Archidiócesis de Toledo

Archidiócesis de Toledo
Archidiœcesis Toletana
Escudo de la Archidiócesis de Toledo.svg
Información general
Sede Toledo
Erigida como diócesis Siglo I
Elevada a arquidiócesis Siglo VII
Catedral Catedral de Santa María (SICP)
Diócesis sufragáneas Albacete
Ciudad Real
Cuenca
Sigüenza-Guadalajara
Rito Romano y mozárabe
Sitio web Web de la diócesis
Jerarquía apostólica
Papa Francisco
Arzobispo Braulio Rodríguez Plaza
Obispos auxiliares Ángel Fernández Collado
Arzobispo(s) emérito(s) Francisco, Cardenal Álvarez Martínez
Obispo(s) auxiliar(es) emérito(s) Joaquín Carmelo Borobia Isasa
Jurisdicción
Provincia eclesiástica Toledo
Población católica 600.000 bautizados
Región Castilla-La Mancha
Superficie Provincia de Toledo y algunas localidades de Cáceres y Badajoz.
Archidiócesis de Toledo.svg
Localización de la archidiócesis
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Palacio Arzobispal en Toledo.

La archidiócesis de Toledo, (en latín: Archidioecesis Toletana) es una jurisdicción eclesiástica de la Iglesia católica en España. Es la sede metropolitana de la provincia eclesiástica de Toledo con cuatro diócesis sufragáneas: Sigüenza-Guadalajara, Cuenca, Ciudad Real y Albacete.

La jurisdicción de la archidiócesis comprende los municipios de la provincia de Toledo y parte de las provincias de Cáceres y Badajoz.

La sede episcopal de Toledo fue establecida, según la tradición, en el siglo I. En el siglo VII es elevada a archidiócesis primada de España (título que antes ostentaba Cartagena) y siendo desde entonces todos los arzobispos, primados de España.

El actual arzobispo primado, monseñor Braulio Rodríguez Plaza, fue nombrado el 16 de abril de 2009 y tomó posesión de la archidiócesis el 21 de junio siguiente. La sede titular del arzobispo es la Catedral de Santa María de Toledo., más conocida popularmente como la «Catedral Primada».

La archidiócesis cuenta con 268 parroquias, abarca unos 19 333 km² en los que habitan unas 735 154 personas, de las cuales 634 669 son católicas, o sea el 86,3% de la población, 2 que son atendidos por 476 sacerdotes.

Para formar a los seminaristas, el arzobispado cuenta con un seminario archidiocesano. La archidiócesis posee una gran riqueza arquitectónica en templos y santuarios, de los que varios han sido declarados Monumento nacional. Los mayoría de los edificios del arzobispado en Toledo son Patrimonio de la Humanidad.

Historia

Orígenes

La presencia del cristianismo en la ciudad de Toledo se remonta al siglo I, si bien la religión no se extiende hasta comienzos del Siglo IV, en la época de la persecución cristiana del emperador Diocleciano en la que suceden hechos como el martirio de Santa Leocadia. En el concilio de Elvira del año 300, figura la firma del obispo Melancio, siendo el primer obispo e Toledo conocido y tomándose desde el el punto de partida en la numeración de la sucesión apostólica en Toledo.

Con la llegada de los visigodos y especialmente tras la elección de Toledo como capital del reino, la diócesis extiende su dominio dentro de la provincia cartaginense de cuya capital, Carthago Spartaria, depende eclesiásticamente. Al haber quedado Cartagena, sede metropolitana de la archidiócesis y capital provincial, en territorio ocupado por los bizantinos, el rey visigodo Gundemaro promovió la celebración de un sínodo que se desarrolló en Toledo y que acordó que Toledo era la metrópoli de toda la provincia, arrebatándole este título a la sede de Cartagena, declaración que respaldó el rey por decreto de 23 de octubre de 610. La provincia eclesiástica abarcaba un total de 20 diócesis. El arzobispo de Toledo podía intervenir en el nombramiento de obispos en la península.[1]

Durante este periodo se suceden los concilios toledanos, del que destaca el tercero, en el cual Recaredo y su corte se convierten al cristianismo. Durante esta etapa destacaron arzobispos como San Eugenio, San Ildefonso, o San Julián.

Invasión musulmana

Durante la invasión musulmana, los hispanorromanos sometidos por los musulmanes y que no huyeron a los reinos cristianos del norte, los mozárabes, mantuvieron la religión cristiana y, además,entraron en contacto con la nueva cultura de los conquistadores.[4]

El rito propio de la antigua Iglesia Hispana pervivió en Toledo, como rito de los mozárabes que quedaron en la ciudad, que establecieron la sede arzobispal en la iglesia de Santa María de Alfizén.[6]

El abandono de la sede por parte del obispo Sinderedo provocó muchos problemas en la iglesia de Toledo. Un prelado llamado Oppas ocupó el arzobispado, pero al recaer aun el título de arzobispo en Sinderedo se le consideró impostor y no se le incluye en la sucesión apostólica toledana. Hubo dos bandos a favor y en contra de su persona, pero, durante la batalla de Covadonga (722), Oppas, acompañando a los musulmanes, fue capturado por Pelayo y se puso fin a la situación irregular de la diócesis.[9] En todo caso, a pesar de no tener muchas noticias al respecto, continuó habiendo prelados hasta la reconquista de Toledo por Alfonso VI.

Reconquista

Provincia eclesiástica de Toledo hacia el siglo XVI

El rey Alfonso VI y los cristianos reconquistan la ciudad de Toledo en 1085 devolviendo su antiguo poder a la archidiócesis. El papa Urbano II, mediante la bula Cunctis Sanctorum, de 1088/1089, reconoció a los titulares de la diócesis toledana la condición de primados y metropolitanos, recuperando el papel protagonista que la sede episcopal había tenido en época visigoda. El primer arzobispo de esta etapa es Bernardo de Cluny, perteneciente a la Orden de Cluny, que en aquella época se extendió por España. La sede episcopal participa activamente en la Reconquista, asumiendo el territorio que se conquistaba, y alentando en su territorio la expansión de las Órdenes militares de Santiago, Calatrava y Alcántara. Así pues, la archidiócesis, abarcaba la jurisdicción de mayor extensión en la península, ocupando las actuales provincias de Toledo, Ciudad Real, Madrid y una parte sustancial de las de Albacete, Guadalajara, Badajoz y Cáceres.

Durante este periodo se emprende la construcción de la actual Catedral de Santa María de Toledo, cuyas obras se extenderán por dos siglos. Esta fue construida sobre la antigua mezquita de los tiempos de la ocupación musulmana. El cabildo catedralicio fue fundado en el siglo XII.

En el siglo XV, la diócesis toledana creció en jurisdicción, quedando bajo su provincia eclesiástica las diócesis de Palencia, Osma, Segovia, Sigüenza, Cuenca, Córdoba y Jaén. El arzobispo de Toledo se convirtió en el Consejero Mayor del Rey y el Cabildo catedralicio de la sede toledana en el consejo asesor. Las rentas de la primatura alcanzaban en esta época los ciento cincuenta y cuatro mil ducados. En aquella época, la catedral estaba servida por 70 canónigos y más de cien capellanes.

Edad moderna

Terminada la conquista, durante el reinado de los Reyes Católicos, llega al puesto de Arzobispo de Toledo el Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, que inaugurará la Universidad de Alcalá, cuyo territorio pertenecía entonces al arzobispado de Toledo (de hecho, era Archidiócesis Primada de toda España y la provincia eclesiástica en sí se extendía hasta África) y participará activamente en la política del reino. Durante el reinado de Felipe II la corte se traslada a Madrid, si bien eclesiásticamente la ciudad sigue dependiendo de Toledo. Durante el resto de la Edad Moderna la ciudad sufrirá un lento declive. Aunque la diócesis se mantiene durante más tiempo, poco a poco va perdiendo peso ante otras más pujantes.

Edad contemporánea

En los dos últimos siglos la archidiócesis sufre varios episodios complicados. Durante la invasión de Napoleón la diócesis se verá saqueada, huyendo el Arzobispo a la ciudad de Sevilla. Con las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz se origina un conflicto entre el gobierno de España y el Papado, quedando vacante durante algún tiempo el puesto de arzobispo.

Durante el siglo XVII hasta el siglo XIX y parte del XX, la archidiócesis empieza a perder las diócesis que estaban bajo su jurisdicción. A partir de su territorio se crearon la diócesis de Madrid-Alcalá (más tarde archidiócesis, desligándose de Toledo), y la prelatura de Ciudad Real (elevada a diócesis en 1980). Solo las diócesis de Cuenca y Sigüenza-Guadalajara han permanecido en la en la provincia eclesiástica. En 1949 se creó la diócesis de Albacete, desmenbrándose de la diócesis de Cartagena y pasando a formar parte de la provincia eclesiástica de Toledo.

A principios del siglo XX, la archidiócesis siguió manteniendo su puesto de preferencia sobre las demás diócesis de España. En 1931, el cardenal Pedro segura fue expulsado de España por su oposición la recién creada república española, quedando la sede toledana vacante durante dos años hasta el nombramiento de Isidro Gomá y Tomás como nuevo arzobispo.El periodo de la Guerra Civil Española supuso la destrucción de buena parte del patrimonio artístico del arzobispado y la muerte de 281 sacerdotes. Tras ella, se procedió a la reconstrucción del material destruido y se configuró el aspecto de la actual Archidiócesis de Toledo.

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