Arte sefardí

Plato judeoespañol con escudos catalanes y estrellas de David, loza dorada, siglo XIV.
Pintura mural con la Ciudad de Jerusalén y versículos bíblicos hebreos: Salmos 137:5-6 (superior); Salmos 128:5-6 (derecha); Isaías 44:26 y 1 Reyes 11:36 (izquierda).[1]Complejo Sinagogal Sefardí, Jerusalén.

Sefarad (ספרד) es el nombre hebreo de España. El arte sefardí o judeo-español es el arte de las comunidades de judíos sefardíes dispersas por toda la cuenca mediterránea (Marruecos, Argelia, Egipto, Italia, Grecia, los Balcanes, el Imperio Turco), algunas zonas del norte de Europa (especialmente Ámsterdam) y el continente americano a raíz de las expulsiones de España en 1492 y Portugal en 1496.

La expresión sefardí también se usa para referirse al arte de los judíos que habitaron los reinos hispano-cristianos medievales. Esas comunidades produjeron manuscritos miniados de extraordinaria originalidad, entre los que se destacan las biblias y hagadot.[2]

El arte sefardí presenta algunos puntos de convergencia con el arte asquenazí, dado que ambos desarrollaron singulares tipologías sinagogales y objetos provistos de características estéticas que a menudo trascienden las meras funciones rituales o litúrgicas del judaísmo. Con todo, las manifestaciones artísticas en cuestión presentan ciertas peculiaridades propias de cada grupo y responden a la tradición, el rito y la liturgia de cada uno de ellos. La caligrafía hebrea sefardí, por ejemplo, posee caracteres redondeados que son bien distintos a aquellos que tienden a ser casi cuadrados en el arte asquenazí; y mientras que los motivos islámicos e hispanos no son ajenos al arte sefardí, el arte asquenazí presenta otros que provienen de las culturas germánicas y eslavas.

Por razones religiosas (especialmente el aniconismo), las artes figurativas no fueron desarrolladas en el arte judío hasta el siglo XIX.[4]

La sinagoga portuguesa de Ámsterdam fue el centro cultural más importante de la pujante comunidad sefardí holandesa de la Edad Moderna. La pintura holandesa ha dejado reflejos de la presencia de los judíos sefardíes en ese país.

Entre los artistas sefardíes más notables se encuentra el pintor de género realista Jozef Israëls. Por otra parte uno de los artistas sefardíes más destacados y apreciados es Camille Pissarro, pintor danés que residió parte de su vida en Francia, donde fue uno de los forjadores del impresionismo y el único entre los miembros de ese movimiento que exhibió su obra en todos los salones impresionistas; ella comprende trabajos costumbristas, impresionistas y divisionistas o puntillistas. A ambos se les suma el italiano Amedeo Modigliani, cuya obra, estrechamente ligada a la Escuela de París, presenta una característica estilización, espacíficamente moderna en su carácter.


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