Arte rupestre del extremo sur de la península ibérica

Mapa indicativo de los principales abrigos y localización (en rojo) en relación al arte rupestre del arco mediterráneo en la península ibérica (en rosa).

El arte rupestre del extremo sur de la península ibérica, conocido localmente como arte sureño, se refiere al arte rupestre existente fundamentalmente en la provincia andaluza de Cádiz, así como en la de Málaga.

Se trata de más de 180 cuevas y abrigos en los que existen representaciones prehistóricas en forma de pinturas y grabados. En la Cueva de Nerja situada en la localidad de Maro, municipio de Nerja ( Málaga), han sido datadas unas pinturas de focas que podrían ser la primera obra de arte conocida de la historia de la humanidad, con 42 000 años de antigüedad,[1] mucho más antiguas que las pinturas rupestres de bisontes de la mundialmente famosa Cueva de Altamira. Otras manifestaciones parietales de estas cuevas son postpaleolíticas (Neolítico, Calcolítico, Edad del Bronce, Edad del Hierro). Dentro del conjunto destaca el término municipal de Tarifa ( provincia de Cádiz) con más de medio centenar de cuevas y abrigos de todas las épocas prehistóricas.

La importancia de este arte rupestre reside en el hecho de que aquí existen manifestaciones prehistóricas realizadas en un periodo que duró casi 20 000 años, que permiten contemplar los cambios de estilos, técnicas, evoluciones e influencias culturales que tuvieron lugar durante tan dilatado espacio de tiempo.

Destacan:

Soporte rocoso de las pinturas y grabados

Grabado paleolítico: Cabeza de un caballo (Cueva del Moro, Tarifa).

El soporte físico de las manifestaciones rupestres del sur de la provincia de Cádiz está constituido predominantemente por areniscas silíceas (Areniscas del Aljibe). Estas rocas sedimentarias, que están compuestas por arenas finas y granos de cuarzo más o menos gruesos, se caracterizan por la ausencia de caliza. La cementación en general es silícea (silicatos deleznables), observándose también algunas de óxidos de hierro.

Los abrigos de estas sierras están formados principalmente por el efecto de la erosión y la corrosión. Estos procesos de naturaleza física y química son el resultado de varios factores (agua, viento, calor, frío, vida animal y vegetal, procesos tectónicos, etc.) y son los predominantes en la génesis de estas cavidades. Destaca sobre todo la abrasión eólica debido al fuerte viento de levante que se produce en los alrededores del estrecho de Gibraltar bajo situaciones anticiclónicas.

En regiones de formación caliza y lluvias abundantes se puede encontrar otro tipo de cuevas: las cuevas de disolución. El dióxido de carbono disuelto en el agua y ácidos derivados de los componentes orgánicos del terreno disuelven lentamente la piedra caliza, formando con el tiempo cavidades subterráneas.

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