Arte asquenazí

Sinagoga Vieja-Nueva, Praga, 1270. En checo, Staronová synagoga, donde se supone que el Maharal de Praga creó el legendario Golem.[1]

"Asquenaz" (o Ashkenaz—אשכנז) es el nombre hebreo de Alemania.[3]

Tuvo lugar principalmente en Alemania,[6]

En la esfera del arte judío, el arte asquenazí presenta puntos de convergencia con el arte sefardí, dado que ambos desarrollaron singulares tipologías sinagogales y objetos provistos de características estéticas que a menudo trascienden las meras funciones rituales o litúrgicas del judaísmo. Con todo, las manifestaciones artísticas en cuestión presentan ciertas peculiaridades propias de cada grupo y responden a la tradición, el rito y la liturgia de cada uno de ellos. La caligrafía hebrea sefardí, por ejemplo, posee caracteres redondeados que son bien distintos a aquellos que tienden a ser casi cuadrados en el arte asquenazí; y mientras que los motivos islámicos e hispanos no son ajenos al arte sefardí, el arte asquenazí presenta otros que provienen de las culturas germánicas y eslavas.

En el arte asquenazí, la mayoría de las piezas que responden a este principio datan del período comprendido entre el siglo XI y el siglo XVIII.[8]

Con la emancipación de los judíos a partir del siglo XIX, el arte refleja los efectos de la Haskalá,[12]

Características y desarrollo

Mizráj (indicador para las plegarias en dirección de Jerusalén), con la Menorá y los Diez Mandamientos en hebreo, recorte de papel, Polonia, siglo XVIII.
Isaac Asknaziy, Retrato de anciano judío, 1902.[13]

El arte asquenazí suele prescindir de numerosos elementos figurativos, aunque en determinados casos presenta influencias del arte cristiano, e incorpora debido a ello algunos motivos figurativos o adapta los estilos del arte europeo a sus propias necesidades.

Los manuscritos miniados askenazíes presentan escrituras con tipografías hebreas cuadradas e interesantes trabajos en micrografía.[15]

Entre las sinagogas asquenazíes medievales se destacan aquellas de Erfurt, Worms, Ratisbona y Praga.[18]

Aunque existieron artistas askenazíes que produjeron objetos de arte ritual entre los siglos XI y XVIII,[21]

Las crisis socio-políticas europeas y el antisemitismo alteraron el curso de la historia del arte asquenazí. De ellos resultaron enormes olas emigratorias dirigidas principalmente hacia el continente americano entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX.[23]

En lo que respecta a la influencia del Holocausto en las artes visuales, particularmente significativas son las expresiones de Elsa Pollak, Samuel Bak y Mauricio Lasansky.[24]

Durante y luego de la Segunda Guerra Mundial importante fue la contribución gráfica de Arthur Szyk, artista e ilustrador sionista que realizó trabajos tales para la Hagadá de Pésaj y el Libro de Esther, así como también una memorable estampa conmemorando el Levantamiento del Gueto de Varsovia y algunos diseños gráficos para estampillas del entonces recientemente creado Estado de Israel.[25]

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