Artillería antiaérea

La artillería antiaérea (abreviada como AAA;[2] Estas unidades pueden estar en emplazamientos fijos o ser montadas sobre vehículos remolcados o autopropulsados de superficie (incluidos los submarinos).

Historia

FlaK de 88 mm, cañón antiaéreo alemán de la Segunda Guerra Mundial.
Bofors 40 mm, cañón automático sueco en servicio desde 1934.
FlaK 43 de 37 mm, cañón automático doble empleado por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial.

La artillería antiaérea fue en un principio el único medio para afrontar esta nueva amenaza militar. Consiste esencialmente en ametralladoras o cañones de tiro rápido destinados a la destrucción de aeronaves en vuelo.

Entre los cañones convencionales se encontraban modelos de calibre 40 mm que disparaban proyectiles explosivos ajustados para estallar a una altura determinada. El cañón Flak de 88 mm alemán, por ejemplo, es un representante conocido de este tipo de armamento antiaéreo (y que fue empleado muy exitosamente también contra blindados enemigos).

Tras la Segunda Guerra Mundial la gran velocidad de los aviones de reacción hizo que estos cañones debieran disminuir su calibre y aumentar su cadencia de tiro. También se incorporaron medios avanzados de detección y control que permitían dirigir el fuego por radar o dispositivos optoelectrónicos. Entre estos cañones automáticos se encuentran el Oerlikon 35 mm y los ZSU Shilka soviéticos.

Actualmente los sistemas antiaéreos de cañones automáticos se basan en unidades inteligentes o automatizadas capaces de operar de día o de noche bajo cualquier condición climática. Muchas veces permiten su control remoto, y se conservan para la defensa terminal de los objetivos (con distancias efectivas inferiores a los 3 km y 1.500 m de altura). Muchos sistemas de armas antiaéreos actuales comprenden combinaciones de cañones automáticos y misiles antiaéreos de corto alcance, como en el Tunguska M1 o el Pantsir-S1.

Other Languages