Arte prerrománico

El palacio real, más tarde iglesia, de Santa María del Naranco, un ejemplo de arte asturiano del período ramirense.
Monograma "chi-rho" (crismón) del Libro de Kells (ca. 800).
La cruz de Essen con grandes esmaltes, con gemas y grandes esmaltes senkschmelz, h. 1000 (Arte otoniano)

El arte prerrománico[3]

Estilísticamente no designa un movimiento estético con formas artísticas bien definidas, sino que es más bien una expresión genérica que engloba la producción artística de la cristiandad latina entre el arte paleocristiano y el arte románico. Mientras que en Oriente la continuidad del Imperio romano permitió el desarrollo del arte bizantino, la caída del Imperio romano de Occidente y la época de las invasiones abrió en Occidente un periodo de gran inestabilidad política y decadencia cultural (la denominada «época oscura» caracterizada por la escasez y discontinuidad en las fuentes escritas) en la que los pueblos germánicos fusionaron su arte y cultura con la parcial pervivencia de la cultura clásica greco-romana seleccionada y conciliada con el cristianismo por nuevas instituciones (particularmente el monacato); por su parte, desde los siglos VII y VIII el espacio mediterráneo quedó dividido por la expansión árabe que se asentó en la ribera sur, desde España hasta Siria, donde se desarrolló el arte islámico.[4]

En el prerrománico hay determinadas características comunes, como la relativa ausencia de grandes programas arquitectónicos (incluso la reutilización de edificios anteriores y de sus elementos arquitectónicos), la escasez de esculturas de gran tamaño, la predilección por la orfebrería y la ilustración de manuscritos, y la evolución formal hacia la simplicidad, la esquematización y el simbolismo en las artes figurativas para conseguir una mayor expresividad, renunciando al realismo, y con abundancia de motivos decorativos (entrelazado,[8]

La instalación definitiva de los invasores, cada uno con su propio bagaje cultura y de civilizaciones diversas como Roma y el Exarcado de Rávena, impusieron un nuevo concepto del conjunto europeo. En cada una de las regiones donde se fueron instalando, las circunstancia de su adhesión a la Romanidad cristiana es diferente[9]​.

Arquitectura prerrománica

Se utilizó tanto la planta basilical así como la centralizada. Las cubiertas, bien planas de madera (artesonados sobre las vigas de la estructura del tejado a dos aguas), o bien abovedadas de piedra (bóvedas de cañón en los espacios longitudinales -naves-, bóvedas de arista o cúpulas en los espacios cuadrangulares, poligonales o circulares). Las dimensiones eran pequeñas (en comparación con las extraordinarias dimensiones del arte imperial romano o de Santa Sofía de Constantinopla); aunque, en algunos casos, la combinación de una planta pequeña con una altura modesta, produce espacios de una particular estilización. Comienzan a utilizarse las torres y a diseñarse algunas fachadas con las nuevas convenciones de la arquitectura medieval. El palacio, la catedral y el monasterio se definen como los edificios de mayor representatividad.[11]

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