Aprendizaje electrónico móvil

Se denomina aprendizaje electrónico móvil, en inglés m-learning, a una metodología de enseñanza y aprendizaje que facilita la construcción del conocimiento, la resolución de problemas y el desarrollo de destrezas y habilidades diversas de manera autónoma y ubicua, gracias a la mediación de dispositivos móviles portables tales como teléfonos móviles, PDA, tabletas, Pocket PC, iPod y todo dispositivo que tenga alguna forma de conectividad inalámbrica. Es e-learning (educación y capacitación a través de Internet) en dispositivos móviles.

O'¨Malley (2003) define el m-learning como: cualquier tipo de aprendizaje que se produce cuando el alumno no se encuentra en una ubicación fija y predeterminada. Por su parte, Funero Reverón (2010) lo deifine como una escuela en el bolsillo.

Estudiar en todo momento, y en cualquier lugar.

La UNESCO especifica que el aprendizaje móvil implica la utilización de dispositivos móviles con el objetivo de facilitar el aprendizaje formal e informal en cualquier momento y lugar. Asimismo, define las características de estos dispositivos como digitales, portátiles, controlados por lo general por una persona (y no por una institución), que es además su dueña, tienen acceso a Internet y capacidad multimedia, y pueden facilitar un gran número de tareas, especialmente las relacionadas con la comunicación.[1]

El aprendizaje móvil es una rama de las TIC en la educación que exige una nueva conceptualización de los modelos tradicionales de uso y aplicación de las tecnologías; una realidad con un plazo de adopción inmediato según el último informe NMC Horizon Report: 2017 Higher Education Edition..[2]​ El uso del celular con fines pedagógicos constituye un elemento que al ser introducido en el aula rompe con los esquemas conocidos. En este sentido, Tíscar Lara define al M-Learning como un elemento disruptor, un "caballo de Troya" que modifica las concepciones previas sobre la metodología de enseñanza, el rol del docente y del alumno, el tiempo y los espacios de aprendizaje.

Los proyectos pilotos desarrollados por la UNESCO han mostrado que los dispositivos móviles permiten la alfabetización, promueven la motivación de los alumnos y mejoran las posibilidades de desarrollo profesional de los docentes y la comunicación entre padres, profesores y directivos.[3]

Según Valero, Redondo y Palacín[4]​ el m-learning se basa fundamentalmente en el aprovechamiento de las tecnologías móviles como base del proceso de aprendizaje. Por tanto, es un proceso de enseñanza y aprendizaje que tiene lugar en distintos contextos (virtuales o físicos) y/o haciendo uso de tecnologías móviles. El término “tecnología móvil” se vincula al ámbito de las comunicaciones móviles y describe las capacidades de comunicación electrónica de forma no cableada o fija entre puntos remotos y en movimiento. Las tecnologías móviles propician que el usuario-estudiante no precise estar en un lugar predeterminado para aprender y constituyen un paso hacia el aprendizaje en cualquier momento y en cualquier lugar, un avance que nos acerca al Ubiquitous Learning (uLearning), el potencial horizonte final de la combinación entre las tecnologías y los procesos de aprendizaje.

Algunas de las posibilidades brindadas por esta metodología, de acuerdo a Fombona, Pascual-Sevillana y González-Videgaray,[5]​ son un mayor y diferente acceso a la información, junto a innovaciones trascendentes, como el incremento de actividades informales y lúdicas, la inserción en ambientes virtuales icónicos, la pertenencia a grupos específicos, y redes de interacción amistosa dentro de nuevas escalas de valores. 

Historia

El aprendizaje móvil tiene sus inicios en la década de 1980 gracias a Xerox, Palo Alto Research Center (PARC), compañía que presentó una computadora muy parecida a la tableta con el fin de que a los niños les empezara a atraer el mundo digital. (Borja, 2003)

En la década de 1990 se evaluó la oportunidad de desarrollar el m-learning en universidades de Europa y Asia para sus estudiantes. En 2001, un grupo de veinticuatro países crearon el M-Learning Project, a través del cual se entregó a doscientos cincuenta jóvenes de Italia, Suecia y Gran Bretaña, dispositivos móviles con herramientas educativas. Al culminar el estudio, el 80 % de los participantes afirmó que estas aplicaciones potenciaron una mejora significativa en su nivel de ortografía, lectura y matemática.

De acuerdo a Tíscar Lara,[6]​ el término “mobile learning” o “mlearning” no aparece con los smartphones y tablets, sino que se viene utilizando desde que se empezó a explorar las potencialidades educativas de los primeros dispositivos móviles con capacidad de conectividad (por ejemplo las PDA o los teléfonos con SMS). No obstante, sólo la maduración de las tecnologías, con la aparición de los smartphones y tablets, además de redes 3G y markets de aplicaciones, y el desarrollo de la web 2.0, permitió la explosión del mobile learning.

El aprendizaje móvil no consiste solamente en unir las tecnologías a la formación, sino que tiene ventajas pedagógicas sobre otros modelos educativos, incluso sobre su predecesor e-learning. Entre las ventajas principales se destaca la posibilidad de ofrecer un aprendizaje personalizado en cualquier momento y lugar, como también la posibilidad de realizar aprendizajes adaptados al estilo de aprendizaje de cada estudiante. Requiere un complejo proceso de cambio educativo que busca modificar el modo en que se están adquiriendo los conocimientos. Así lo define la UNESCO (2013):"Lo ideal sería que la tecnología y la educación evolucionaran en paralelo, y que las necesidades educativas impulsaran el progreso tecnológico además de adaptarse a él".

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