Arquitectura renacentista de Zaragoza

Techumbre mudéjar con elementos renacentistas en la Casa de Miguel Donlope

La Zaragoza del siglo xvi era una ciudad rica, apodada La Harta, dedicada al comercio y la industria, cuyo número de habitantes superaba los 25.000. Esta riqueza se ve reflejada en los edificios de la época: la Lonja, la Aduana y los palacios ciudadanos, que daban una muestra del poder y el dinero de sus dueños, nobles y comerciantes. De los 200 palacios que se calcula que hubo en la ciudad, sólo han quedado un puñado, pero permiten hacerse una idea del aspecto de la Zaragoza renacentista. La mayoría de edificios se concentraba en la calle del Coso, el Mercado, la orilla del Ebro y las calles Mayor y Manifestación. Gaspar de Barreiros, un viajero portugués que estuvo en Zaragoza en 1542 comenta

...tiene las mejores casas de España, salvo Barcelona, que las tiene tan buenas, pero no mejores... [la calle del Coso es] la más hermosa que sea posible, comparable a la [del Corso] de Roma, de muy amplia anchura y muy seguida en línea recta.

La arquitectura renacentista aragonesa adopta los elementos clásicos del Renacimiento italiano, pero no rechaza los elementos anteriores góticos y mudéjares, resultando una mezcla característica. Ejemplo es la techumbre de la caja de la escalera en la Casa de Miguel Donlope, en la que se mezclan una estructura claramente mudéjar con medallones de estilo renacentista italiano.

Las casas-palacio se caracterizan por tener tres pisos, fachada de ladrillo o a veces de piedra, con portón de arco de medio punto y amplios ventanales en el segundo piso. Característicos son también el alero saliente o rafe tallado en madera que protege a un mirador o galería de arquillos. En el interior, a través del portón y el zaguán, se entra a un patio interior o luna, a cielo abierto, con columnas que sostienen una galería en el piso superior. En el primer piso se encuentra la zona de servicios: cocina, lavandería, habitaciones de los criados y mozos, etc. Subiendo la escalera se llega al segundo piso, la planta noble, que tenía una gran sala con balcones al exterior en el que los señores de la casa recibían a las visitas y celebraban sus fiestas. Además en este piso se encontraban los dormitorios de los dueños y a veces una capilla, además de otras salas. El último piso, la falsa, se empleaba como desván o simplemente para airear la casa a través de la galería.

La Lonja

Lonja de Zaragoza (abril, 2007).jpg
  • Plaza del Pilar

La Lonja, construida como lonja de mercaderes entre los años 1541 y 1551 por orden de Don Hernando de Aragón, es el mejor exponente de la arquitectura civil del Renacimiento en Aragón. El autor del proyecto fue el maestro de obras de la ciudad, Juan de Sariñena

A destacar en el exterior el alero y la galería de arquillos adornada con bustos polícromos. Resulta interesante la decoración exterior con medallones de yeso policromado que representan caras. El interior está formado por un gran salón con techumbre de bóvedas de crucería en estrella soportado por columnas anilladas.

Actualmente se emplea como sala de exposiciones del ayuntamiento.

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Bien de interés cultural


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