Archidiócesis de Madrid

Archidiócesis de Madrid
Archidiœcesis Matritensis
Escudo de la Archidiócesis de Madrid.svg
Información general
Sede Madrid
Erigida como diócesis 7 de marzo de 1885
Elevada a arquidiócesis 25 de marzo de 1964
País Flag of Spain.svg  España
Catedral Catedral de la Almudena de Madrid
Diócesis sufragáneas Alcalá de Henares
Getafe
Rito romano
Sitio web www.archimadrid.org
Jerarquía apostólica
Papa Francisco
Arzobispo Carlos Osoro Sierra
Obispos auxiliares Juan Antonio Martínez Camino
Arzobispo(s) emérito(s) Antonio María, Cardenal Rouco Varela
Vicario General Avelino Revilla Cuñado
Jurisdicción
Provincia eclesiástica Madrid
Población católica 3.615.000 (2013)
Región Comunidad Autónoma de Madrid
Superficie 3,663 km²[1]
Archidiócesis de Madrid.svg
Localización de la Archidiócesis de Madrid
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Catedral de La Almudena

La archidiócesis de Madrid (en latín: Archidioecesis Matritensis) es una jurisdicción eclesiástica de la Iglesia católica en España. Es la sede metropolitana de la provincia eclesiástica de Madrid con dos diócesis sufragáneas: Getafe y Alcalá.

La jurisdicción de la archidiócesis comprende los municipios del norte de la Comunidad de Madrid, siendo la zona más poblada la del Área Metropolitana de Madrid (la zona sur del área metropolitana pertenece a Getafe).

La sede episcopal de Madrid fue establecida el 7 de marzo de 1885 con el nombre de «Diócesis de Madrid-Alcalá». El 25 de marzo de 1964 es elevada a archidiócesis con el nombre de Archidiócesis de Madrid-Alcalá; pasando el 23 de julio de 1991 a llamarse simplemente Archidiócesis de Madrid.

El actual arzobispo metropolitano, monseñor Carlos Osoro Sierra, fue nombrado el 28 de agosto de 2014 y tomó posesión de la archidiócesis el 25 de octubre siguiente. La sede titular del arzobispo es la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, más conocida popularmente como la «Catedral de la Almudena».

Para formar a los seminaristas, el arzobispado cuenta con dos seminarios diocesanos. La archidiócesis posee una gran riqueza arquitectónica en templos y santuarios, de los que varios han sido declarados Monumento nacional, varios de ellos son Basílicas menores.

Historia

Antecedentes

Históricamente el territorio de la archidiócesis formaba parte de la jurisdicción de la archidiócesis de Toledo. A la muerte del cardenal Pedro González de Mendoza, los Reyes Católicos realizaron consultas al Consejo de Castilla sobre la posibilidad de dividir el inmenso territorio para una mejor atención pastoral del territorio. A comienzos del reinado de Carlos I, se barajó la posibilidad de establecer la nueva sede episcopal en Talavera de la Reina, Alcalá de Henares o Madrid. El nombramiento del extranjero Guillermo de Croy en 1520 como nuevo arzobispo no fue bien acogido por parte del cabildo primado de Toledo, pero terminó aceptándolo a cambio de una serie de condiciones, entre las cuales estaba la paralización del proceso de desmembración del territorio.

Durante el reinado de Felipe II la corte se traslada a Madrid en 1561, si bien eclesiásticamente la ciudad sigue dependiendo de Toledo. Durante el resto de la Edad Moderna, Toledo sufrirá un lento declive. Aunque la diócesis se mantiene durante más tiempo, poco a poco va perdiendo peso ante otras más pujantes.

La corte llevaba ya tres siglos en Madrid, y el clero madrileño y la corte empezaron a insistir en la necesidad de crear una diócesis que fuera capaz de abastecer las necesidades pastorales de esta zona. A pesar de esto, los arzobispos de Toledo, primados de España, se oponían a la creación de la diócesis, temerosos de perder su influencia en la Corte.

En el concordato de 1851, entre sus puntos figura explícitamente la creación de tres nuevas diócesis: Madrid y Ciudad Real (desmenbradas de Toledo) y Vitoria.[2]

Creación de la Diócesis de Madrid - Alcalá

La inestabilidad política en España hizo que no se pudiera retomar la cuestión hasta 1882, gracias a la colaboración del nuncio en España, Mariano Rampolla y de Benito Isber, Auditor de la Rota Romana. La reina Isabel II instó al papa León XIII para la creación de la diócesis. Pero hasta la muerte del cardenal primado Juan Ignacio Moreno y Maisanove (detractor de la desmembración) no se creó la nueva diócesis, con el nombre de Madrid - Alcalá.

El 4 de abril de 1883 el rey Alfonso XII colocó la primera piedra de la que sería la actual catedral de Santa María la Real de la Almudena.[3]

Fue creada el 7 de marzo de 1884 mediante la bula Romani Pontifices Praedecessores. Aun así, la diócesis sería sufragánea de la de Toledo, perteneciendo a su provincia eclesiástica y así dependiendo en parte todavía del primado de España. El 19 de junio de 1885 se realiza el acto de desmembración, estableciendo como jurisdicción la provincia de Madrid. León XIII nombró como primer obispo a Narciso Martínez Izquierdo, entonces obispo de Salamanca, tomando posesión el 25 de julio siguiente en la catedral provisional de San Isidro (hoy colegiata de San Isidro).

El mismo año de 1885 se creó el seminario diocesano, dedicado a san Buenaventura. Posteriormente, éste sería el seminario mayor de la diócesis de Alcalá.[4]

La creciente importancia que cobró la diócesis hizo que en 1911 se celebrase en Madrid el Congreso Eucarístico Internacional, lográndose así que la diócesis empezase a cobrar mayor importancia.[5]

De los 6 sucesores de Mons. Narciso, 3 de ellos fueron recibieron el capelo cardenalicio ( Ciriaco María Sancha y Hervas, José María Justo Cos y Macho y Victoriano Guisasola y Menéndez). Todos ellos, junto con José María Salvador y Barrera y Prudencio Melo y Alcalde fueron promovidos posteriormente a la archidiócesis de Valencia, a excepción de Mons. José María que fue trasladado a Valladolid.

El último obispo de Madrid - Alcalá sería Leopoldo Eijo y Garay, hasta la fecha el que más tiempo ha ocupado la cátedra episcopal, con poco más de 40 años. Su largo episcopado fue testigo de la dictadura de Primo de Rivera, la II República, la Guerra Civil, y la consolidación del régimen fraquista en el poder. Además, ostentó a su vez el título de Patriarca de las Indias Occidentales desde 1946, siendo el último en ser nombrado como tal.

Archidiócesis y sede metropolitana

Al año siguiente del fallecimiento del patriarca, el 25 de marzo de 1964, la diócesis de Madrid-Alcalá fue desgajada de la provincia eclesiástica de Toledo y elevada al rango de archidiócesis inmediatamente sujeta a Roma, es decir, sin diócesis sufragáneas y sin constituir provincia eclesiástica.

Leopoldo Eijo y Garay

La creación de la Conferencia Episcopal Española en 1966 (formalmente en 1977) favoreció notablemente a la diócesis ya que, de los 8 presidentes hasta la fecha [Nota 2]​. El primero de Madrid sería Casimiro Morcillo González que no llegó a completar el mandato. Esto dio un cierto prestigio a Madrid ya que el cargo de presidente de la conferencia actúa como el jefe de los obispos españoles, papel que en su tiempo desempeñaba el primado de Toledo.

A Mons. Casimiro le sucederían Vicente Enrique y Tarancón. A comienzos de su mandato, en 1972, la Delegación de Sociología religiosa de la archidiócesis realizó un estudio sociológico y demográfico de la provincia, que reflejó la necesidad de reestructurar la archidiócesis. Se crearon las vicarías territoriales, siendo un total de nueve hasta 1978, cuando se crean las vicarías de Alcalá de Henares, Alcorcón-Móstoles y Legazpi-Villaverde. Aun así, las constantes reestructuraciones de las fronteras de las vicarias reflejaron la necesidad inmediata de la creación de nuevas diócesis, como dejó reflejado el cardenal Tarancón. En 1983 Ángel Suquía Goicoechea pasa a ser el nuevo arzobispo de Madrid, y durante su mandato se creó la comisión de estudio para la división de la archidiócesis.[2]

En 1982 se produjo el primer viaje de Juan Pablo II a España. Durante los diez días que estuvo, la mayoría los pasó en Madrid, donde celebró una misa en el Paseo de la Castellana. También inauguró la sede de la Conferencia Episcopal Española.[6]

En 1985 el Consejo Episcopal de Madrid-Alcalá acuerda crear una comisión que estudie la división. Se empezó a recopilar información de las distintas vicarías. La primera idea era crear una nueva diócesis, pero, visto el gran crecimiento demográfico de la archidiócesis de Madrid, se decide crear una segunda diócesis al sur de Madrid. En abril de 1988, la Conferencia Episcopal Española, reunida en asamblea plenaria, aprueba la creación de la nueva provincia eclesiástica, cuya cabeza será Madrid. El cardenal Sequía se reunió en el seminario de Rozas de Puerto Real con el clero de las vicarias XI y XII, para comunicarles la división de la archidiócesis. Pese al manifiesto rechazo, el clero asumió la decisión.

El 23 de julio de 1991, Juan Pablo II promulgó las bulas In hac Beati Petri Cathedra por la que crea la diócesis de Alcalá de Henares y Matritensem praeclaram por la que crea la diócesis de Getafe. La archidiócesis cedió parte de su territorio para la ericción de ambas diócesis y adquirió el rango de archidiócesis metropolitana de la provincia eclesiástica de Madrid.[7]​ Se concedió un periodo de cinco años para que los clérigos que quisieran pudieran incardinarse en cualquiera de las nuevas diócesis.

El 15 de junio de 1993 el papa Juan Pablo II consagró la catedral de Madrid en su cuarto viaje a España.[3]​ La hasta entonces catedral de San Isidro recuperó su rango de colegiata.

El 28 de julio de 1994, el cardenal Suquía es sucedido por Antonio María Rouco Varela.

En el año 2003 se produjo el quinto y último viaje de Juan Pablo II a España. Solo estuvo en Madrid, donde presidió una misa en la que canonizó a: José María Rubio, Genoveva Torres Morales, Ángela de la Cruz, Pedro Poveda y la Madre Maravillas de Jesús.[8]

En el año 2006 tuvo lugar en Madrid el tercer sínodo diocesano,[11]

En 2007 una sentencia del Tribunal Supremo confirmó la sentencia que declaraba al Arzobispado de Madrid, presidido en ese momento por Antonio María Rouco Varela, como responsable civil subsidiario de un caso de abusos sexuales continuados a un menor por parte de un sacerdote madrileño en el caso de que no fueran satisfechas las responsabilidades civiles.[14]

Madrid durante la JMJ 2011

En el año 2011 la archidiócesis de Madrid recibió un decreto de la Congregación para la Educación Católica, por el que se crea la Universidad eclesiástica san Dámaso. En este mismo año 2011 la archidiócesis se hizo cargo de organizar la acogida de la Jornada Mundial de la Juventud de 2011, a la que acudieron unos dos millones de jóvenes de todo el mundo, convocados por el papa Benedicto XVI.[15]​ El cardenal Rouco Varela es el único arzobispo que ha organizado dos Jornadas Mundiales de la Juventud, al haber organizado también la de Santiago de Compostela de 1989.

En 2014 la Conferencia Episcopal Española hizo pública la designación por el Papa Francisco de Carlos Osoro,como Arzobispo Metropolitano de Madrid, sucediendo al cardenal Rouco Varela, que pasó a ser arzobispo emérito.[16]

Además desde el 9 de junio de 2016, Carlos Osoro es a la vez que arzobispo de Madrid, ordinario para los fieles de rito oriental en España.[17]