Armada franquista

Armada franquista
Insignia del Cuerpo General - Marina de Guerra Española (Franquismo).svg
Insignia del Cuerpo General de la Armada Española (1939-1975)
Activa 19361939
País España
Fidelidad Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Bando Sublevado
Tipo Armada
Acuartelamiento Arsenal de la Carraca
Arsenal de Ferrol
Disuelta 1939
Comandantes
Comandantes
notables
Francisco Moreno Fernández
Salvador Moreno Fernández
Manuel Vierna Belando
Guerras y batallas
Guerra Civil Española
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La Armada franquista o Armada del bando sublevado fue la parte de la Marina de Guerra de la República Española que durante la Guerra Civil Española combatió del lado del bando sublevado o bando franquista.

Durante la guerra las marinas de ambos bandos evitaron las grandes acciones de guerra por motivos políticos y estratégicos.[4]

Historia

El golpe de estado de julio de 1936 en la Armada

Cuando en abril de 1936 el general Mola se hizo cargo de la dirección de la conspiración militar para derribar el gobierno del Frente Popular recabó la colaboración de la Armada que concretó más tarde en unas Instrucciones para las fuerzas de la Armada de 20 de junio. En estas se especificaba que la misión de la Armada sería el dominio de las bases navales de Ferrol y Cádiz, la vigilancia de la costa norte, especialmente Asturias (incluido el bombardeo de la cuenca minera), y la colaboración en la sublevación de Marruecos.[6]

Destructor Sánchez Barcáiztegui

En la tarde del viernes 17 de julio se recibieron en la central radiotelegráfica del Estado Mayor de la Marina en Madrid las primeras noticias de que se había iniciado la sublevación militar en Marruecos. El oficial tercero del Cuerpo de Auxiliares Radiotelegráficos que estaba en ese momento de guardia en la central era Benjamín Balboa López, afiliado a la UMRA, y cuando se recibió en Madrid en la madrugada del sábado 18 de julio el telegrama de felicitación del general Franco a los sublevados de Melilla Balboa informó directamente al ayudante del ministro Giral y se negó a obedecer la orden del jefe de la central radiotelegráfica de que comunicara el mensaje de Franco a las guarniciones y lo arrestó. Balboa a continuación contactó con todos los buques de la Armada y a los radiotelegrafistas de los mismos les informó de que sus oficiales podían estar a punto de sublevarse contra el gobierno y les animó a amotinarse.[7]

Destructor Alcalá Galiano

La misma madrugada del sábado 18 de julio el ministro de Marina José Giral ordenó que todos los buques de la flota se dirigieran hacia la zona del estrecho de Gibraltar para que cañonearan las posiciones de los sublevados en Marruecos e impidieran el paso de cualquier transporte de tropas que intentara llegar a la península. Sin embargo, los comandantes de los destructores Almirante Valdés, Sánchez Barcáiztegui y Churruca se pasaron al bando sublevado,[13]

Crucero ligero Almirante Cervera en período de pruebas (todavía sin armamento) hacia 1925

En cambio en las bases navales de Cádiz y de Ferrol la sublevación triunfó. En la primera gracias a las tropas de regulares traídas desde Ceuta por el destructor Churruca antes de que su dotación se amotinara y gracias también a la decidida actuación de los jefes conjurados en la base y del gobernador militar de Cádiz, el general José López Pinto, que impidieron cualquier intento de sublevación de los obreros de los astilleros o de la marinería. Al controlar la base los sublevados tenían en su poder el crucero República, que estaba sometido a grandes reparaciones, por lo que no entraría en servicio hasta 1938, los cañoneros Cánovas y Lauria, después de aplastar el amotinamiento de su tripulación, y dos guardacostas, el Alcázar y el Larache, que no se amotinaron.[16]

En la zona sublevada se consideró reos del delito de rebelión militar a todos aquellos que se mantuvieron fieles al gobierno de la República y se opusieron al golpe. Así fueron fusilados, con o sin formación de causa, 8 oficiales del Cuerpo General, 14 de otros cuerpos de la Armada y 146 entre auxiliares, maestres, cabos y marineros, la mayoría de ellos de la base de Ferrol. "Los primeros fusilamientos tuvieron lugar con mínima o nula formación de causa y además basándose en la dudosa legalidad de un estado de guerra declarado contra la voluntad del Gobierno".[17]

La Guerra Civil (1936-1939)

Destructor "nacional" Velasco

Tras el golpe de estado el bando sublevado sólo contaba con tres buques importantes: el acorazado España (botado en 1913 y que en julio de 1936 se encontraba en dique seco); el crucero ligero Almirante Cervera (botado en 1928) y el destructor Velasco (botado en 1923). También contaba con el crucero ligero República, rebautizado como Navarra, (botado en 1920) pero éste se encontraba en reparaciones y no entró en servicio hasta muy avanzada la guerra, en agosto de 1938. Además los sublevados tenían en su poder cinco torpederos, tres cañoneras y cinco guardacostas (y ningún submarino).[19]

Sin embargo esta pequeña flota "nacional" controlaba el mar en el Norte, porque toda la flota republicana estaba concentrada en el Estrecho y la zona del Mediterráneo. A pesar de que era muy lento y muy viejo y del tiempo que había pasado sin salir del puerto de Ferrol el acorazado España se hizo a la mar el 12 de agosto al mando del capitán de fragata Luis de Vierna. El mismo día también zarpó el destructor Velasco que era un modelo viejo, por lo que el buque más importante de los "nacionales" era el crucero Almirante Cervera, al mando del capitán de fragata Salvador Moreno Fernández, cuyo hermano, el capitán de navío Francisco Moreno Fernández, habilitado como contraalmirante en noviembre de 1936 y como vicealmirante a partir de octubre de 1937, asumió el mando de la flota.[22]

La flota "nacional" a pesar de su pequeño tamaño contaba con dos ventajas. La primera era que disponía de oficiales suficientes para los tres barcos de guerra importantes con que contaba y cuando tuvo necesidad de más oficiales para los nuevos cruceros Canarias y Baleares, y para la flota auxiliar de mercantes y de bous armados que los "nacionales" hicieron entrar en servicio rápidamente, recurrieron a los guardiamarinas y a los alumnos de 1º y 2º año de la Escuela Naval de Marín que también estaba en su poder.[22]

También recurrieron, como en la armada republicana, a capitanes, pilotos y maquinistas de la marina mercante, asimilados a tenientes y alféreces de navío.[25]

La segunda ventaja era que poseía la mejor base naval de España en Ferrol, bien defendida contra el ataque aéreo, submarino o de superficie. La única desventaja de Ferrol, que estaba muy lejos del Estrecho de Gibraltar y del Mediterráneo, fue compensada por la base de Cádiz (que disponía de un dique flotante y un pequeño dique seco, además de talleres de artillería naval), cuyas baterías de costa junto con las de Ceuta y de Algeciras harían difícil para el enemigo el paso del Estrecho. Y para el Mediterráneo contaron con el puerto de Palma de Mallorca que irá cobrando cada vez más importancia a lo largo de la guerra. Así pues, "los nacionales poseían una base absolutamente superior en el norte, Ferrol, y una base secundaria, Cádiz, más puertos y una costa amistosa en Marruecos y en Andalucía. El dominio nacional de Ibiza y Mallorca y la presencia italiana, que tardó poco en anunciarse, hicieron que la utilidad de [la base republicana] de Mahón quedara circunscrita por la dificultad de las comunicaciones".[26]

Además la inferioridad en buques de guerra se vio compensada muy pronto gracias al control de los sublevados del principal astillero de la marina en Ferrol donde estaba prácticamente terminado el crucero pesado Canarias (que entró en servicio en septiembre de 1936 al mando del capitán de navío Francisco Batarreche que fue sustituido en febrero de 1937 por Salvador Moreno Fernández cuando pasó a mandar la nueva base naval de Mallorca) y otro, el Baleares, a punto de ser entregado (entró en servicio en diciembre de 1936 al mando de Manuel Vierna Belando), junto con los dos únicos dragaminas de España (el dragaminas Júpiter, que entró en servicio a principios de 1937, y el dragaminas Vulcano, que entró en servicio a finales de ese mismo año).[27]

Los cruceros Canarias y Baleares era muy superiores a los cruceros gubernamentales más modernos, el Miguel de Cervantes y el Libertad, tanto en alcance y capacidad de fuego de su artillería (los cañones del 203 mm tenían un alcance de 20 000 metros y lanzaban proyectiles de 120 Kg, frente a los 18 000 metros de 152 mm y los proyectiles de 50 kg de los republicanos), como en autonomía (cargaba 2800 toneladas de combustible frente a las 1680 de los republicanos) y envergadura (desplazaba 10 000 toneladas con 90 000 CV, frente a las 7975 toneladas y los 80 000 CV de los republicanos).[28]

La carencia de submarinos fue solucionada inicialmente con cuatro submarinos de la Armada italiana que llevaban a bordo un oficial español por si eran apresados y cuyas acciones tuvieron que se interrumpidas en febrero de 1937. Entonces Italia cedió dos de ellos, el Archimede y el Torricelli, que llegaron a Palma el 13 de abril de 1937 con sus dotaciones y mandos italianos donde se les llamó "C-3" y "C-5" para camuflarlos haciéndolos pasar por dos submarinos republicanos hundidos que habrían sido rescatados. Cuando se descubrió el engaño pocos meses después el "C-3" pasó a llamarse General Sanjurjo y el "C-5" General Mola y en octubre sus dotaciones ya fueron reemplazadas por unas enteramente españolas. Dos meses antes, a finales de agosto de 1937, llegaron a Mallorca cuatro submarinos italianos más (dos modernos, el Galilei y el Ferraris, y dos de menores prestaciones, el Iride y el Onice) que fueron rebautizados con nombres españoles como el Sanjurjo 2, el Mola 2, el González López y el Aguilar Tablada, aunque finalmente fueron llamados L-1, L-2, L-3 y L-4. Pero los cuatro submarinos "legionarios" actuaron muy poco tiempo porque fueron retirados en febrero de 1938 por Italia a causa de la ola de protestas internacionales levantada por el hundimiento de dos mercantes por el Mola y el Sanjurjo.[29]

Lancha torpedera alemana Schnellboot.

La carencia de destructores se intentó solucionar inicialmente con las cinco lanchas torpederas - Schnellboot- cedidas por la Armada alemana que fueron llegando desde noviembre de 1936 y que fueron bautizadas con los nombres de Falange, Requeté, Oviedo, Badajoz y Toledo. Estas lanchas podían alcanzar los 33 nudos y llevaban dos tubos lanzatorpedos lo que las hacían especialmente adecuadas para incursiones rápidas en las que dispararan los torpedos y se marcharan a toda velocidad.[31] También se compraron a Italia las cuatro lanchas torpederas - MAS-, rebautizadas como Sicilia, Nápoles, Cándido Pérez y Javier Quiroga.

Destructor Teruel (ex Alessandro Poeiro).

Un informe del servicio secreto republicano ( SIM) de enero de 1939 señalaba la desventaja de la marina republicana respecto de la "marina de guerra facciosa" que contaba con "un total de cerca de 100 unidades -contando entre ellas un gran número de Cruceros auxiliares perfectamente artillados-".[32]

Además los sublevados pudieron contar con el apoyo desde el inicio de la guerra de las Armadas italiana y alemana. No sólo fue importante su labor de hostigamiento a la flota republicana o la de pasar información sobre sus movimientos sino que se ocuparon de escoltar los mercantes propios que transportaban material de guerra al bando sublevado liberando de esa misión a la flota sublevada que pudo así dedicarse enteramente a perseguir el tráfico mercante que se dirigía a los puertos republicanos, al contrario de lo que sucedió con la flota republicana que al carecer la Unión Soviética de una flota en el Mediterráneo tuvo que encargarse ella misma de la defensa de los mercantes soviéticos.[35]

Los marinas alemana e italiana también ayudaron a los sublevados cediéndoles barcos, como las cinco lanchas torpederas alemanas Schnellboot.[30]

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