Arte en España

Las Meninas de Diego Velázquez, en el Museo del Prado, Madrid. Este cuadro es uno de los más representativos del arte español junto a la representación de El tres de mayo de 1808 de Goya y a otras obras de Velázquez, como La rendición de Breda (Las lanzas) o las hilanderas. Esta junto a las citadas anteriormente son una de las obras más destacadas y difundidas del arte en España.

El arte en España se remonta a las primitivas aportaciones artísticas de los pueblos prehistóricos que poblaron la península hispánica ( Altamira) además de sus restos arqueológicos en la protohistoria como ajuar funerario: vasijas, collares, diademas, etc. Y sus tumbas funerarias, como el tholos de la edad del bronce, como otro tipo de enterramientos en monumentos turriformes, en vasijas o esculturas de manos de los íberos. La influencia fenicio- púnica, griega, romana y finalmente la llegada de los pueblos germanos, fundamentalmente el visigodo y alguna influencia bizantina en Levante, determinaría, junto al cristianismo europeo, el arte español durante la Edad Media y hasta la actualidad.

En la España primigenia, es decir, Hispania, la riqueza cultural orientalizante (influenciando a los tartesos e íberos) y del norte (influenciando a la población celta del norte), fueron dos factores determinantes para el enriquecimiento del arte peninsular. El pueblo fenicio y púnico, con la llegada de los griegos más tarde dotaría de una influencia notable para el íbero más adelante.

Su riqueza cultural llegaría a su apogeo en el Siglo de Oro español (mediados del s. XVI hasta mediados del s. XVII), destacando figuras en la pintura como Diego Velázquez, El Greco, en la literatura; Francisco de Quevedo, Góngora, etc. Esta riqueza cultural que rebosa en sus pinturas, esculturas y edificios... además de plazas y calles de las ciudades españolas, es resultado sin duda de la simbiosis de la España cristiana (heredera de la visigoda) y de la islámica, que ha dotado de gran riqueza artística durante los siglos venideros.

Arte prehistórico

Pinturas rupestres en el techo de la cueva de Altamira.

Arte francocantábrico

En 1872 se descubre el arte paleolítico español, con las pinturas halladas en la cueva de Altamira, y posteriormente en otros lugares del norte de España y el suroeste de Francia, pero en un lugar tan lejano como Málaga también existía este tipo de pinturas.. Además de las pinturas rupestres, se hallaron objetos artísticos con distintas funciones, simbologías y estética.

La religión empieza a surgir por aquel entonces, fruto de la necesidad a las posibles preguntas sin respuesta que se hacían. Así lo intenta demostrar la teoría sobre el objeto artístico que piensa que el hombre fabrica los objetos y pinta con una dimensión mágico-religiosa, es decir, que los animales son para estos humanos unos seres mágicos y divinos ( animismo y totemismo) y los pintan para conseguir la magia simpática. Otra teoría piensa que por el contexto de perpetuidad de la especie va a dar unas características sexuales a los objetos. Una tercera y última teoría piensa en la concepción de hacer el arte por el arte, es decir, sin un pensamiento o fin abstracto que redunde en su bienestar o en los deseos de las personas de entonces, como podrían ser una abundancia de caza, mejora del tiempo, etc.

El carácter sagrado de esta época lo poseen las cuevas de esta época, donde pintan estos animales. También hay un marcado carácter sexual en sus representaciones. Dentro de la cueva hay pasillos que unen las diferentes cámaras. Se piensa que estas cámaras tenían un acceso restringido solo para los iniciados en esta primitiva religión.

El animal tiene que estar lo mejor representado posible para que la magia simpática se realice correctamente a su modo de entender, por lo que utilizan la policromía, para conseguir este realismo. Muchos animales aparecen acéfalos (sin cabeza) para quitarle simbólicamente la fuerza al animal, dada la relación que hacía el hombre del paleolítico: cabeza-fuerza. La magia simpática también se utiliza para los objetos de caza o placas, de donde sale el concepto de brujo artista, que confecciona los objetos con el fin de desarrollar esa magia.

La representación pictórica se hace mediante el silueteo de la figura del animal que más tarde se rellenará o puede que no, dependiendo del caso, con monocromía o policromía. Utiliza las manos para pintar pero también empezaron a utilizar pinceles. La pintura está realizada con tierras, óxidos y se utilizará un aglutinante (agua o grasa animal). Los colores que se emplearon fueron el negro, los ocres, rojizos y violáceos y más tarde se utilizaría también el blanco. El color dominante será el rojo y el negro en un segundo lugar. El rojo era un color mágico para ellos por su asociación a la sangre y ésta con la vida. En el paleolítico las figuras se dan aisladas, en ocasiones se dará la superposición de pinturas.

Arte levantino

Los pobladores de la península (10.000-6.500 antes del presente), debido al cambio climático y a la desaparición de la caza mayor, emigraron a la costa levantina y las serranías interiores. Se dio una evolución del ser humano en su forma de pensar. La forma de vida más fácil y la benevolencia climática hizo que el hombre evolucionara en su pintura haciendo sus santuarios en el exterior en pequeños abrigos de roca. Los últimos cazadores un pensamiento abstracto. En aquel momento el ritual empezaba a ser más importante que el sistema religioso animista. En la pintura se empezó a representar al hombre frente a la policromía anterior. En ese momento fundamentalmente se da la monocromía. El color negro era el predominante junto al rojo, y raramente se daban los ocres y blancos.[1]

Pintura esquemática

Ciervo esquemático.

Este tipo de pintura se da entre el 2000 y el 1500 a. C. Frente al naturalismo exterior se llega mediante la abstracción a la representación de figuras filiformes (en forma de hilo). Se empiezan a ver figuras de carácter narrativo antropomorfas y de animales formando en grupo. Frente a los animales de menos tamaño aparece la figura humana tendente al esquematismo. El hombre no aparece con atributo alguno y la mujer aparece con faldas.

Se da un fuerte cambio en la economía comenzando las recolecciones y comienzan a acumular excedentes... Hay un cambio en la mentalidad religiosa acercando el santuario al hombre.

La zona más importante es el sureste peninsular, la actual Murcia, Almería, Albacete... que es un cruce de caminos: norte-sur; este-oeste. Empieza una influencia mediterránea venida de oriente y de occidente por el mar.

Se comienza a representar al toro con una cornamenta parecida al creciente lunar, representa la fertilidad y la fecundidad. El toro es un símbolo común en la cultura del mediterráneo, desde Grecia a España. El toro es el elemento fertilizador de la luna (madre tierra), con ello pensaban que gracias al toro iban a haber abundantes cosechas, por lo que este animal poseía un carácter sagrado.

La pintura evolucionará desde símbolos hasta pictogramas, dotando a los dibujos de más significado y una estandarización de los dibujos para agilizar la comprensión de estos. Donde se representan las pinturas se considera un auténtico santuario. Los abrigos ya no están a grandes alturas lejanos del hombre, sino más cercanos a éste. Se dan representaciones de figuras alteriformes (con forma de pesa) y a formas de mago. Existe una posible influencia egipcia del dios Sol. Representan ídolos placa con forma testiforme, con sentido de protección. Le dan importancia a los ojos, que es lo esencial del hombre. Hay representación de triangulares para la representación del hombre y de cérvidos.

Se representan danzas rituales con sentido religioso de fertilidad. Las figuras son esquemáticas con unos trazos muy seguros. Aparecen hombres vestidos con gorros y llevando escudo, lanzas y bastones. El color rojo será el más importante de este periodo. Seguirá también la dicotomía masculina y femenina.

Megalitismo

Dolmen en Tella ( Huesca).

Como en el resto de Europa, el megalitismo también se dio en España. Se dio por el pensamiento metafísico del más allá, donde el hombre empieza a pensar y a preguntarse sobre su destino tras la muerte.

Los menhires tienen la forma de montaña primigenia y son sagrados. Por ellos, se piensa que pensaban, fluía energía vital y también que unían las tres esferas cósmicas: el infierno, la tierra y el cielo. Otra forma de representar esto serán los zigurat y las pirámides en otras culturas. La evolución del menhir da lugar a la creación de dólmenes, que es un espacio envolvente, que se puede empezar a denominar arquitectura debido a la intervención del hombre para crear ese espacio que es sagrado y defiende de los demoniaco, además de ser una arquitectura vinculada a la muerte. También se hallan crómlechs que son un conjunto de menhires o dólmenes colocados en forma circular.

Otra construcción serán los sepulcros de corredor, que están compuestos de una cámara funeraria que está unida al exterior por un pasillo. Allí se dan enterramientos colectivos junto a un ajuar funerario para el más allá. Con este tipo de construcción creaban un espacio sagrado para los ancestros y protegido, donde se creaba el montículo y se enterraba con tierra formando una pequeña montaña. Irá evolucionando para construirse con piedras más pequeñas, salas totalmente circulares y una sala funeraria que tiene sentido de cúpula, con un sentido de cúpula celeste, siendo como un círculo de serpiente que se muerde la cola, concepto de eternidad hacia la que está tendiendo el pensamiento del hombre de la época. Más tarde evolucionarán, convirtiéndose en navetas, en las que existe sillería y arquitectura arquitrabada. También existe otro tipo de monumento funerario: el talallot que es más pequeño y de planta circular.

También se dará el taulot, que son tres grandes piedras, una en vertical sosteniendo a otra que se encuentra encima de está en posición horizontal y otra en diagonal en forma de cuña para evitar que se caiga la piedra sustentada. Se construyen murallas que rodean a los monumentos oara delimitar el espacio sagrado. Se barajan que la función de estos monumentos es doble:

  • Para ofrecer alimentos a los dioses, que colocarían en la parte superior.
  • Para poner un cadáver en la parte superior para que se descompusiese, a modo de putrefactorio. Otra teoría comenta que después de incinerado el cadáver se pondrían allí las cenizas para que se esparcieran.
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