Arthur Schnitzler

Arthur Schnitzler
Arthur Schnitzler 1912.jpg
Fotografía de Arthur Schnitzler tomada en 1912
Información personal
Nombre nativo Arthur Schnitzler Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 15 de mayo de 1862
Bandera de Austria Viena, Austria
Fallecimiento 21 de octubre de 1931
Viena
Causa de muerte Accidente cerebrovascular y hemorragia cerebral Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepultura Zentralfriedhof Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Austríaca
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Médico, Escritor
Obras notables Relato soñado, La ronda, La señorita Else
Distinciones
  • Premio Bauernfeld Ver y modificar los datos en Wikidata
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Arthur Schnitzler ( Viena, 15 de mayo de 1862- ibídem, 21 de octubre de 1931) fue un narrador y dramaturgo austríaco. Médico de profesión, en sus obras muestra gran interés por el erotismo, la muerte, la psicología y la crisis social de entresiglos en un centro cultural como Viena. Fue muy admirado por Sigmund Freud, que le llevaba seis años y veía en él una especie de «doble» literario[1] y con quien se carteó en la última etapa de su vida. En su afán por profundizar en la complejidad psicológica de sus personajes, fue uno de los primeros autores de lengua alemana en hacer uso de la técnica del , en obras como El teniente Gustl (1900) o La señorita Else (1924).

Muchas de sus obras han sido adaptadas al cine y la televisión,[2] entre otros, por directores tan conocidos como Max Ophüls ( Liebelei, La ronde) o Stanley Kubrick ( Eyes Wide Shut).

Es abuelo del conocido ecologista austríaco Michael Schnitzler.

Biografía

Orígenes familiares. Juventud en Viena

Arthur Schnitzler en 1878.

Arthur Schnitzler nació en una acomodada familia de la burguesía judía de Viena, que tenía, sin embargo, orígenes humildes. Su abuelo paterno era un artesano judío húngaro que había cambiado su apellido, Zimmermann ("carpintero") por el de Schnitzler ("tallista").[4] La madre del escritor, Louise Markbreiter (1840-1911), era asimismo hija de un célebre médico vienés, y profesaba también la religión judía.

A diferencia de otros intelectuales vieneses contemporáneos de origen judío, como Karl Kraus u Otto Weininger, Schnitzler no abandonaría nunca la religión judía,[6]

Recibió en su infancia una esmerada educación. Entre 1871 y 1879 fue alumno del Akademisches Gymnasium, prestigioso centro educativo en el que, antes y después, estudiaron también otras personalidades eminentes de la Viena literaria como Hugo von Hofmannsthal, Peter Altenberg, Richard Beer-Hofmann y Franz Grillparzer, con los que mantuvo su amistad. Completados los estudios secundarios, inició en 1879 los cursos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena. La medicina era una tradición familiar: además de su padre y su abuelo materno, fueron también médicos su hermano Julius (1865-1939) y su cuñado Marcus Hajek, esposo de su hermana Gisela (1867-1953).

Sobre la relación de Schnitzler con su padre se encuentran sabrosas anécdotas en su autobiografía, Juventud en Viena, que narra su vida hasta el año 1889. Cuando el futuro autor tenía dieciséis años, su padre descubrió su interés por las mujeres, y le hizo hojear durante horas libros de medicina en los que se detallaban los devastadores efectos de la sífilis.[8]

En 1882 Schnitzler realizó el servicio militar como voluntario en las milicias universitarias, y al año siguiente se licenció como oficial de la reserva, grado que mantendría hasta que lo perdiera en 1900 tras el escándalo suscitado por la publicación de El teniente Gustl.

Carrera como médico

Schnitzler se doctoró en Medicina el 30 de mayo de 1885,[10] Emprendió viajes de estudios a Berlín y a Londres (en 1888). En 1893, poco después de la muerte de su padre, Schnitzler abandonó la Policlínica y abrió una consulta privada.

Joven Viena

Schnitzler se inició como escritor ya en su época de estudiante de Medicina. En noviembre de 1880 publicó dos breves textos en la revista muniquesa Der Freie Landesbote, titulados respectivamente «Liebeslied der Ballerine» («Canto de amor de una bailarina») y «Über den Patriotismus» («Sobre el patriotismo», ensayo).[11] Al tiempo que desarrollaba su carrera como médico, continuó publicando en revistas como Deutschen Wochenschrift y An der schönen blauen Donau (en esta última aparece, en 1890, el poema dramático «Alkandis Lied»).

El antiguo Café Griensteidl, punto de reunión de los miembros del grupo Joven Viena, al que perteneció Schnitzler, en una fotografía de la época.

En 1890 formó con varios amigos, entre los que estaban Hugo von Hofmannsthal, Felix Salten, Richard Beer-Hofmann y Hermann Bahr, un círculo literario que se reunía en el Café Griensteidl, que más tarde se conocería con el nombre de Jung Wien ( Joven Viena).[15] se publicó la edición completa de esta serie de escenas, prologada por un tal Loris, seudónimo que encubría en realidad la identidad de Hugo von Hofmannsthal.

Schnitzler no se dedicaba, sin embargo, exclusivamente al teatro. Ese mismo año apareció en una revista el relato breve «El hijo», germen de su posterior novela Teresa: crónica de la vida de una mujer (1928). En una novela corta algo posterior, Morir (Sterben, 1894), se examinan las transformaciones que sufre una relación matrimonial cuando el marido descubre que está mortalmente enfermo. En relatos como El viudo, publicado el mismo año, continúa trabajando en los temas de la muerte y el erotismo.

Éxitos y escándalos

Schnitzler fue labrándose durante la década de 1890 una importante reputación como autor teatral, que trascendió las fronteras del Imperio austrohúngaro. Al mismo tiempo, sin embargo, sus obras, que desvelaban las debilidades morales de la sociedad austríaca de su tiempo, fueron haciéndose incómodas para el poder constituido, lo cual le ocasionaría no pocos problemas. Su obra Liebelei (Amoríos), tuvo un gran éxito, y se estrenó no solo en el principal teatro de la capital austríaca, el Burgtheater (en octubre de 1895),[17]

Liebelei resultaba, sin embargo, escandalosa para la moralidad de la época, ya que ponía en escena a un adúltero cadete burgués que se aprovechaba despiadadamente de una joven de clase media. En Liebelei están presentes los dos tipos de mujer característicos de la obra de Schnitzler: la süsse Mädel («muchacha ingenua», según prefiere traducir la expresión Miguel Ángel Vega,[19] ).

Una de las novelas breves de Schnitzler, El teniente Gustl (1900), que pasa por ser la primera en lengua alemana en la que se emplea el , fue considerada un ataque al ejército, ya que en ella se ridiculizaba implícitamente el sentido militar del honor[20] (el teniente protagonista de la obra piensa seriamente en suicidarse por haber sido insultado por un panadero), y se ponía de manifiesto el antisemitismo reinante entre los oficiales del ejército imperial. Schnitzler, que tenía el grado de oficial médico en la reserva, fue expulsado del ejército en represalia por la publicación de esta obra.

De todas sus obras, sin embargo, la que provocaría una mayor controversia, sería La ronda, ciclo de diez piezas dramáticas de un solo acto, cada una de las cuales está protagonizada por una pareja de amantes, de tal forma que uno de los integrantes de la pareja se repite en dos escenas sucesivas, en una especie de «danza» de los emparejamientos sexuales. Los amantes, que se caracterizan por pertenecer a diferentes clases sociales y recorrer todo el espectro social siguiendo una línea cerrada, ponen de manifiesto la similitud de las mentiras asociadas a análogas traiciones que transciende las barreras y convenciones de la sociedad burguesa, al mismo tiempo que muestran un exacerbado egoísmo y cinismo que retrata sin restricciones la supremacía del instinto sexual y la arbitrariedad de las convenciones sociales frente a la naturaleza del hombre.[23] El «caso Reigen» (por el título original de la obra, en alemán) dividió a la intelectualidad de lengua alemana, y fueron muchos los autores de renombre que tomaron partido, a favor o en contra de su representación.

Para criticar a la sociedad vienesa de su tiempo, Schnitzler situó a veces sus obras dramáticas en épocas distantes en el tiempo, pero en las que encontraba ciertas similitudes con la suya. Es el caso de títulos como Paracelsus, inspirada en la vida del célebre Paracelso, o de La cacatúa verde, ambientada en Francia durante la Revolución.

Por otro lado, destaca especialmente la larga y matizada novela de Schnitzler El camino a cielo abierto, de 1908; allí muestra sobre un trasfondo amoroso a un grupo de escritores y artistas —vieneses o residentes en Viena—, de origen judío mayoritariamente, que se sienten en una situación parcial y provisional en el seno de un mundo desestructurado y lleno de amenazas antisemitas.[24]

En 1903, el autor contrajo matrimonio con la actriz Olga Gussmann, con la que había tenido un hijo, Heinrich, el año anterior. En 1909 nació la segunda hija del matrimonio, Lili.

Reconocimiento internacional

Entre tanto, la reputación de Schnitzler no había hecho más que aumentar. Dejando aparte el caso antes citado de La ronda, sus piezas teatrales se estrenaron en los principales teatros austríacos y alemanes cosechando importantes éxitos. En 1899 había ya obtenido el primer reconocimiento internacional de alcance, cuando obtuvo el Premio Bauernfeld, al que seguirían otros muchos, como el Grillparzer, el Raimund y el Volktheaterspreis (1920). En 1903 se publicó el primer estudio crítico sobre su obra.[25] En 1912, coincidiendo con el quincuagésimo aniversario del autor, se publicaron sus obras completas.

Durante la Primera Guerra Mundial se abstuvo de pronunciarse ni a favor ni en contra de la guerra,[26] pero publicó un ensayo pacifista, Über Krieg und Frieden.

En sus últimos años fue espaciando sus publicaciones, aunque dio la imprenta algunas de sus obras más valoradas hoy por la crítica. Esta etapa estuvo marcada por problemas personales: el divorcio de su esposa, Olga Gussmann, en 1921: y, sobre todo, en 1928, el suicidio de su hija Lili, quien había contraído matrimonio con un oficial fascista italiano, Arnoldo Cappellini.

De esta época datan también sus contactos con Sigmund Freud. En una carta de Freud a Schnitzler el creador del psicoanálisis le manifiesta su admiración por su obra literaria. Se vieron, sin embargo, en pocas ocasiones, y no llegaron a mantener una verdadera amistad. En realidad Freud apreciaba más la obra de Schnitzler que lo que ocurría a la inversa: para Schnitzler la teoría freudiana de las pulsiones o el complejo de Edipo eran teorías rígidas, basadas en casos particulares y no generalizables. Pero sobre todo, no le agradaba la afición de los psicoanalistas vieneses a interpretar motivaciones inconscientes para la creación de sus personajes de ficción. Prefería ser juzgado con criterios estrictamente literarios.[27]

A la última etapa de Schnitzler pertenecen obras como las novelas cortas El regreso de Casanova (1919), en la que se presenta a un Casanova otoñal; La señorita Else (1924), en la que emplea la misma técnica de monólogo interior de la que había sido pionero con El teniente Gustl; Relato soñado (1926); y Apuesta al amanecer (1926), en que vuelve a tratar el tema del honor militar.

El autor vienés se interesó también por el cine, y llegó a escribir los guiones de varias películas inspiradas en sus obras. Ya en 1914 se había llevado al cine su célebre obra Liebelei (que luego rehizo con brillantez Ophüls). Entre las últimas se encuentran Señorita Else (1929), sobre el relato homónimo y protagonizada por Elizabeth Bergner; y Daybreak (1931), inspirada en Apuesta al amanecer, producción de la Metro Goldwyn-Mayer que fue dirigida por Jacques Feyder.

Arthur Schnitzler falleció en su domicilio vienés de la Sternwarterstrasse el 21 de octubre de 1931, a causa de un derrame cerebral, a la edad de 69 años.

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