Arquidiócesis de Medellín

Arquidiócesis de Medellín
Archidiœcesis Medellinensis
Escudo Arquidiocesis de Medellin.svg
Información general
Sede Medellín, Antioquia
Erigida como diócesis 14 de febrero de 1868 (148 años)
Elevada a arquidiócesis 24 de febrero de 1902
Catedral Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción
Diócesis sufragáneas Caldas
Girardota
Jericó
Sonsón – Rionegro
Rito Romano
Sitio web www.arqmedellin.co
Jerarquía apostólica
Papa Francisco
Arzobispo Ricardo Tobón Restrepo[1]
Obispos auxiliares Edgar Aristizábal Quintero
Elkin Fernando Álvarez Botero[1]
Arzobispo(s) emérito(s) Alberto Giraldo Jaramillo, PSS[1]
Obispo(s) auxiliar(es) emérito(s) Jorge Iván Castaño Rubio, CMF
•  Gonzalo de Jesús Rivera Gómez
Jurisdicción
Provincia Medellín
Población 2 934 000 de católicos (2009)
Región Área Metropolitana
Superficie 687,54 km²
Arquidiocesis de Medellin-Mapa.svg
Municipios que conforman la jurisdicción de la arquidiócesis de Medellín
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La Arquidiócesis de Medellín (en latín: Archidioecesis Medellensis) es una jurisdicción eclesiástica de la Iglesia Católica en Colombia, sede metropolitana de la provincia eclesiástica de Medellín, con cuatro diócesis sufragáneas: Caldas, Girardota, Jericó y Sonsón-Rionegro.[3]

La sede episcopal de Medellín fue establecida el 14 de febrero de 1868 con el nombre de «Diócesis de Medellín - Antioquia»; después el 29 de enero de 1872 pasa a llamarse simplemente Diócesis de Medellín y el 24 de febrero de 1902, fue elevada a sede Metropolitana, con el nombre de Arquidiócesis de Medellín.

El actual arzobispo metropolitano, monseñor Ricardo Antonio Tobón Restrepo,[1] fue nombrado el 16 de febrero de 2010 y tomó posesión de la arquidiócesis el 8 de mayo siguiente. La sede titular del arzobispo es la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción de María, más conocida popularmente como la «Catedral Metropolitana».

La arquidiócesis cuenta con 323 parroquias, 12 cuasiparroquias y un templo no parroquial, abarca unos 687,54 km² en los que habitan unas 3 376 000 personas, de las cuales 2 934 000 son católicas, o sea el 86,9% de la población,[5]

Para formar a los aspirantes al sacerdocio, el arzobispado cuenta con 4 seminarios arquidiocesanos; en el campo de la educación, ofrece a la comunidad importantes centros de enseñanza media y superior como la Universidad Pontificia Bolivariana y la Institución Universitaria Salazar y Herrera. La arquidiócesis posee una gran riqueza arquitectónica en templos y santuarios, de los que ocho han sido declarados Monumento nacional.[6]

La arquidiócesis fue sede de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en 1968 y recibió la visita pontificia de Juan Pablo II en julio de 1986. Además, el 11 de diciembre de 2002, la arquidiócesis de Medellín fue condecorada por el Gobierno de Colombia con la Orden de Boyacá en el grado de Cruz de Plata, en reconocimiento a su labor educativa y social.[7]

Historia

Gran parte del territorio de la Provincia de Antioquia (hoy departamento de Antioquia) dependió de la diócesis de Popayán, creada en 1531. Debido a las distancias, se creó una Vicaría superintendente en 1754 con sede en la villa de Medellín, con jurisdicción sobre las demás Vicarías de la provincia.[9]

Finalmente, luego de varios intentos, la ciudad de Antioquia, capital de la provincia, logró su aspiración y el 31 de agosto de 1804 el papa Pío VII erigió la diócesis de Antioquia desmembrando la mayor parte de ella de la diócesis de Popayán,[9]

Garnica instaló el Capítulo, dictó normas para la organización de la diócesis, entre ellas el reglamento para la catedral, creó varias parroquias, y el 18 de abril de 1830 inauguró oficialmente el seminario bajo el patronato de Santo Tomás de Aquino, si bien el establecimiento ya funcionaba desde el 25 de marzo anterior.[10]

Curiosamente, Garnica insistió incansablemente por conseguir del Gobierno y de la Santa Sede el traslado de la sede episcopal a Medellín. Las razones aducidas por el obispo fueron: la ciudad de Antioquia se ubica en el extremo de la Provincia, es difícil el paso por el río Cauca y su clima es muy cálido.[11] Por tal motivo, le generó el desafecto y la antipatía de los ciudadanos de Antioquia.

En 1836, Juan de la Cruz Gómez Plata, segundo obispo de Antioquia, decidió darle al seminario el carácter de Colegio-Seminario que abrió el 4 de septiembre del mismo año y le dio el nombre de San Fernando.[10]

Entre tanto, la villa de Medellín, fue adquiriendo mayor importancia política y comercial, siendo declarada «Ciudad» en 1813 y designada capital de la provincia en 1826,[13] que más adelante tomó el nombre de Estado Soberano.

Creación de la Diócesis de Medellín - Antioquia

Basílica de la Candelaria en 1870, por 63 años fue el templo catedralicio de Medellín.

Varios años antes de la muerte de Riaño, muchos sacerdotes de Medellín se dirigieron al papa Pío IX para pedirle el traslado de la Sede de Antioquia a Medellín, alegando razones pastorales de ubicación, distancia y clima.[14]

  • Que la capital política del Estado era Medellín.
  • Que de las 80 parroquias correspondientes a la jurisdicción de Antioquia, 14 estaban cerca de ella y que solo contaban con 22 521 habitantes, mientras que las 66 restantes estaban cerca de Medellín y contaban con 260 804 personas.

El papa Pío IX, el 14 de febrero de 1868, teniendo en cuenta que la población de Medellín era casi el doble de la de Antioquia, que Medellín era la capital del Estado desde 1826 y que por su clima, su posición geográfica y su comercio aventajaba a Antioquia, decretó la extinción de la Silla Episcopal de Antioquia y la erección de la Silla Episcopal de Medellín, la que debía conservar el título de la Silla suprimida, denominándose Diócesis de Medellín - Antioquia.[14]

Valerio Antonio Jiménez, primer obispo de la diócesis de Medellín - Antioquia.

En esta fecha fue nombrado ejecutor del decreto el arzobispo de Santa Fe de Bogotá, Vicente Arbeláez, quien en cumplimiento del mandato del Romano Pontífice expidió el decreto ejecutorial el 1 de agosto de 1868.[15]

Como primer obispo fue nombrado Valerio Antonio Jiménez,[15] La población de la diócesis en ese entonces, según los censos oficiales era de unos 283 325 habitantes.

En la diócesis ejercían su ministerio 119 sacerdotes y existían 80 parroquias, de las cuales 46 habían sido creadas durante la Colonia, 8 en el período de la Independencia, 6 en los primeros años de la República y 20 fueron establecidas en los cuarenta años en que funcionó la sede en la ciudad de Antioquia por los tres obispos que la gobernaron.[17]

Solo existía la comunidad femenina de las monjas carmelitas de clausura. Jiménez procuró y logró la unión de un clero dividido por motivos políticos, en clérigos sometidos al gobierno y clérigos no sometidos. Eran unos 33 los clérigos sometidos. Todos ellos abjuraron de su sometimiento y volvió a reinar la unidad en el clero.

Jiménez dio los primeros pasos para la edificación de un nuevo templo catedralicio y expidió el decreto del 8 de febrero de 1871 que ordenó la construcción de la catedral en la plaza de Bolívar (hoy Parque de Bolívar).[18]

Restablecimiento de la Diócesis de Antioquia

Evolución territorial de la arquidiócesis de Medellín. La jurisdicción de la diócesis de Antioquia, fue durante la Independencia y primeros años de la República, los mismos de la Provincia de Antioquia, jurisdicción que luego pasaría a la diócesis de Medellín - Antioquia.

El traslado de la sede episcopal a Medellín generó muchos problemas con la ciudad de Antioquia, que años atrás había perdido el título de capital política, y ahora perdía el de capital diocesana que tanto tiempo les había costado conseguir a sus ciudadanos y que con mucho esfuerzo la dotaron con lo necesario. Su catedral bajó a la categoría de iglesia parroquial, y fue un duro golpe. Los habitantes se opusieron a que trasladaran a Medellín aquellos tesoros religiosos, y pusieron en manos de la municipalidad las llaves de la catedral.[18]

Además, la propiedad de varios de los inmuebles de la curia fue arrebatada por la municipalidad, agravando las tensiones con Medellín.[18]

Finalmente, para solucionar estos y otros problemas, y con el visto bueno del obispo Jiménez, fue restablecida la diócesis de Antioquia por bula del papa Pío IX, del 29 de enero de 1872 y ejecutada el 25 de septiembre de 1873.[19] La sede episcopal de Medellín comenzó a llamarse simplemente Diócesis de Medellín.

El restablecimiento de la diócesis de Antioquia supuso la primera desmembración de la diócesis de Medellín. Se desprendieron las siguientes parroquias: Santa Fe de Antioquia, Anzá, Buriticá, Cañasgordas, Frontino, Abriaquí, Giraldo, Ituango, Urrao, Belmira, Ebéjico, Liborina, Sabanalarga, San Jerónimo, Sacaojal y Sucre. En total fueron 18 municipios.[18]

Luego el obispo de Antioquia y el capítulo solicitaron que se les anexaran más parroquias y así lo determinó la Santa Sede el 16 de abril de 1875, cuando ya había muerto Isaza.[20] De allí se desprendieron más tarde las diócesis de Santa Rosa de Osos, la de Jericó y la de Apartadó.

José Joaquín Isaza Ruíz, obispo de Medellín entre 1873-1874.

Diócesis de Medellín

El 29 de marzo de 1873, el obispo Jiménez se retiró del gobierno diocesano por razones de edad y enfermedad, contando con el beneplácito papal,[23]

José Ignacio Montoya Palacio, obispo de Medellín entre 1876-1884.

Mientras tanto, el 17 de abril de 1876, el papa Pío IX preconizó a Montoya como tercer obispo de Medellín. Fue consagrado el 23 de julio por Jiménez en el templo de la Candelaria, y tomó posesión de la sede ese mismo día. El primer periodo de su administración estuvo marcado por la persecución religiosa, pues coincidió con la guerra civil de 1876 a 1877 que tuvo un carácter político-religioso; desde su escondite administraba la diócesis.[24]

En octubre de 1883, el obispo Montoya decretó la suspensión definitiva de la construcción de la catedral, pues la obra resultaba de tal magnitud que sería muy complicado acabarla. Adicionalmente, los diseños de la catedral tenían serios problemas estructurales, es así que el arquitecto Crosti no resultó con las capacidades que la obra requería.[15] Montoya murió en Medellín el 15 de julio de 1884. Solo ordenó a 15 sacerdotes. Nuevamente Valerio Antonio Jiménez fue elegido como vicario capitular.

Bernardo Herrera Restrepo, obispo de Medellín entre 1886-1891.

El periodo de estos tres primeros obispos antioqueños estuvo marcado por guerras civiles, por el fin del Patronato Republicano y la separación de la Iglesia y del Estado, y por haberse celebrado en Rionegro la Constitución de 1863, anticatólica y anticlerical.[20]

Posteriormente se presentó un periodo con tres obispos bogotanos. Fueron ellos: Bernardo Herrera Restrepo, después arzobispo de Bogotá y primado de Colombia; Joaquín Pardo Vergara y Manuel José Caicedo.

La Constitución de 1886 y el Concordato de 1887 trajeron una época de paz. Herrera Restrepo fue consagrado el 27 de diciembre de 1885, tomó posesión de su sede episcopal el 21 de enero del año siguiente. Transformó completamente el seminario mayor imponiendo la disciplina sulpiciana que con ligeros cambios rigió hasta 1960 cuando se dictó un nuevo reglamento con una orientación distinta; en el campo de la educación concretó los deseos de Montoya y facilitó la llegada de los Hermanos Cristianos y las Hermanas de la Presentación; presenció la apertura del colegio de San Ignacio, de los jesuitas, el cual aún existe; visitó la diócesis; reinició la construcción de la catedral con un nuevo diseño y bajo la dirección del arquitecto francés Carlos Carré, recomendado por su amigo el Abate L. Douillard, obispo de París y notable arquitecto francés. Ordenó en Medellín solo a 12 sacerdotes.[26]

Construcción de la nueva catedral en 1892, llamada popularmente de «Villanueva» para distinguirla del templo de la Candelaria que servía como iglesia catedralicia.

Luego, el 4 de junio de 1891, Herrera fue nombrado arzobispo de Bogotá y partió el 2 de septiembre. Quedó como administrador apostólico de la diócesis el presbítero Rafael María González. A principios de 1892, fue nombrado como nuevo obispo de Medellín Joaquín Pardo Vergara, su consagración episcopal se realizó en Bogotá por manos de Herrera el 24 de abril y el 6 de junio emprendió viaje para Antioquia y tomó posesión de su sede el 18 de junio del mismo año.[26]

Pardo Vergara continuó la construcción de la catedral, amplió el número de cátedras en el seminario, trajo a las Monjas de la Enseñanza, las cuales fundaron el colegio y convento de la Enseñanza, y a las del Buen Pastor para que atendieran la cárcel de mujeres;[28]

Joaquín Pardo Vergara, obispo y luego primer arzobispo de Medellín. Gobernó entre 1892-1904.

Le correspondió aplicar las determinaciones del Concilio, una de las cuales fue la creación de más provincias eclesiásticas en Colombia, pues hasta ese entonces, solo era arquidiócesis la de Santafé de Bogotá.[28]

Además, permitió la creación de la diócesis de Manizales, la cual fue establecida el 11 de abril de 1900 por bula del papa León XIII, desmembrando el territorio de la diócesis de Medellín y de la de Popayán, quedando como sufragánea de esta última.[29]

Medellín sede metropolitana

Después de que las diócesis de Cartagena y Popayán fueran elevadas a la categoría de arquidiócesis, la provincia eclesiástica de Bogotá siguió quedando muy extensa, por lo que el papa León XIII, mediante decreto de la Congregación Consistorial del 24 de febrero de 1902, elevó la sede episcopal de Medellín a sede arzobispal y metropolitana, quedando desligada de Bogotá como diócesis sufragánea, y que Medellín tuviera como sufragáneas las diócesis de Antioquia y Manizales.[31] quien luego fallecería el 14 de noviembre de 1904. Administró entonces la Arquidiócesis como vicario capitular, el pbro. Víctor Escobar Lalinde.

Manuel José Caicedo, arzobispo de Medellín entre 1906-1937.

El 14 de diciembre de 1905, fue trasladado desde la arquidiócesis de Popayán a Medellín, Manuel José Caicedo,[32]

Al arzobispo Caicedo, le correspondió la instalación de la Conferencia Episcopal en 1908, cuando comenzó como reunión Provincial y asistió a las ocho primeras conferencias. Se opuso a la creación de la diócesis de Sonsón que desde 1907 empezó a solicitar diócesis, con sede en ese municipio. Adquirió en 1910 la casa que serviría de palacio o casa episcopal, la que se utilizó hasta la llegada de Botero Salazar. Realizó varias visitas pastorales a todas las parroquias de la jurisdicción.[32]

El 29 de enero de 1915, por medio de la bula «Universi Dominici Gregis» del papa Benedicto XV, estableció la diócesis de Jericó,[34] Las nuevas diócesis quedaron como sufragáneas de Medellín.

A Caicedo, le correspondió poner en práctica el nuevo Código de Derecho Canónico (1917) y elaborar circulares al clero sobre la manera de aplicarlo. También le tocó terminar la obra negra de la Catedral de Villanueva y hacer su respectiva decoración, para lo cual, contrató al arquitecto italiano Giovanni Buscaglione, hermano salesiano, quien diseñó el baldaquino, los altares, el púlpito, el coro y demás obras ornamentales del templo. También se le encargó el diseño y construcción de la nueva sede del seminario mayor, inaugurado en 1928 (hoy funciona el centro comercial Villanueva y la curia en el tercer piso).[32]

Vista de la nueva Catedral, inaugurada el 12 de agosto de 1931 por Caicedo.

Permitió la entrada a algunas comunidades religiosas como las de los Salesianos y Salesianas, dándoles a los primeros desde 1925 la parroquia del Sufragio, contra el parecer del Capítulo de la Catedral. Creó la Vicaría General para atender a los religiosos. En 1928, cuando solamente existían en la arquidiócesis 15 comunidades religiosas masculinas, admitió la presencia de Agustinos Recoletos, Carmelitas, Franciscanos, Jesuitas, Claretianos y a los Hermanos Cristianos. Femeninas solamente existían las Adoratrices, las Hermanas de la Presentación, las de los Pobres, las Salesianas, las del Buen Pastor y las Religiosas del Sagrado Corazón. Existía también desde 1901, las Siervas del Santísimo de fundación arquidiocesana.[32]

El 12 de agosto de 1931, fue inaugurada oficialmente la nueva catedral como templo catedralicio en una solemne ceremonia presidida por el arzobispo Caicedo.[15] Además, el Templo de La Candelaria, que durante 63 años mantuvo la catedralidad volvió al culto parroquial.

Tiberio de J. Salazar y Herrera, arzobispo de Medellín entre 1935-1942. Fundador de la Universidad Pontificia Bolivariana.

La lucha de Caicedo se centró contra el modernismo, por lo cual no dudo a la hora de excomulgar o prohibir publicaciones.[32]

En 1932, se designó arzobispo coadjutor a Tiberio de Jesús Salazar y Herrera,[31] quien se desempeñaba como obispo de Manizales. Más adelante, debido a la vejez y enfermedad de Caicedo, fue nombrado en 1934 Administrador Apostólico «ad nutum» y en 1935, administrador apostólico con todos los poderes. El 22 de junio de 1937, comenzó a ser arzobispo de Medellín al morir Caicedo.

El 1 de febrero de 1938, Salazar y Herrera fundó el periódico oficial de la arquidiócesis con el nombre de «Boletín Arquidiocesano», el cual se publicó hasta 1963.[36] En 1935 organizó y presidió el Congreso Eucarístico Nacional en Medellín, y como recuerdo de este evento se dispuso la adoración perpetua del Santísimo Sacramento en el templo de San Juan de Dios. Aprobó a las Siervas del Santísimo como comunidad religiosa. El 4 de marzo de 1942 Salazar y Herrera murió en Medellín y fue sepultado en la Catedral Metropolitana. Fue llamado el arzobispo de la educación. Administró entonces la Arquidiócesis como vicario capitular, el presbítero José Joaquín Ramírez Urrea.

Joaquín García Benítez, arzobispo de Medellín entre 1942-1958.

Joaquín García Benítez, Eudista, fue nombrado como arzobispo de Medellín el 8 de mayo de 1942,[37]

Reunió el Segundo Sínodo Diocesano que introdujo cambios fundamentales, como la imposición del sistema personal de diezmos, en lugar del sistema real. Por ello fue demandado ante la Santa Sede, que aprobó lo determinado en el Sínodo y desde entonces ha sido fundamental para el sostenimiento económico de la arquidiócesis.[37]

Durante su arzobispado se implantaron por primera vez las prestaciones sociales para los sacerdotes, fijando un porcentaje de los estipendios parroquiales. Joaquín García Benítez admitió cerca de 15 comunidades religiosas y patrocinó la creación de las Monjas de la Anunciación.[38]

Se separaron entonces todas las parroquias del Oriente antioqueño, que son: Sonsón, Abejorral, Alejandría, Aquitania, Argelia, Cocorná, Concepción, El Carmen de Viboral, El Jordán, El Peñol, El Retiro, El Santuario, Granada, Guarne, Guatapé, San Francisco, La Ceja, La Unión, Marinilla, Nariño, Pantanillo, Puerto Nare, Puerto Triunfo, Rionegro, San Carlos, San Francisco, San Luis, San Rafael y San Vicente. En total 29 parroquias que eran casi todas municipios o corregimientos.[38]

La Arquidiócesis después del Concilio Vaticano II

Tulio Botero Salazar, arzobispo de Medellín entre 1958-1979.

El 2 de febrero de 1958, Tulio Botero Salazar tomó posesión como nuevo arzobispo de Medellín, para suceder a García, quién había presentado renuncia. Desde su llegada empezó a efectuar cambios, actualizó y modernizó la curia acentuando su carácter pastoral,[40]

Con ocasión del Concilio Vaticano II (1962 - 1965) fue uno de los padres conciliares que asistió a todas las sesiones y luego allanó el camino en la arquidiócesis para poner en práctica las reformas litúrgicas aprobadas en el concilio. También, participó en la Conferencia Episcopal de Río de Janeiro en 1955, cuando nació el Consejo Episcopal Latinoamericano -CELAM- y en 1968 fue el anfitrión de la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Poco antes de su retiro, participó en la tercera Conferencia en Puebla.[41]

Vista del Saminario Mayor de Medellín construido entre 1960 y 1962.

Ordenó la construcción del nuevo edificio para el seminario mayor en Loreto, el cual fue edificado entre 1960 y 1962. Realizó en 1976 el tercer Sínodo Diocesano que sintetiza y recoge toda su obra de cambios, y que dotó de una nueva estructura pastoral a la arquidiócesis.[40]

Aprobó la fundación de la “Casa Pablo VI”, para alumnos que necesitaban trabajar y el “Seminario de Bachilleres” que duró cuarenta años.[40] Ordenó 158 sacerdotes personalmente y otros obispos ordenaron 45 es decir que en su administración se ordenaron 203 sacerdotes.

En 1979, después de 21 años de estar al frente del gobierno pastoral, se le aceptó la renuncia por edad y murió en 1981.[40]

Alfonso López Trujillo, tomo posesión de la sede el 2 de junio de 1979, en general, continuó la obra de Botero Salazar; logró restablecer muchas cosas que se habían quebrantado, como la disciplina del seminario. Procuró elevar el rendimiento académico de los seminaristas con la creación de la Facultad Eclesiástica de Filosofía. Fundó la Casa de la Arquidiócesis de Medellín en Roma, y fundó el Seminario Juan Pablo II para profesionales.[42] El 2 de febrero de 1983 fue proclamado Cardenal por el papa Juan Pablo II. Hizo dos visitas Ad Límina y publicó los resúmenes de los informes quinquenales de 1984 y de 1989, en los que describe la organización y estado de la Arquidiócesis.

El papa Juan Pablo II en el encuentro con los intelectuales y el mundo universitario en la capilla del Seminario Mayor. A la izq. el cardenal López Trujillo.

El 5 de julio de 1986, la arquidiócesis de Medellín recibió por primera vez en su historia una visita pontificia: el papa Juan Pablo II llegó al Aeropuerto Olaya Herrera de Medellín,[45]

  1. En el aeropuerto: misa y ordenaciones sacerdotales. Dio su homilía «Fidelidad a la vocación sacerdotal», frente a 800 000 personas.
  2. En el Estadio Atanasio Girardot: encuentro con los habitantes de los barrios populares y actos culturales.
  3. En la Catedral Metropolitana de Medellín: encuentro con las religiosas y miembros de Institutos Seculares Femeninos.
  4. En el Seminario Mayor de Medellín: encuentro con los intelectuales y el mundo universitario.

Luego, su Santidad se hospedó en el seminario mayor, madrugó a meditar y a conversar con los seminaristas y después partió temprano hacia Armero y Bucaramanga, para continuar con su viaje por el país.[44]

En 1988, el papa Juan Pablo II estableció las diócesis de caldas y la de Girardota,[47] las cuales representaban las dos partes más rurales o semirurales de la Arquidiócesis, por los dos extremos, el Norte y el Sur.

Para la diócesis de Girardota, se separaron de la arquidiócesis, las parroquias: Girardota, Barbosa, Yolombó, Maceo. Caracolí, Cisneros, San Roque y Santo Domingo, en total 9 municipios. El total de habitantes era de 150 000, repartidos en 20 parroquias de la Arquidiócesis, dos de Sonsón Rionegro y una de Barrancabermeja. Tiene un total de 2 424 kilómetros cuadrados.[42]

La diócesis de Caldas quedó integrada por los siguientes municipios, segregados del territorio de la arquidiócesis: Caldas, Amagá, Angelópolis, Armenia, Fredonia, Heliconia, Montebello, Santa Bárbara, Titiribí, Venecia y la parroquia del sector llamado la Tablaza del municipio de La Estrella. En total 10 municipios. Eran 20 parroquias habitadas por 167 204 habitantes y una extensión de 1 245 kilómetros cuadrados.[42]

Al cardenal López Trujillo, le correspondió aplicar el nuevo Código de Derecho Canónico (vigente de 1983), continuó la obra de transformar el antiguo edificio del Seminario en centro comercial. Consideró la idea de construir o al menos adecuar un nuevo edificio para la curia, pero desistió por razón de costos. Determinó entonces que la curia funcionara, después de haber estado diseminada por dos años en varios locales, en el tercer piso del Centro Comercial Villanueva que era el antiguo local del seminario mayor.[42]

La inquebrantable postura de López Trujillo contra temas tales como los anticonceptivos, el aborto, y especialmente su acérrimo rechazo al movimiento de la "Teología de la Liberación", condujo que lo catalogaran como un férreo defensor del ala más conservadora de la Iglesia, fama que lo acompañó hasta el final de sus días.

López Trujillo, emprendió la realización de un cuarto Sínodo, con base en la nueva Evangelización pero fue suspendido por su nombramiento, en 1990 como Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, gobernó el arzobispado hasta el 5 de enero de 1991. Carlos Prada Sanmiguel, obispo auxiliar de Medellín, fue nombrado como Administrador Diocesano.[49]

Alberto Giraldo Jaramillo (izq.), gobernó entre 1997-2010, actualmente funge como arzobispo emérito de Medellín y Héctor Rueda Hernández (der.), gobernó entre 1991-1997.

El 7 de noviembre de 1991, fue nombrado como nuevo arzobispo de Medellín Héctor Rueda Hernández, quien se desempeñaba como arzobispo de Bucaramanga. Durante su gobierno unió en 1995 las dos casas de formación sacerdotal, la de Pablo VI y la de Juan Pablo II en una sola, y convirtió la casa Pablo VI en lugar de formación para el diaconado permanente, inicialmente de modo experimental. Simplificó las estructuras eclesiásticas que existían, reduciendo el número de vicarias territoriales y sectoriales.[50]

El 13 de febrero de 1997, el papa aceptó la renuncia de Rueda al Gobierno Pastoral, por límite de edad; a su vez nombró a Alberto Giraldo Jaramillo ( Sulpiciano) como nuevo arzobispo de Medellín, quien se desempeñaba como obispo de Cúcuta, y tomó posesión de la sede el 19 de marzo del mismo año. Al principio de su gobierno, Giraldo tuvo que alternar su ministerio arzobispal con las funciones de presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, la cual presidio hasta el 2002.[54]

El 16 de febrero de 2010, el papa Benedicto XVI aceptó la renuncia de Giraldo por límite de edad, después de estar 13 años al frente de la arquidiócesis;[56] la cual fue el 8 de mayo de 2010. Después de 68 años un antioqueño vuelve a gobernar la sede episcopal de Medellín.

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