Arte romano en Hispania

Se conoce como Arte romano en Hispania a todas aquellas manifestaciones artísticas correspondientes al periodo de dominio romano sobre la Península Ibérica. Conjuntamente con su economía, su política y su religión, Roma exportó a toda Europa y también parte de Asia y África sus modelos artísticos, provocando una estandarización de la estética en docenas de países que llega hasta hoy, en un legado amplísimo; un legado que también dejó su impronta en las corrientes que tras la caída del Imperio Romano de Occidente estarían llamadas a sustituir al arte romano. Así, se pueden observar numerosas influencias del arte romano en el arte románico o renacentista, corrientes artísticas que, a su vez, tuvieron una fuerte influencia sobre los usos estéticos actuales.

En el estudio del arte romano se puede diferenciar la pintura, la escultura, el mosaico y de una forma más general, los elementos artísticos contenidos en la arquitectura que exceden de su carácter meramente funcional.

Pintura

Fresco del Friso del Pavo Real del siglo I d. C. en una casa de Bílbilis ( Calatayud).

La pintura romana, al igual que otras manifestaciones artísticas, tiene su origen en la mezcla entre la tradición etrusca y la influencia de pintores griegos de la escuela de Apeles. Si los etruscos usaban la pintura como una forma de evocación mágica en las construcciones funerarias, los romanos harían de este arte un expresión pública para retratar hechos o personajes relevantes de la época. También, y con base en la cantidad de pinturas murales encontradas en las ciudades de Pompeya y Herculano, enterradas en ceniza volcánica durante más de dieciocho siglos, así como en los zócalos enterrados de la mayor parte de los conjuntos arqueológicos romanos, se comprueba que la decoración pictórica era no sólo frecuente, sino tema común en la vida cotidiana romana.

La pintura es, de todos las expresiones del arte, la más sensible al paso del tiempo, por lo que los restos de la misma son muy escasos. En Italia se cuenta con las tumbas etruscas y con los restos de las ciudades de Pompeya y Herculano, donde al encontrarse protegidas de la luz del sol, la policromía de los frescos ha logrado sobrevivir al paso del tiempo.

Según Vitrubio, la pintura romana experimentó varias fases de desarrollo, desde la decoración de las paredes con texturas que asemejaran mármoles o columnas (estilo de las incrustaciones), pasando por la recreación de escenas teatrales, paisajísticas, religiosas o épicas (estilo arquitectónico), hasta la recreación de criaturas monstruosas u objetos imposibles de la primera época imperial (estilo ornamental). Posteriormente a Vitrubio, avanzado el siglo I, se puso de moda un nuevo estilo más abstracto (estilo ilusionista).

Existen muestras del primer estilo pictórico romano, así como de pinturas pertenecientes a los siglos I, II y IV en los conjuntos arqueológicos de las primeras ciudades romanas de Hispania, como Itálica, Mérida, Tarragona o Astorga, así como en Almedinilla, la Alcudia, Alcolea del Río, Osuna, Carmona, etcétera. La influencia italiana se deja sentir en el este y sur peninsular. A partir del siglo III, las corrientes artísticas procedentes del norte de África se extienden por el oeste peninsular a través de la Vía de la Plata.

Entre las decoraciones más frecuentes, se pueden enumerar las siguientes:

  • Imitación de mármoles: muy frecuente en todos los yacimientos, donde se imitan placas de mármol liso o veteado, con una amplia gama cromática y gran extensión en el tiempo, desde el siglo I al IV. Menos frecuente es la imitación de crustae, consistente en la imitación de mármol recortado y formando figuras.
  • Decoración en relación continua: en esta decoración, el motivo geométrico se repite y se encadena. Muestra de este estilo es la Tumba de Servilia, en Carmona. Es un estilo utilizado con asiduidad en el mosaico, pero no así en la pintura. La datación fecha estas decoraciones alrededor de los siglos III y IV.
  • Candelabros: consiste en representaciones de objetos, ya sean metálicos, motivos florales o animales. La mejor muestra de este estilo se encuentra en la Casa del Mitreo, en Mérida. Este estilo pertenece principalmente a la segunda mitad del siglo I.
Pintura mural representando a una musa de época de Adriano ( 117- 138), encontrada en Caesaraugusta (actual Zaragoza).
  • Decoración figurada: consiste en la pintura de pequeños cuadros en el centro de las paredes con representaciones humanas en escenas mitológicas, religiosas o sexuales (frecuentemente muy explícitas). También con menor frecuencia se encuentran grandes frisos decorados con escenas de caza o carreras. El estilo se extiende durante casi todo el periodo de influencia romana en Hispania, aunque son más abundantes entre los siglos I al IV.
  • Animales, vegetales: aunque se pueden encontrar en necrópolis como la de Carmona enmarcados en motivos religiosos, los animales se usan con frecuencia como simple objeto pictórico decorativo, en ocasiones dentro de esquemas de relación continua (rellenando el interior de figuras geométricas) y en candelabros, con pájaros revoloteando entre los motivos florales. También los motivos vegetales se usan con abundancia tanto en la pintura funeraria como en la decoración doméstica.
  • Decoración arquitectónica: imitación de columnas o pilares, usados además como división en las paredes. También se imitan capiteles y basamentos. En Pompeya se hallamos pinturas que imitan paisajes arquitectónicos, como galerías de columnas, aunque no se ha documentado este estilo en la Península Ibérica.

La pintura romana se solía pintar sobre estucos y les caracteriza su grosos y que son muy resistentes. Sobre el estuco se pinta siempre según uno de estos tres procedimientos:

Tipos de decoración pictórica

Época Republicana

Se da en el s. I a. C. y es bastante sencillo. Se decoran las paredes imitando revestimientos de mármoles jaspeados o veteados de diferentes colores que recubren de colores vivos los zócalos de las habitaciones. Un ejemplo de este tipo de decoración se encuentra en Azaila ( Teruel) que es uno de los primeros asentamintos romanos. Se caracteriza por el revestimiento de mármoles recortados en formas geométricas, que recibe el nombre de Crustae. Aparece en casas, templos, etc.

Estilo II (Casa de Hércules)

En Celsa han aparecido restos de paredes pintadas con estilo II. Este estilo se caracteriza por una mayor complejidad. Se les da un aspecto teatral y profundidad perspectiva. En el interior se desarrollan escenas de todo tipo: paisajes, dioses...

En Roma se da en torno al año 100 a. C. aquí llega más tarde entre el 50 y el 40 a. C. En estos casos se piensa que pudo haber incluso talleres itinerantes.

Estilo III

Se encuentra en Ampurias y se da desde finales del siglo I a. C. hasta la primera mitad de s. I d.C. Abarca el cambio de era. Se sigue dividiendo los muros con estructuras arquitectónicas, es más sencillo porque el zócalo es prácticamente liso, en el interior de algunos muros se representan escenas figuradas, otras lisas.

Los zócalos lisos, desde el punto de vista técnico, son más refinados. Se utilizaba una técnica llamada salpicado, que consistía en rociar pintura líquida a la pared. Quedaba una estructura de granito. En muchos casos sucede que la zona media de la pared se independiza del zócalo.

Estilo IV

Es similar al anterior, pero tiene mayor autonomía. Es de la segunda mitad del siglo I d. C. Los mejores ejemplos están en la Domus Aurea de Nerón.

En los siglos posteriores se seguirá pintnado, sobre todo utilizando los estilos II y III. También aparece pintura en Mérida: las pinturas de la llamada casa-basílica construida sobre los pórticos de acceso del teatro de Mérida.

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