Arguellite

Arguellite
Pedanía

Vista panorámica de la aldea de Arguellite.

Vista panorámica de la aldea de Arguellite.
País Flag of Spain.svg  España
•  Com. autónoma Flag of Castile-La Mancha.svg  Castilla-La Mancha
•  Provincia Bandera provincia Albacete.svg  Albacete
•  Municipio Yeste
Ubicación  
•  Altitud 1000 msnm
•  Distancia 151 km a Albacete
Población 85 hab. ( INE 2015)
•  Densidad n/d hab./km²
Gentilicio arguellitino/a
Código postal 02484
Alcaldesa Cortés Buendía (Alcaldesa de Yeste)
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Arguellite es una de las pedanías perteneciente al municipio de Yeste, provincia de Albacete ( España), situada en el valle del río Segura en los límites del Parque natural de los Calares del Río Mundo y de la Sima.

En la Relación de la Villa de Yeste, encargada por Felipe II en 1575, así como en otros textos históricos es citada como Argallite.

Historia

La comarca de la Sierra del Segura muestra evidencias de una larga tradición de asentamientos humanos. Los hechos históricos más antiguos de los que tenemos conocimiento datan del Paleolítico (yacimientos del Molino del Vadico, Palomar y Tus en Yeste).

Posteriormente, el periodo entre el Paleolítico y el Neolítico está representado en Nerpio con los conjuntos de arte rupestre de la Solana de las Covachas, el Torcal de las Bojadillas y el Molino de las Fuentes. Se cree que la zona siguió habitada durante el Neolítico por una de las vasijas encontradas.

Existen evidencias sobre la existencia de poblados íberos. Los bastetanos es uno de los pueblos que pudo habitar estas tierras durante la Edad de Bronce. De esa época es el asentamiento de La Muela, en las proximidades de la aldea de La Alcantarilla al oeste de Arguellite.

Posteriormente existió la posibilidad de que colonos griegos y semitas se asentaran en la zona, hasta el paso de la civilización de los cartagineses. Según narra la tradición, el conquistador cartaginés, Amilcar Barca encontraría su muerte a manos del íbero Orisson en la aldea de Villares de Elche de la Sierra.

Tras la segunda guerra púnica los romanos se instalaron en la zona. Las vecinas pedanías de La Graya y Góntar, muestran restos de esta civilización. Algunos de ellos son de indudable valor, como el conjunto de monedas incluidas en una vasija que se encontró en la aldea de Góntar.

Los visigodos reemplazaron a los romanos en el periodo intermedio antes de la conquista de la península ibérica por los musulmanes. Se cree que parte de esta comarca perteneció al señorío del conde visigodo Teodomiro, hasta que fue repartida entre los musulmanes.

Ya en el siglo XI se había establecido un reino de taifas de poca extensión que tenía su capital asentada en la importante villa jienense de Segura de la Sierra. A este reino pertenecieron estas tierras.

En el siglo XIII, todos los territorios de la comarca estaban bajo dominio musulmán formando parte del amplio imperio almohade. De la época árabe se conservan los castillos, murallas y torreones construidos para evitar la inminente invasión cristiana. Buen ejemplo de ello es el castillo de Yeste, el conjunto musulmán de Letur o torreones como el de Paules.

La Reconquista comienza en el año 1241, cuando Fernando III el Santo daría estas tierras a la Corona de Castilla. El día 5 de julio de 1243, se donó Segura de la Sierra a la Orden de Santiago. En 1245 se organizan administrativamente las encomiendas santiaguistas de Moratalla, Socovos y Yeste-Taibilla.

Posteriormente los habitantes de la zona participaron en multitud de hechos militares, entre los que destaca la conquista de Huéscar en 1434 capitaneados por el comendador de Segura de la Sierra, don Rodrigo Manrique.

Numerosos conflictos cristiano-musulmanes tuvieron lugar a lo largo de la frontera en los años posteriores a la reconquista, como el que se relata a continuación sucedido en Arguellite:

“El mismo año de la muerte de Juan II ( 1454), aprovechando los conflictos entre Don Álvaro de Luna, Don Rodrigo Manrique e Íñigo Dávalos por hacerse con el puesto de comendador, los musulmanes de Baza, al mando de un moro renegado llamado El Chucho efectuaron una entrada por la encomienda de Yeste devastando todo su sector septentrional. Lo imprevisible del ataque evitó cualquier oposición al avance musulmán, que a su paso, asoló la huerta de Moropeche llevándose cautiva su población. Las huestes granadinas avanzaron por el valle del Tus, para luego, a través de Collado Tornero pasar al valle del río Segura con intención de regresar a Huéscar. Pero avisadas las gentes de Yeste, hubieron de cortarles el paso en Arguellite, donde El Chucho fue muerto por Juan Ruiz, un joven de 17 años, rescatándole el botín y cautivos que llevaba. La muerte de El Chucho que, desde años antes, había realizado campañas contra Yeste, fue acogida con tal júbilo que el concejo declaró aquel día fiesta anual.

En la actualidad existe un paraje conocido como La Solana del Chucho entre la pedanía de Arguellite y la aldea de Plañel.

En 1465, Don Pedro Manrique tomaba por conquista la fortaleza de Yeste concediendo el disfrute de la misma a su hermano Don Rodrigo Manrique. En mano de Don Rodrigo se mantuvo la encomienda hasta 1468 durante el tiempo en el que los Manrique apoyaron como rey al príncipe Alfonso. Desde 1468 los hombres yesteños siguieron la política de los Manrique en apoyo de Isabel la católica”.

La belleza de los parajes de la zona es un hecho reconocido históricamente como se demuestra en la descripción de la villa de Yeste que encargó el rey Felipe II en el año 1575. En ella se dice en cuanto a animales “hay osos, aunque no continuamente, hay jabalí, de tal modo que si no los matasen con la montería destruirían los panes y las viñas, hay muchos venados, corzos, cabras monteses, conejos, liebres, perdices, palomos, lobos, raposas, turones, ardas, tejones, gatos monteses, ginetas; y de volatería hay azores en Raspilla, Calar de la Sima, sierra de las cabras, halcones, gavilanes, águilas y buitres”.

Ancianos al calor del fuego en una noche de invierno.

En el libro de montería de Alfonso XI encontramos: “el Calar de la Sima es un buen monte de oso en verano, et es la vocería desde Peña Falcón fasta el molejón de Raspillan. Et son las armadas, la una en la Nava del Prior, et la otra en el Pinar Fermoso de Yeste”.

Más detalles sobre la exuberante naturaleza encotramos en la descripion del camino que iba de Yeste a Segura de la Sierra pasando seguramente por las inmediaciones de Arguellite:

"El primero pueblo questá desde esta villa de Segura a la parte do sale el sol es la villa de Yeste, questá siete leguas comunes desta dicha villa, todo desyerto, brabas montañas e montuosa a maravilla. Tiene este camino muchos pinos, encinas, robles, frexnos, texos, avellanos, maguillos donde se crían mansanas, yedras brabisimas y acebos. Ay valles tan hermosos y vellos con mucha abundancia de agua y desta arboleda ques toda baldía grandes peñascos altos a maravilla, de más de quinientas varas en alto, en estos peñascos muchos árboles, yedras criadas que los cubren y adornan todos, que non ay paños de Flandes más que ver".

El Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de Pascual Madoz dice de Arguellite, que era un sitio ameno, situado a tres horas y media de su villa de Yeste. Formado por unos 70 cortijos, situados en forma de anfiteatro, un tanto separados unos de otros, aunque no nombraba la población del conjunto de ellos. También citaba la existencia de un molino harinero y de numerosas fuentes que regaban los huertos en los que se criaban moreras, frutales, encinas y carrascas.

Algunos de los cortijos de la zona se originarían como resultado de la desamortización de Juan Álvarez Mendizábal y Pascual Madoz. Según los datos posteriores a estos hechos que nos provee Joaquín Roa y Erostarbe acerca de los habitantes de Arguellite a mediados del siglo XIX, había unas 209 almas, citando 67 en el cortijo de Las Aceas, hoy totalmente deshabitado donde quedan unas tapias cubiertas de maleza, siendo el asentamiento poblado más cercano el Cortijo de Rincón Cabero a unos tres kilómetros.

De la historia del siglo XX darán buena cuanta los ancianos de Arguellite. Jose Antonio Piñero Alarcón lugareño de mente brillante y férrea memoria relatará con detalles asombrosos los avatares de las gentes del lugar durante la Guerra Civil.

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