Antonio de Hoyos y Vinent

Antonio de Hoyos y Vinent
Antonio de Hoyos y Vinent.png
Hoyos hacia 1914
Información personal
Nacimiento 1884
Madrid, Flag of Spain.svg  España
Fallecimiento 11 de junio de 1940
Cárcel de Porlier
Nacionalidad Española
Información profesional
Ocupación Escritor
Años activo 1ª mitad del siglo XX
Género Novela, cuento, teatro, ensayo
Movimientos Decadentismo
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Antonio de Hoyos y Vinent, marqués de Vinent ( Madrid, 1884 - ibídem, cárcel de Porlier[1] 11 de junio de 1940), fue un periodista y narrador español, perteneciente a la corriente estética del decadentismo.

Biografía

De familia aristocrática recibió una esmerada educación en Viena, Oxford y Madrid. Heredó el mayorazgo, pero su homosexualidad, que no se ocupó en ocultar, y sus defectos, que hoy pasarían por virtudes, le convirtieron en una oveja negra para la parte menos tolerante de la buena sociedad (su madre le retirará el saludo por haber colgado en el salón su colección de retratos de jóvenes púgiles), aunque no para su amiga e introductora en el mundillo literario, Emilia Pardo Bazán, cuya tertulia casera frecuentaba. Este bondadoso contertulio sordo de nacimiento (que obligaba o los demás a hablar por señas), provisto de monóculo y vestido como un dandy, de quien dijo su amigo César González Ruano que "era un ser impresionante y tenía una casa más impresionante aún"[3]

Antonio pasea impunemente la leyenda de su vicio, defendido por su título y su corpulencia atlética. Porque este degenerado tiene todo el aspecto de un boxeador [...] Antonio de Hoyos es una estampa, ya aceptada, del álbum de la aristocracia decadente [...] Pero cuidado, que ya vienen pisando recio las alpargatas socialistas de Pablo Iglesias [...], con una gran escoba dispuesta a barrer todo eso [...]

Rafael Cansinos, op. cit. Alberto Mira (2004)[3]

El decadentismo (de autores como Lorraine y Rachilde), el género erótico y su militancia anarquista caracterizaron su literatura, que difundió en colecciones baratas de novelas cortas (compuso más de cincuenta) como Los Contemporáneos, La Novela Semanal, La novela de Hoy, La Novela Corta... sin olvidar el cuento, que desarrolló en la revista La Esfera; solamente en un par de novelas suyas aparece explícita la homosexualidad. En ellas tiene papel la represión social, encarnada en una religión institucionalizada. La homosexualidad aparece, no como mera perversión, sino como disidencia.

Antes de estallar la Guerra Civil, desde 1934,[4] militó en la Federación Anarquista Ibérica (FAI). Este hecho, y sus artículos combativos publicados en El Sindicalista (órgano del Partido Sindicalista), le llevaron a la cárcel de Porlier al terminar el enfrentamiento fraticida, y en ella murió pobre, ciego, sordo, casi paralítico y abandonado por sus viejos conocidos y su familia. En ese periódico tuvo una sección con el rótulo Modos y maneras en la que publicó cientos de artículos. Entre otros, fue significativo «El secreto de saber esperar», del 8 de julio de 1937, en el que aborda la actitud para salir de una guerra:

En una guerra como la que padecemos, guerra civil en que además de los imponderables de tales contiendas se mezclan elementos extraños; en que juegan codicias, ambiciones, rivalidades, "incluso temores egoístas, no pueden resolverse las cosas de la noche a la mañana, con un gesto, una acción o un aislado intento. Mucho más, que no se trata aquí de una lucha por supremacía, dominio, influencias territoriales, comerciales o políticas, sino de fórmulas fundamentales de vida. (...) Para ello hemos de mirar esta guerra inicua a que la rebeldía, contra el Gobierno legítimo nos arrastró, como un entrenamiento penoso, como esos trabajos extraordinarios que en las leyendas se imponían a los héroes, como prueba de su temple, antes de entrar en posesión del poder supremo. De aquí, precisase que salgamos fortalecidos, curtidos, entrenados, para entrar en la posesión de nuestro bien.

Julio Monteverde[4] ofrece el siguiente retrato de Antonio de Hoyos durante la guerra civil:

Antonio de Hoyos y Vinent se convierte así en militante anarquista y la llegada de la Guerra Civil no hará sino multiplicar su actividad. Colabora incansablemente el el periódico El sindicalista, mientras la casa y los coches personales, otrora testimonios de posición social, son colectivizados por iniciativa propia. No obstante, su naturaleza no se desvanece por completo. Hoyos, junto con su prestigio y su capacidad, llevó también consigo la elegancia al corazón de la revolución, y una imagen casi mitológica nos llega a través del testimonio de los que le frecuentaron en aquel tiempo; atravesando la Puerta del Sol vestido con un mono azul de obrero -confeccionado especialmente para él con fina seda azul- pistolón al cinto y monóculo.

Existen dos retratos de Hoyos por Federico Beltrán Masses, otro por uno de los Zubiaurre, así como uno de Enrique Estévez Ochoa, descrito en el libro Antonio de Hoyos y Vinent, una figura del decadentismo hispánico, de María del Carmen Alfonso García.[5]

Hoyos y Vinent es el protagonista del cuento, «Capriccio» de Luis Antonio de Villena (incluido en su libro de relatos El tártaro de las estrellas, 1994); aparece asimismo como personaje en las novelas Majestad caída (2012), del mismo autor, y Las tres bodas de Manolita (2014), de Almudena Grandes .

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