Arquitectura neoclásica

Representación de la Acrópolis de Atenas, obra de 1846 del arquitecto y pintor Leo von Klenze ( Neue Pinakothek, Múnich)

La arquitectura neoclásica es un estilo arquitectónico que produjo el movimiento neoclásico que comenzó a mediados del siglo XVIII, por una reacción contra el estilo barroco de ornamentación naturalista así como por el resultado de algunos rasgos clasicistas nacidos en el barroco tardío. Se prolongó durante el siglo XIX, confluyendo a partir de entonces con otras tendencias, como la arquitectura historicista y el eclecticismo arquitectónico. Algunos historiadores denominan el periodo de la arquitectura neoclásica de la primera mitad del siglo XIX como clasicismo romántico, a pesar del oxímoron (oposición de términos), dado que, además de coincidir en el tiempo con el romanticismo, estilísticamente comparte rasgos con la estética romántica, al añadir cierta expresividad y espíritu exaltado a la sencillez y claridad de las edificaciones clásicas grecorromanas.[1]

Los factores fundamentales que influyeron en el surgimiento de la arquitectura neoclásica fueron los mismos que determinaron el contexto político, social y económico de la época, en que se incluyen destacadamente la Revolución Industrial, la crisis del Antiguo Régimen, la Ilustración, el enciclopedismo, la fundación de las Academias o el despotismo ilustrado. La Revolución Industrial modificó profundamente el ritmo de vida e influyó en nuevos adelantos técnico-constructivos y en el empleo de nuevos materiales. El concepto de economía relacionado con el funcionamiento de los propios edificios cambió algunos esquemas de organización espacial y aun de la relación entre vanos y macizos.

El enciclopedismo, el espíritu precursor de la Revolución francesa, trajo consigo una concepción romántica de la Grecia Antigua. La Ilustración sostenía que la infelicidad del hombre se debían a la ignorancia y a la irracionalidad y por ello el único camino a la felicidad era llevarle la luz de la razón por medio de la educación. En la arquitectura esa educación implicaba el conocimiento de las fuentes antiguas tales como Vitrubio, Palladio, Vignola; por lo que se hizo uso de los repertorios formales de las arquitecturas griega y romana.

Se buscó dar un carácter más científico a las artes, por lo que los artistas debieron ser técnicos más que inventores, e imitadores más que creadores. Este espíritu científico llevó a considerar al arte clásico como un arte progresista, porque estaba desprovisto de adornos sin sentido y buscaba la perfección de las leyes inmutables, sin depender de las impresiones subjetivas e imperfectas del artista.

Aunque las primeras Academias para el estudio de las artes surgieron en Italia ya en el siglo XVI, las fundadas en el siglo XVIII ya estaban matizadas por la Ilustración, lo que les dio un carácter distinto. La Academia fungió como transmisora de las ideas contrarias al barroco y a favor del neoclasicismo y los diversos tratados clásicos y renacentistas de las Tres nobles artes, así como de obras de carácter técnico y científico que racionalizaban su práctica y ejecución. En ese momento el arte comienza a sufrir las consecuencias de una crítica libre, fundada en los principios académicos.

El origen del estilo

La arquitectura neoclásica se quiere heredera de la arquitectura clásica, teorizada por el arquitecto antiguo Vitruvio en su tratado que definió la teoría de los tres órdenes ( dórico, jónico y corintio). Vitruvio será la gran referencia de los arquitectos para fundar la renovación de los recursos a las formas antiguas, desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta 1850. Aunque en sus inicios en Francia en 1760, la arquitectura neoclásica pretendía haber recurrido a formas griegas más que a las italianas —al punto que llamada goût grec— intelectualmente, el neoclasicismo era un deseo de volver a la "pureza" percibida de las artes de Roma, a la percepción más vaga ("ideal") de las artes griegas antiguas y, en menor medida, al clasicismo renacentista del siglo XVI, que había sido también una fuente para la arquitectura barroca académica.

Se trata de un movimiento internacional que aparece con diferentes manifestaciones, desde América del Norte hasta Rusia. Se declinó en varias corrientes y se pueden distinguir:

  • la fase del palladianismo, la más antigua, que se desarrolla en las campiñas de Gran Bretaña bajo el impulso de Inigo Jones y de Christopher Wren. Se aplica más bien a edificios aislados, rurales y de forma compacta. Su influencia es más italiana que antigua.
  • el neogriego (Greek Revival e en Inglaterra), cuyo arquitecto principal en Francia fue Ange-Jacques Gabriel, primer arquitecto del rey bajo Luis XV.
  • el estilo neoclásico propiamente dicho, en arquitectura, que conocerá un éxito duradero en toda la primera mitad del siglo XIX, tanto para los edificios públicos como privados en Occidente. También se verá reflejado en las artes decorativas entre 1770 y 1830.
  • el estilo Beaux Arts, que algunos quieren ver como una extensión de los cánones neoclásicos.

Muchos arquitectos neoclásicos de principios del siglo XIX estuvieron influenciados por los dibujos y proyectos de Étienne-Louis Boullée y Claude Nicolas Ledoux. Los muchos dibujos de grafito de Boullée y de sus alumnos representan una arquitectura geométrica que emula la eternidad del universo. Hay vínculos entre las ideas de Boullée y la concepción de lo sublime de Edmund Burke. Ledoux añadió el concepto del carácter arquitectónico, sosteniendo que un edificio debe comunicar inmediatamente su función al espectador: tomadas literalmente tales ideas dan lugar a la "arquitectura parlante".

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