Arte italiano

El arte italiano tiene características particulares y que la diferencian de otras escuelas italianas. Las particularidades permanecieron desde el periodo bizantino y románico, pero sólo encontró su manifestación más importante en el Renacimiento.

Características

1. Policentrismo: Determinado por la condición geográfica específica de Italia. Fruto del policentrismo es la autonomía de las escuelas regionales.

2. Autonomía de las escuelas regionales: Difundían de manera específica los aportes del arte europeo por medio de la determinación de fenómenos de alta relevancia que ocurrían durante el desarrollo del gótico, el barroco, el primer renacimiento, la importancia de Roma durante el románico y más tarde en el renacimiento maduro como centro del clasicismo más inflexible.

3. Preferencia a percibir la plaza (y no la construcción específicamente) como un todo arquitectónico y con relativa tendencia decorada.

4. Mentalidad de observar al artista como juez del gusto e ingenio universal, que provoca la unificación de las artes, por una lado la arquitectura espera realizar efectos pictóricos, mientras que la pintura tiende a realizar los valores plásticos.

5. Unión entre valores arquitectónicos y valores ornamentales: la pared no forma una unidad autónoma de sólo masa, sino que permite la apertura de espacios internos o sirve de base a una decoración multicolor.

6. Prolongación histórica, más acentuada que en otra región de Europa. En diferentes periodos se renuevan distintos elementos del modelo clásico, es decir, siempre lo antiguo pero con formas diferentes de lo antiguo.

7. Persistente influencia europea en los trances más célebres del arte italiano: bizantinos en los siglos X - XII, franceses en el gótico y flamencos al principio del Renacimiento.

  • la grandiosidad del giotto.

La grandiosidad del Giotto.

La época de Giotto tuvo una gran influencia en el desarrollo del arte italiano, sin embargo, se mezclaron variadas preferencias: la tradición clásica, la asimilación del estilo gótico y la persistencia de la tradición bizantina y románica. El crecimiento artístico en la etapa de Giotto fue fruto de la civilización urbana de la ciudad, que habían logrado una independencia frente a la iglesia romana, a pesar de esto, muchas de las ciudades conservaban ideales culturales con la tradición imperial romana.

Durante el siglo XIII, el emperador Federico II intentó revitalizar el imperio, para lo cual motivó a los artistas para recuperar el modelo antiguo romano y se renovaron formas antiguas, como el arco triunfal que era utilizado para festejar el poder de los gobernante. No obstante, el nuevo estilo influyó en la escultura, exactamente con la reproducción de las cabezas de los emperadores romanos.

Las figuras de Giotto, tienen un realce plástico muy marcado, que definen, cada una, especialidad autónoma y que permite que las figuras estén sobre el mismo nivel, a lo que se le denomina Isocefalia. Por otro lado, la figura está individualizada expresivamente: Giotto es cuidadoso al momento de hacer plasmar la mímica y la gestualidad, diferenciando los criterios de a cuerdo a personajes y circunstancias, quizá por la influencia recibida gracias a la tradición elocuencia que no se había perdido en Italia.

Giotto, abandona al tradicional fondo de oro fruto de la época bizantina para adoptar un color cielo ultramar que da paso a la exploración del paisaje. Este cambio, es interpretado como la semejanza a la historiografía artística desde el Renacimiento como una manifestación a la revolución realista y un naturalismo que iba más allá del convencionalismo bizantino. Esta separación no fue producto de una imitación del arte antiguo, sino una interpretación tradicional de lo gótico que esperaba un equilibrio entre la "modernidad" y la composición clara y armónica que se buscaba de la época.

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