ben Barka debía ser el «asesor histórico». En realidad no existía tal proyecto de película, aunque tanto Franju como Duras llegaran a creer que sí: era todo un cebo montado por Figon, quien trabajaba para un hombre no identificado que se hacía llamar Larbi Chtouki y que se presentaba como agente de las instituciones marroquíes. El objetivo era atraer a Ben Barka al punto en el que debía ser secuestrado, la brasserie Lipp en París, a donde se dirigía para ultimar detalles con Franju, el periodista Philippe Bernier (parte de la conspiración) y Figon. A las 12 y 25 de la mañana de aquel 29 de octubre, cuando Ben Barka y Azemmuri se disponían a entrar en el bar, unos policías de la brigada de estupefacientes, los inspectores Louis Souchon y Roger Voitrot abordaron a Ben Barka y le pidieron que les siguiera «para encontrarse con un responsable francés». El líder marroquí estaba citado el día siguiente con el presidente De Gaulle, así que, quizás pensando que se había adelantado el encuentro, tras solicitar la documentación de los agentes, subió al Peugeot 403 de éstos sin oponer resistencia. Mientras, unos marroquíes habían apartado a Azemmuri y le ordenaban que desapareciera.

La operación ha sido en gran medida planeada por Antoine Lopez, jefe de escala de Air France en el aeropuerto de Orly de la capital francesa (es él quien indica a los secuestradores que Ben Barka ha llegado a Orly esa mañana) y colaborador habitual del SCEDE. López es quien recluta a los agentes que participan en el secuestro, así como a los mercenarios franceses que proporcionarán el escondite y la ayuda necesaria a los agentes marroquíes. Un miembro de la embajada de Marruecos, Ghali El-Mahi, participa también en los preparativos.

Ben Barka fue conducido a un chalet de Fontenay-le-Vicomte ( Essonne), propiedad de Georges Boucheseiche, empresario y antiguo agente de la Gestapo, amigo y vecino de Lopez y colaborador habitual de los barbouzes, la policía paralela de De Gaulle que lucha contra la OAS. Con Bouseseiche, al que llaman Monsieur Jo, se encuentra su banda: André Le Ny, Pierre Dubail y Jean Palisse, a los que se une poco después Georges Figon. Ben Barka es encerrado en una habitación del primer piso. No se sabe a ciencia cierta qué ocurrió en el chalet; únicamente que Ben Barka murió allí a manos de sus secuestradores, y según varios testimonios, en concreto a manos del general Mohammed Ufqir, ministro del Interior de Marruecos que llega a Fontenay al día siguiente.

¿Por qué murió Ben Barka?

Algunas fuentes, como las declaraciones que haría Figon, indican que Ben Barka fue torturado intencionadamente hasta la muerte por Ufqir, que era, además de un alto cargo del Estado marroquí, enemigo personal de Ben Barka. El antiguo agente secreto español Luis Manuel González-Mata afirmó en sus memorias que Ufqir le habría contado que el objetivo de la tortura era obtener un poder de Ben Barka para poder sacar de un banco de Ginebra (Suiza) los archivos del opositor, lo que se habría conseguido. Otras opiniones apuntan a que el objetivo no era matar a Ben Barka sino advertirle, amenazarle, conminarle quizá a cesar en su actividad de denuncia. Un intento de huida del líder socialista habría provocado una respuesta excesivamente violenta por parte de sus captores, ocasionándole la muerte sin quererlo. Ben Barka murió por falta de oxígeno libre en su Aparato respiratorio. Ben Barka fue hecho desaparecer por qué era el alma de la Primera Conferencia Tricontinental de La Habana en enero 1966, con él se asesinaba también un posible éxito de esta reunión. Su desaparición fue una manifestación de poder frente a la oposición en Marruecos, a los pueblos de la Francofonía y a todos que tienen dudas sobre el orden del mundo.

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