Arquitectura carolingia

Planta, alzado y sección de la Capilla palatina de Aquisgrán.
Vista reconstruida del palacio carolingio de Verberie.
Maqueta del monasterio de Fulda en época carolingia.
Grabado moderno sobre la llamada " utopía de Saint Gall".

Arquitectura carolingia es la denominación historiográfica del estilo arquitectónico desarrollado durante el Imperio carolingio, la época iniciada por Carlomagno (rey de los francos desde 768 y emperador desde el 800) y que termina con la muerte de su hijo Ludovico Pío (840). Su ámbito espacial es la mayor parte de Europa Occidental (excepto en las islas Británicas y la península Ibérica, o sea: Francia, Alemania, Suiza, Austria, el Benelux y el norte de Italia). Cronológica y estilísticamente es una de las variantes locales de la arquitectura prerrománica.

Más que un estilo bien determinado es un "renacimiento" o deseo de restauración de la arquitectura romana, al igual que en otras artes, debida al empeño de Carlomagno por el fomento de la cultura y el arte cristiano (el llamado renacimiento carolingio). El emperador fijó su residencia en Aquisgrán proponiéndose convertirla en una nueva Roma (como lo habían sido Bizancio y Rávena). Reunió a este fin a expertos en todas las artes y ciencias (especialmente monjes irlandeses); entre los que convocó a artistas de Rávena, de donde sacó también materiales de construcción ( columnas y mármoles) que, junto con despojos de otras construcciones antiguas, utilizó para las obras de su ambicioso programa arquitectónico.

Aunque algunos historiadores hayan visto en Carlomagno al restaurador de la arquitectura romana, lo cierto es que los artistas y los elementos por él reunidos en su corte, y las relaciones que mantenía con los emperadores de Oriente, produjeron la incorporación de influencias de la arquitectura bizantina.

Las principales obras fueron debidas a Eudes de Metz: el palacio de Aquisgrán y el oratorio de Germigny-des-Prés. Del primero no se conserva prácticamente más que la capilla palatina (hoy catedral de Santa María), de planta centralizada (octogonal al interior, que al exterior se convierte en poligonal de dieciséis lados), en cuya cúpula ochavada se advierte la influencia de San Vital de Rávena, si bien los capiteles de sus columnas son de tipo romano. El segundo, de planta también centralizada (basada en la cruz griega en torno a un cuadrilátero),tiene ábsides en herradura, cúpula y arcos también en herradura, lo que puede entenderse como influencia de la arquitectura hispano-visigoda (era encargo del obispo Teodulfo de Orleans, de ese origen).


Otros palacios fueron edificados en distintas partes del Imperio; mientras que en Italia, se construyeron bajo la protección imperial basílicas de estilo latino ( San Zenón de Bardolino,[5] También en otras zonas construcciones importantes fueron de tipo basilical, como la basílica de Saint-Denis, de tres naves (fue reedificada en estilo gótico en el siglo XII), o la iglesia abacial de Saint-Philbert-de-Grand-Lieu.


Una importante aportación de la arquitectura carolingia fue el modelo de construcción de los monasterios benedictinos que se fijaría posteriormente en el monasterio de Cluny; cuyos precedentes fueron monasterios carolingios[8] que permite hacerse una idea de sus formas y funciones.

La arquitectura otoniana prolongó en Alemania hasta llegar al siglo XI la influencia del estilo carolingio, aunque la mayoría de las iglesias germánicas de la época siguen el modelo de las basílicas romanas.

Ante los escasos monumentos carolingios originales conservados, los conocimientos sobre la arquitectura carolingia se basan en documentos indirectos, como descripciones textuales o dibujos, y sobre todo en datos arqueológicos procedentes de excavaciones que han permitido reconstruir la planta de algunos edificios.[9]


Obras

  • En Bélgica:
    • Colegiata Saint-Ursmer de Lobbes
  • En Alemania:
Reconstrucción digital del Aula Regia del Palacio de Ingelheim[11] (Alemania)
Other Languages