Arte prehistórico

El arte prehistórico es un fenómeno artístico de alcance geográfico global y una amplitud temporal suficiente como para afectar a las épocas más diversas. El concepto es mucho más extenso que el fenómeno rupestre cuaternario, principalmente circunscrito a Europa occidental, y comprende además las manifestaciones del llamado arte paleolítico.[1]

Aunque cronológicamente, Europa debería ocupar el primer lugar, y a pesar de que muchas de las expresiones artísticas prehistóricas son relativamente recientes en algunas zonas del globo, donde han sobrevivido pueblos primitivos, la exposición se realizará siguiendo el orden alfabético. Aunque ello derive en un problema adicional: ¿es lícito comparar manifestaciones tan lejanas en el espacio y en el tiempo? En este sentido, la confrontación de equivalencias culturales, obviando los particularismos empíricos, permite obtener generalizaciones.

Con base en ello, se puede apreciar que, en las artes plásticas y visuales de los pueblos primitivos, el realismo es algo excepcional, frente al simbolismo, la abstracción, la estilización y el esquematismo, que parecen una constante mundial.

Otra posible generalización es que casi todo el arte rupestre holoceno se desarrolla en el exterior, a lo sumo, en abrigos rocosos, desfiladeros y covachas poco profundas.

En tercer lugar, el megalitismo y la construcción de túmulos, en relación al culto a los muertos, o la necesidad de desarrollar una arquitectura defensiva, a menudo con construcciones ciclópeas (cuya motivación, excede, con mucho, a las necesidades militares), también son constantes del arte prehistórico mundial.

Por último, está el hecho de que, a pesar del innegable significado religioso del arte prehistórico, éste no solo se asocia al mundo funerario o mitológico, sino que los temas abarcan todas las facetas de la vida social de los humanos (caza, guerra, trabajos, ceremonias, jerarquías, sexo, familia, incluso, diversión...) y, sobre todo, a medida que las sociedades humanas evolucionan, la glorificación del poder y de los poderosos.

Arte africano

Existen pueblos rurales en África que hasta la actualidad conservan antiguas tradiciones estilísticas de arte rupestre a pesar de la influencia de los patrones preestablecidos de Arte y belleza de las culturas occidentales contemporáneas. En ese sentido, han logrado salvaguardar dichos patrimonios culturales a pesar de la presión de los colonizadores extranjeros que trajeron consigo ideologías artísticas discriminantes entre las que tenemos, por ejemplo la tendencia iconoclasta islámica. No obstante en este epígrafe nos centraremos en el arte prehistórico en sí, es decir, hasta la llegada de los europeos, en los siglo XV y XVI, cuando los yoruba, los benín, los sao y otras grandes culturas estaban en su apogeo, cortado de raíz debido al comienzo de la explotación colonial.[2]

Arte africano en la edad de Piedra

Caverna del Apolo 11 (en Namibia).

Las primeras manifestaciones artísticas africanas son paleolíticas, pero muy escasas: por un lado tenemos la dudosa Venus de Tan-Tan ( Marruecos), y por otro los testimonios más firmes del África austral, como la caverna de Blombos ( República Sudafricana), con unos 70 000 años, donde hay bolas de ocre mineral ( hematita) decoradas con incisiones paralelas, reticuladas y con motivos geométricos (algunas proceden de inhumaciones rituales). Hace tiempo que se sabe que el ocre pudo servir para pintar adornos corporales, sin embargo, es la primera vez que esta especie de lápices de pigmento conservan algún tipo de decoración intencionada. También datable en el Paleolítico es la plaqueta pintada con un zoomorfo no identificado datado en 25 000 años de antigüedad de la cueva del Apolo 11 ( Namibia), donde, además, hay arte parietal muy posterior atribuido a los bosquimanos.

El resto del arte africano prehistórico conocido es mucho más tardío, seguramente posterior al Neolítico. Durante la Edad de Piedra distinguimos las siguientes regiones:

África del norte

Destaca, especialmente, el enorme conjunto de pinturas rupestres de las montañas del centro-sur del Sáhara: Ahaggar, Tassili, Tibesti, Fezzan..., que constituyen el más grande núcleo rupestre del mundo. Esta región, debió ser, en tiempos remotos, mucho más húmeda y rica en fauna, pues las representaciones son asombrosamente ricas en fauna salvaje ( elefantes, jirafas, búfalos, hipopótamos) y doméstica ( carneros, bueyes, camellos...). Las escenas están llenas de vida y optimismo, hay familias, jóvenes zambulléndose, etc. Probablemente haya varias etapas, una primera fase con pueblos que conocían la ganadería y la agricultura de subsistencia, pero practicaban la caza del búfalo ( IV milenio a. C.) una segunda de pastores de bueyes de largos cuernos en los que sus cuidadores portan grandes arcos ( III milenio a. C.) y una tercera en la que ya se conocen animales de monta ( caballos y camellos) que aparecen en pleno galope, así como el carro ( II milenio a. C.). Parte de esta cronología es coetánea del Antiguo Egipto y, de hecho, en algunas de las representaciones se demuestran contactos de los pueblos sahrianos con los egipcios.

África oriental

En África oriental, el propio Louis Leakey ha estudiado una serie de pinturas en diversos roquedos de la zona del lago Tanganika y del lago Victoria, donde se representan elefantes rinocerontes y búfalos. Son obras mal datadas y poco conocidas. También destacan, en Centroáfrica, el Refugio de Tulu y el Refugio de Kumbala, con personajes estilizados, unos en azul y otros en blanco muy diferentes a los del Sáhara meridional.

África austral

Esta zona mantuvo una serie de tribus del grupo llamado san cuyo nivel estaba en plena edad de Piedra cuando llegaron los europeos. Los san convivían con los diversos grupos bantúes que, aunque, coetáneos, ya conocían los metales y, por tanto, se estudian en el siguiente epígrafe. Los san o bosquimanos desarrollaron un rico arte rupestre en toda esta zona (destacando Namibia, Drakensberg y Transvaal), en numerosas grutas y covachas, cuya antigüedad máxima es discutida, pero podría situarse en el quinto milenio y que perduran hasta tiempos históricos muy recientes. Su arte es estilizado y fresco, aunque no tan vivaz como el sahariano, y sus motivos son escenas rituales y animales del entorno, pero su policromía la más rica y brillante (sobre todo en las obras más tardías):

Arte africano antiguo

Curiosamente, a pesar de ser la cuna de la humanidad y de la riqueza étnica africana, los descubrimientos son mucho más escasos que en Europa o América debido a la dificultad de encontrar y acceder a los yacimientos, a los problemas socio-políticos y a que amplias zonas del continente han comenzado a ser exploradas solo desde hace muy poco tiempo. Las noticias de grandes estados antiguos (de los que exceptuamos el Antiguo Egipto) son las que han guiado una serie de descubrimientos que, por otra parte, no dejan de ser aislados y fragmentarios:

  • Cultura nok: Es una cultura que se desarrolló en el norte de Nigeria entre el siglo V a. C. y el III d. C. Eran conocedores de la metalurgia del hierro y, artísticamente, destacan por ser los iniciadores de la estatuaria africana, en este caso, de terracota. Las esculturas nok son de una elaboración técnica y estilística muy madura, lo que hace sospechar que debió haber precedentes (por el momento desconocidos). Se trata de obras estilizadas, de una elaboración exquisita y con una iconografía basada en la figura humana. se ignora su función, pues hasta el momento los ejemplares mejor conocidos proceden de poblados estables (por ejemplo, Samun Dukiya y Taruga, junto al río Benué), pero sin duda fueron realizaciones religiosas. Las terracotas nok se consideran antecedentes de las esculturas yoruba y benín.
  • Civilización del sao: se dio en las orillas del lago Chad, concretamente en los valles de Logon y Chari; inmediatamente después de la desaparición de los nok, aunque su apogeo tiene lugar entre los siglos IX y XVI. Casi todo el arte sao es funerario, concretamente se trata de vasijas y copas decoradas con representaciones antropomorfas y zoomorfas; pero también se conservan brazaletes, colgantes y pectorales fundidos en bronce por la técnica del moldeo a la cera perdida. Cabe destacar la simplicidad de su arquitectura, que ha llegado hasta nuestros días: se trata de chozas y graneros de planta circular y alzado en cúpula ojival, realizadas en tapial y adobe y con la supeficie exterior curiosamente decorada con resaltes de diversas formas, los más comunes, son en uve invertida (musgus) o en forma de anillos (massas), que no solo mejoran la estética de la construcción, sino que sirven par trepar por estos salientes y reparar los deterioros fácilmente.
  • Civilización munhumutapa: Se trata de un reino que floreció en el actual estado de Zimbabue entre los siglos XI y XV, de una etnia zulú llamada shona, cuya capital fue llamada Gran Zimbabue, probablemente la ciudad en ruinas más grande de toda África negra y que en sus mejores tiempos debió tener 18 000 habitantes; pero vinculadas a ella hay centenares de poblados a orillas de los ríos Zambeze, Limpopo y, en general, por todo el país.
    Su arte se caracteriza, especialmente, por una arquitectura monumental de granito, generalmente defensiva, pero también se conocen objetos de oro, muebles y cerámicas. Entre los restos se hallaron fragmentos de porcelana china de la dinastía Song que sugiere el alto grado comercial de los munhumutapa, quizá basada en el control de yacimientos auríferos.
  • País yoruba: Los yoruba son un pueblo del sur de Nigeria que en torno a los siglos IX y XII constituyeron un importante reino, cuyo centro religioso era el santuario de Ifé (o Ilé-Ifé), donde el sumo sacerdote u oni gobernaba una amplia federación de ciudades estado. Ifé acumuló numerosas riquezas y propició el desarrollo de una escultura cortesana técnicamente muy avanzada de prodigiosa calidad, a la par que majestuosa, y equilibrada. Predominan las cabezas de bronce o terracota, de un estilo sorprendentemente realista, que muchos han asociado a los ideales clásicos europeos (lo qua ha suscitado no pocas controversias), a pesar de sus innegables rasgos africanos. También existen cabezas talladas en Esié, otro santuario, pero su estilo es mucho más tosco. Esta dicotomía se explica por la existencia de un arte oficial, al servicio del reino, capaz de alcanzar altas cotas de perfección, frente a artistas no cortesanos, más libres pero ligados a los modelos ancestrales de religión animista de las tribus.
  • Reino de Benín: en el siglo XIII surgió en el actual estado de Benín un antiguo reino de etnia adja cuyo máximo apogeo tuvo lugar en el siglo XVI y que, a menudo, fue conocido por los europeos como Dahomey. La principal preocupación de los adja era organizarse para evitar los ataques de los traficantes de esclavos, fundaron importantes ciudades como Abomey, Agdanlin y Ajatche, se centralizaron, formaron un ejército profesional y nombraron un monarca, el oba. Ellos mismos acabaron convirtiéndose en traficantes de esclavos, con lo que el oba obtuvo importantes beneficios; hasta que se convirtieron en vasallos de los yoruba, primero y, después fueron conquistados por los ingleses (1897).
    En su dilatada existencia, los benín han dejado varios millares de esculturas monumentales de bronce (cabezas de reyes y reinas, gallos, leopardos), así como relieves ornamentales que sin duda engalanaron sus monumentos. Además, se conocen elementos de arte mueble: brazaletes, espadas, máscaras, marfiles tallados, etc. Las primeras esculturas tienen claras influencias yoruba, de quienes pueden haber aprendido el moldeo a la cera perdida. La máxima eclosión de su arte se produce entre los siglos XV y XVII, momento en el que se aprecia una poderosa influencia europea, sobre todo portuguesa. La decadencia comienza en el siglo XVIII, los benín pierden recursos y se ven obligados a construir obras de madera forradas de latón, y un estilo más estereotipado y de escasa originalidad lo que indica un claro deterioro cultural.

El arte primitivo africano continúa desarrollándose en la actualidad, siendo sus centros más activos el África occidental (Dogones, Ashanti, Yorubas, Ibos...) y el África central (Bamikeles, Fangs, Bakubas, Balubas, Bambaras...).

Other Languages