Arte prerrománico

Iglesia de San Cipriano ( San Cebrián de Mazote, Valladolid) es el mayor templo hispano de este periodo.[1]
Palacio de Teodorico el Grande en Rávena, representado en los mosaicos de San Apolinar el Nuevo (siglo VI).

Prerrománico[4]

Estilísticamente no designa un movimiento estético con formas artísticas bien definidas, sino que es más bien una expresión genérica que engloba la producción artística de la cristiandad latina entre el arte paleocristiano y el arte románico. Mientras que en Oriente la continuidad del Imperio romano permitió el desarrollo del arte bizantino, la caída del Imperio romano de Occidente y la época de las invasiones abrió en Occidente un periodo de gran inestabilidad política y decadencia cultural (la denominada "época oscura" caracterizada por la escasez y discontinuidad en las fuentes escritas) en la que los pueblos germánicos fusionaron su arte y cultura con la parcial pervivencia de la cultura clásica greco-romana seleccionada y conciliada con el cristianismo por nuevas instituciones (particularmente el monacato); por su parte, desde los siglos VII y VIII el espacio mediterráneo quedó dividido por la expansión árabe que se asentó en la ribera sur, desde España hasta Siria, donde se desarrolló el arte islámico.[5]

En el prerrománico hay determinadas características comunes, como la relativa ausencia de grandes programas arquitectónicos (incluso la reutilización de edificios anteriores y de sus elementos arquitectónicos), la escasez de esculturas de gran tamaño, la predilección por la orfebrería y la ilustración de manuscritos, y la evolución formal hacia la simplicidad, la esquematización y el simbolismo en las artes figurativas para conseguir una mayor expresividad, renunciando al realismo, y con abundancia de motivos decorativos ( entrelazado,[9]

Estilos prerrománicos locales

En Italia, la breve dominación de los ostrogodos no permitió más que unos pocos ejemplos de arte ostrogodo ( mausoleo de Teodorico, palacio de Teodorico, baptisterio arriano -los tres en Rávena, ciudad donde también se encuentran notabilísimos ejemplos del arte bizantino de época de Justiniano I-);[10]​ mientras que en España sí se desarrolló más extensamente en el tiempo el arte visigodo. En las Galias y un vasto espacio de Europa Central el reino franco y las entidades políticas que le sucedieron desarrollaron notables programas artísticos ( arte merovingio, arte carolingio y arte otoniano). En las islas británicas se desarrolló el arte hiberno-sajón. El arte vikingo de Escandinavia se desarrolló fuera del ámbito del cristianismo en el periodo altomedieval.

La herencia visigoda, la convivencia con el arte islámico andalusí y los contactos con el resto de la cristiandad latina produjeron en los reinos cristianos del norte peninsular formas artísticas de particular interés: el arte asturiano, y el denominado arte mozarabe. Hay discrepancias historiográficas sobre cómo caracterizarlo y denominarlo (en los condados de la Marca Hispánica posteriormente denominados catalanes se ha identificado por algún autor - Puig i Cadafalch- como un « primer románico», muy conectado con el románico lombardo[13]​-; mientras que para la Meseta Norte se viene utilizando la etiqueta de « arte de repoblación»). Ya en el siglo XI, conviviendo con el románico pleno, se desarrolló en Sicilia el arte árabe-normando.

Arquitectura lombarda

Basílica de San Salvatore ( Spoleto).

Se denomina arquitectura lombarda a la arquitectura del reino de los lombardos (en Italia), que existió entre los años 568 a 774 (con una permanencia residual en el sur de Italia hasta los siglos X y XI) y cuyas obras fueran encargadas por los reyes y duques lombardos.

Las edificaciones de los lombardos en el norte de Italia ( Langobardia Maior) se han perdido como consecuencia de renovaciones o reconstrucciones, las pocas excepciones incluyen el Templo Lombardo en Cividale del Friuli o la iglesia de Santa Maria fuori Portas en Castelseprio. Sin embargo en el sur de Italia ( Langobardia minor) si han sobrevivido algunas edificaciones , especialmente en lo que era el ducado de Benevento: los muros de la ciudad, la iglesia de Santa Sofia y la Rocca dei Rettori, una de las pocas estructuras militares lombardas que ha sobrevivido, como también otros sitios de menor importancia cerca de Benevento y en lo que fuera el ducado de Spoleto.

Los principales edificios lombardos que se conservan han sido declarados en 2011 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO ,[14]​ incluidos en el sitio « Centros de poder de los longobardos en Italia (568-774 d.C.)» que comprende siete sitios con notables obras arquitectónicas, artísticas y esculturas.

Arte visigodo

Después de las devastaciones que en los primeros años del siglo V sufrió la península ibérica por las oleadas de vándalos, alanos, suevos y visigodos que la invadieron, quedó al fin relativamente sosegada con la dominación de estos últimos a partir del año 507 y más todavía cuando en el 589 se realizó la conversión de los visigodos arrianos al catolicismo con Recaredo, su monarca. A mediados del siglo VI llegaron a Hispania legiones imperiales de Constantinopla con objeto de ayudar y afirmar en su trono al rey Atanagildo y posesionándose de algunas plazas en las costas de Levante y Mediodía, las retuvieron por más de medio siglo ( 552- 615) con su obligado acompañamiento de artistas bizantinos contribuyendo de esta suerte a reforzar los elementos orientales que ya formaban parte del caudal artístico de los godos.

Consta, por testimonios fidedignos de aquella época, la existencia de magníficas iglesias en España, desde los últimos años del siglo VI hasta la invasión sarracena:

Por el tesoro de Guarrazar ( Toledo) del siglo VII y por las inscripciones que se conservan de la misma época se demuestra con evidencia el gran influjo que el arte visigodo había recibido del septentrional y del bizantino y el adelanto al que habían llegado las artes suntuarias en España, lo cual da derecho a inferir que no les iría a la zaga la arquitectura.

Los pocos restos de construcciones visigodas que, salvando el paso de los siglos y las terribles vicisitudes que experimentó el solar español, han podido llegar hasta nosotros demuestran que la España visigoda poseía un arte propio y nacional distinto del de otros países por lo menos desde la época de Recaredo. No constan con certeza edificios visigodos o ruinas de ellos anteriores a su reinado.

Arte asturiano

Fachada de Santa María del Naranco ( 842), uno de los edificios prerrománicos asturianos más conocidos

El arte asturiano o prerrománico asturiano es un estilo artístico prerrománico y vinculado al Reino de Asturias, primer reino cristiano establecido en la península ibérica tras la conquista musulmana. Su desarrollo tuvo lugar en lo que actualmente es el Principado de Asturias entre finales del siglo VIII y comienzos del X, cuando es absorbido por el arte románico venido de Francia. Durante este periodo se cultivaron disciplinas como la pintura, la orfebrería o la arquitectura, destacando esta última por el amplio número y buena conservación de los monumentos que han llegado hasta nuestros días, los cuales constituyen el más completo y homogéneo conjunto de arquitectura altomedieval de Europa Occidental.[15]

La singularidad artística e histórica de estas edificaciones ha sido reconocida por la Unesco, declarando a seis de ellas como Patrimonio de la Humanidad bajo el nombre de Monumentos de Oviedo y del Reino de Asturias.[16]

Arte mozarabe

Patena mozárabe del monasterio de Valcavado (siglo X)

El arte mozárabe (del árabe musta 'rab 'arabizado') se refiere al arte desarrollado por los cristianos hispánicos que vivieron en territorio musulmán en el período que abarca desde la invasión musulmana ( 711) hasta finales del siglo XI conservando su religión y una cierta autonomía eclesiástica y judicial.

Las comunidades de mozárabes mantuvieron para la práctica de sus ritos religiosos algunos de los templos visigodos anteriores a la ocupación musulmana y raramente construyeron otros nuevos, pues, si bien existía una determinada tolerancia religiosa, estaban muy limitadas las autorizaciones para erección de nuevas iglesias. En todo caso, estas se levantaron en el medio rural o en los suburbios urbanos, y siempre de modesta factura.

Cuando las condiciones de vida en la al-Ándalus musulmana se fueron haciendo menos soportables y, por el contrario, los reinos cristianos del norte de la península iniciaban una expansión necesitada de contingentes humanos que colonizasen las tierras conquistadas, algunos de aquellos mozárabes optaron por emigrar hacia los territorios que se les ofrecían. A su cultura hispanogoda se le fueron superponiendo elementos de la musulmana y es de suponer que aportasen a los recientes reinos cristianos elementos innovadores en todos los ámbitos. Lo que no resulta razonable es que se les atribuya toda la iniciativa artística llevada a cabo en los reinos del norte durante el siglo X.

Concluida la primera fase del proceso artístico que se engloba generalmente en el amplio concepto de «prerrománico» y que se corresponde con el arte hispano-visigodo, se inicia en España otra corriente estilística, heredera en muchos aspectos de la anterior, que se conoce como « arte asturiano» y que se identifica con las realizaciones artísticas que fueron produciéndose durante el siglo IX en los llamados «núcleos de resistencia», en concreto en los territorios que conformaron el reino de Asturias. Pero la actividad artística, en general, y arquitectónica, en especial, no se redujo a esa zona ni a ese siglo, sino que abarcó todo el norte peninsular y tuvo continuidad durante el siglo siguiente.

El desplazamiento de la frontera cristiano-musulmana a la cuenca del Duero impulsó la construcción de nuevos templos (obras en las que se concentraba toda la capacidad artística disponible) a demanda de las necesidades de repoblación. Los pujantes reinos septentrionales estaban en condiciones de abordar aquella tarea, como así lo venían haciendo, sin depender de las hipotéticas contribuciones de los incorporados mozárabes, por lo que no cabe pensar que todas las edificaciones religiosas y todas las realizaciones artísticas se debieran a estos inmigrados mayoritariamente rurales que, por otra parte, llegaban en precariedad de medios y de recursos. No parece que estuvieran en condiciones de llevar a cabo grandes logros artísticos quienes apenas habían dejado alguna muestra de ello en su lugar de procedencia.

Tras la publicación en 1897 de la documentada obra en cuatro tomos Historia de los mozárabes de España de Francisco Javier Simonet, el catedrático e investigador Manuel Gómez-Moreno publicó veintidós años después ( 1919) una monografía sobre Las iglesias mozárabes.[17]​ Es aquí donde se atribuye el carácter mozárabe a las iglesias construidas en los territorios cristianos desde finales del siglo IX hasta principios del XI, y donde se instituye el término «mozárabe» para designar esta forma de arquitectura y todo el arte con ella relacionado. La denominación tuvo éxito y es la que se ha utilizado comúnmente, aunque sin mucho rigor. El carácter mozárabe de los templos que Gómez Moreno trató en su libro ha sido muy cuestionado por la historiografía moderna, e incluso por la no tan moderna, pues ya José Camón Aznar en su Arquitectura española del siglo X se manifestó en contra de tal interpretación, y después de él lo han hecho Isidro Bango Torviso y otros muchos, hasta el punto de que la tendencia actual se orienta hacia el abandono de la denominación de «arte mozárabe» y su sustitución por la de « arte de repoblación» para referirse a aquel periodo.

Arte merovingio

Aspecto actual de la nave de la iglesia Saint-Pierre de Vienne (que alberga el museo de lápidas) visto desde la entrada, la nave merovingia ha sido dividida en tres naves por arcadas románicas.

Se denomina arte merovingio al realizado en los territorios bajo el gobierno de la dinastía merovingia, una dinastía franca, que rigió parte de las actuales Francia y Alemania desde el siglo V al siglo VIII, exactamente en las generaciones consanguíneas que mantuvieron autoridad más o menos efectiva sobre Aquitania, Borgoña, Austrasia y Bretaña.

La llegada al trono de los merovingios en la Galia en el siglo V permitió grandes cambios en el arte de la época. La unificación de Clodoveo I ( 465511) correspondió con la necesidad de construir nuevas iglesias y especialmente monasterios. Los proyectos a menudo seguían la arquitectura de la Antigua Roma, pero a su vez reflejaban influencias más lejanas como Siria y Armenia. En el este, la mayor parte de las edificaciones estaban construidas con madera; por contra, en el oeste y en la zona sur, fueron más frecuentes las construidas en piedra. La mayoría de las iglesias han sido reconstruidas, en más de una ocasión, aunque en algunos casos han sido reconstruidas por arqueólogos.

El arte antiguo literario clásico que todavía estaba vivo en el siglo V gracias a las escuelas de gramáticos y retóricos se irá transformando lentamente en el siglo VI por el desarrollo de una cultura cristiana por la labor de los obispos y de los monasterios. La misma transición ocurrirá para las otras artes.

La escultura volvió a ser una técnica de ornamentación de sarcófagos, altares y obras eclesiásticas. Además se realizan trabajos de orfebrería, manuscritos con decoración de estilo animal con motivos de la Antigüedad tardía y otras contribuciones de Siria o Irlanda.

Arte carolingio

Interior de la Capilla Palatina, en Aquisgrán.

El arte carolingio viene del Imperio franco en el período de aproximadamente 120 años desde alrededor 780 hasta 900 —durante el reinado de Carlomagno y sus herederos inmediatos— popularmente conocido como Renacimiento carolingio. El arte fue producido por y para el círculo de la corte y un grupo de importantes monasterios bajo el patrocinio imperial; los ejemplos que sobreviven fuera de este círculo encantado muestran una caída considerable en la calidad de la artesanía y la sofisticación del diseño. El arte fue producido en varios centros en lo que ahora son Francia, Alemania, Austria, el norte de Italia y los Países Bajos, y recibió considerable influencia, a través de centros misioneros continentales, del arte insular de las islas británicas, así como una serie de artistas bizantinos que parecen haber residido en centros carolingios.

Por primera vez, en el norte de Europa se intentó resucitar y emular las formas y estilos clásicos del arte mediterráneo, que dieron lugar a una combinación de elementos clásicos y norteños en un estilo suntuoso y dignificado, en particular introduciendo la confianza septentrional de la representación de la figura humana, y preparando el escenario para el surgimiento del arte románico y finalmente del arte gótico en Occidente. La era carolingia es parte del período en el arte medieval a veces llamado Prerrománico. Después de un intervalo bastante caótico que siguió al período carolingio, la nueva dinastía otoniana revivió el arte imperial a partir de 950, construyendo sobre, y desarrollando más, el estilo carolingio para dar lugar al arte otoniano.

Arte otoniano

La cruz de Essen con grandes esmaltes, con gemas y grandes esmaltes senkschmelz , ca. 1000

El arte otoniano es un arte prerrománico germano, que abarca también algunas obras de los Países Bajos, el norte de Italia y el este de Francia. Fue nombrado por el historiador de arte Hubert Janitschek por la dinastía otoniana que gobernó Alemania y el norte de Italia entre 919 y 1024, bajo los reyes Enrique I el Pajarero, Otón I, Otón II, Otón III y Enrique II.[19]​ En el esquema tradicional de la historia del arte, el arte otoniano sigue al arte carolingio y precede al arte románico, aunque las transiciones en ambos extremos del período son graduales y no repentinas. Al igual que el primero y a diferencia del último, fue en gran medida un estilo restringido a unas pocas de las pequeñas ciudades de la época y a importantes monasterios, así como a los círculos de la corte del emperador y de sus principales vasallos.

Después del declive del Imperio carolingio, el Sacro Imperio Romano fue restablecido bajo la sajona dinastía otoniana. De esto surgió una fe renovada en la idea de Imperio y una Iglesia reformada, creando un período de mayor fervor cultural y artístico. Fue en esta atmósfera en la que se crearon obras maestras que fusionaron las tradiciones en las que se inspiraron los artistas otonianos: modelos de origen en la antigüedad tardía, carolingios y bizantinos. El arte otoniano que sobrevive es en gran parte religioso, en forma de manuscritos iluminados y trabajos de metal, y se produjo en un pequeño número de centros para un reducido grupo de patrones en el círculo de la corte imperial, así como figuras importantes en la iglesia. Sin embargo, gran parte de ella fue diseñada para ser mostrada a un público más amplio, especialmente a los peregrinos.[20]

El estilo es generalmente grandioso y pesado, a veces excesivo, e inicialmente menos sofisticado que sus equivalentes carolingios, con menor influencia directa del arte bizantino y menos comprensión de sus modelos clásicos. Pero alrededor de 1000 una sorprendente intensidad y expresividad emergieron en muchas obras, como «una monumentalidad solemne que combina con una interioridad vibrante, una calidad mundana y visionaria con una atención aguda a la actualidad, a los patrones superficiales de líneas fluidas y ricos colores brillantes con un emocionalismo apasionado».[21]

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