Arte otoniano

El arte otoniano es un estilo dentro del arte prerrománico. A este florecimiento de las artes se le ha llamado también «renacimiento otoniano», en el mismo sentido en que se habla de «renacimiento carolingio» para hablar del florecimiento posterior a la coronación de Carlomagno en el año 800. Se desarrolla, principalmente en Alemania, desde mediados del siglo X hasta mediados del siglo XI, durante la dinastía sajona del Sacro Imperio Romano Germánico (los " otónidas").

El arte otoniano funde tres tradiciones: las de la antigüedad tardía especialmente en el arte del norte de Italia, el período carolingio, y bizancio.

Marco histórico

Otón II y Teófano, bajorrelieve en marfil, Museo de Cluny, París.

Este renacimiento de las artes y la arquitectura se produce bajo el patronazgo cortesano de Otón I de Alemania ( 936973), hijo de Enrique I el Pajarero, y sus inmediatos sucesores: Otón II ( 973983), y Otón III ( 9831002). Comenzó después del matrimonio de Otón con Adelaida de Italia (951), que unió los reinos de Italia y Alemania y de esta manera acercó Occidente al Imperio bizantino, reforzando la causa de la unión entre cristianos con su coronación imperial en 962. Los emperadores posteriores residieron principalmente en el norte de Italia, llegándoseles a acusar de cierto abandono de los asuntos al norte de los Alpes. Ni Otón II ni Otón III pasaron mucho tiempo al norte de los Alpes, produciéndose durante sus reinados un arte fuertemente bizantinizado. A veces se considera que abarca también el reinado del último emperador de la dinastía, Enrique II, emperador a partir de 1014 y el primero que asumió el título de rey de los Romanos; rara vez se incluye dentro de este arte la época de la dinastía salia inaugurada por Conrado II en 1024. El término se circunscribe generalmente a la cultura de la corte imperial llevada a cabo en latín en Germania.[1]

El "renacimiento otoniano" se manifiesta especialmente en las artes y la arquitectura, revitalizadas por el contacto renovado con Constantinopla, en la reviviscencia de algunas escuelas catedralicias, como la de Bruno I, arzobispo de Colonia, y en la producción de manuscritos iluminados, la principal forma artística de la época, de un puñado de scriptoria de élite, como Quedlinburg, fundado por Otón en 936 y en la ideología política.

Las abadías imperiales y la corte imperial se convirtieron en centros de vida religiosa y espiritual, guiados por el ejemplo de mujeres de la familia real: Matilde de Ringelheim, la ilustrada madre de Otón I, o su hermana, Gerberga de Sajonia, o su consorte Adelaida de Italia, o la emperatriz Teófano.

Other Languages