Antonio Palacios

Antonio Palacios
Antonio palacios monument.jpg
Información personal
Nacimiento 8 de enero de 1874
Porriño, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 27 de octubre de 1945 Ver y modificar los datos en Wikidata (71 años)
Madrid, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Alma máter
Alumno de
Información profesional
Ocupación Arquitecto Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
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El Palacio de Comunicaciones (en la actualidad sede del Ayuntamiento de Madrid, en la Plaza de Cibeles). Fue una de sus primeras obras "de éxito" en Madrid.
El Hospital de Jornaleros de Maudes es su segunda obra.
Primer edificio en el Paseo de la Castellana (nº 28) encargado, tras el éxito del Palacio de Comunicaciones.
Instituto Cervantes, antiguo Banco Español del Río de la Plata (Madrid) - Edificio monumental de estilo neogriego mostrando columnas en la fachada.

Antonio Palacios Ramilo ( Porriño, Pontevedra; 8 de enero de 1874 - El Plantío, Madrid; 27 de octubre 1945) fue un arquitecto y urbanista español.[1]

Durante su carrera realizó diversas obras en la ciudad de Madrid,[6]

Fue el arquitecto encargado del diseño de interiores de las primeras estaciones del Metro de Madrid, organizó los accesos y la estética de las primeras líneas, así como de su popular logotipo en forma de rombo. En la actualidad, debido a las constantes remodelaciones del metro madrileño, apenas existen rasgos de su diseño, excepto en el diseño de algunas entradas en el centro de la ciudad. La colaboración con el ingeniero Joaquín Otamendi Machimbarrena (compañero de estudios) en las dos primeras décadas del siglo XX[8]

Su estilo arquitectónico inicial se adhiere al Sezessionsstil vienés,[12] muestra ser desde los inicios un gran conocedor de la estereotomía en la piedra. Muchas de sus obras han sobrevivido al paso del tiempo gracias a rehabilitaciones arquitectónicas, cambiando sus funciones originales y acogiendo sedes de organismos privados y del Estado, como sucede en tres de sus más representativos edificios de Madrid; el Palacio de Comunicaciones (sede del Ayuntamiento de Madrid), el Hospital de Jornaleros de Maudes (Consejería de Transporte de la Comunidad de Madrid) y la Casa de las Cariátides (sede de la central del Instituto Cervantes).

Durante su vida estuvo dedicado por completo a su obra, y se distinguen tres etapas influenciadas por situaciones personales. La primera corresponde a su estrecha colaboración con Otamendi, y va desde 1900 a 1917. A partir de 1917 Palacios trabaja en sus diseños arquitectónicos y urbanísticos en solitario y acentúa su tendencia monumentalista que ya apuntaba en su etapa anterior. Desde 1936 hasta su muerte pasa un periodo de aislamiento en el que realiza diseños de carácter puramente visionario. Su obra fue popular hasta 1926, en que erige el Edificio del Círculo de Bellas Artes de Madrid; tras este auge su fama fue desdendiendo paulatinamente. Parece sufir un desencanto por las obras monumentales, así como las obras públicas. Finalmente muere en una humilde casa diseñada por él mismo, ubicada en El Plantío en Moncloa-Aravaca (Madrid).

Biografía

Antonio Palacios desarrolla su carrera arquitectónica en el transcurso de aproximadamente cuatro décadas, ubicadas a comienzos del siglo XX.[1]

La carrera de Palacios coincide con un periodo de transición, transformación y búsqueda de una identidad nacional arquitectónica. Su periodo de auge es coetánea con la denominada Generación del 98 en la literatura española. En relación con los arquitectos extranjeros se sitúa entre la generación de los grandes maestros del movimiento moderno; es diez años mayor que Mies van der Rohe, Le Corbusier y siete más joven que Wright.

Infancia y formación

Nace Antonio Palacios en la localidad pontevedresa de Porriño el 8 de enero, siendo el menor de siete hermanos. Era una villa que poseía unos 2000 habitantes y un desarrollo económico fundamentado en canterías. Su padre, de profesión ayudante de obras públicas, fue Isidro Palacios García y Teruel, natural de Madrid. Su madre, Jesusa Ramilo y Nieves, natural de Porriño. La familia materna tenía en posesión canteras de granito en la zona de Atios y Budiño, situación que proporcionaba a la familia una situación económica desahogada. La infancia de Antonio pasa a caballo entre O Porriño y el norte de Portugal, pues su familia se encuentra desplazada allí debido a los trabajos de obras públicas que realiza el padre en el ferrocarril luso. Estas obras influyeron decisivamente en la forma de ver la arquitectura en sus infancia,[14]

En el año 1892 inicia los estudios de ingeniería en Madrid en la Universidad Politécnica, y posteriormente continúa los de arquitectura. En el plan de estudios antiguo fusionaba ambas carreras que tenían asignaturas comunes. Un Real Decreto dividió las carreras y le obligó a decidir finalmente por realizar arquitectura. Ocho años después en 1900 obtiene el título. Los profesores que más le influyeron fueron: Ricardo Velázquez Bosco con el que indagó la historia de la arquitectura y Aníbal Álvarez, con el que compartió la búsqueda de una entidad nacional en la arquitectura. Asiste igualmente a las clases de dibujo de Eduardo Rosales, donde destaca por sus habilidades en la pintura. Esta habilidad se destaca en su carrera arquitectónica posterior, debido a la portentosa facilidad con la que realiza diseños improvisados. Recibe como la mayoría de los arquitectos de la época una formación influenciada por las corrientes de la arquitectura ecléctica. Se ve muy influenciado por el arquitecto francés Eugène Viollet-le-Duc con sus concepciones medievalistas y de racionalismo estructural, sobre todo en el empleo de materiales novedosos, así como por la estética de Ruskin (en su The Seven Lamps of Architecture publicado en mayo de 1849). En la obra de Palacios se puede ver la influencia de los dibujos del alemán Otto Rieth (en sus populares cuatro tomos de Architektur-skizzen).[15] La huella de los Skkizzen es muy clara en la obra de Palacios. De la misma forma es perceptible la influencia de Otto Wagner por su seriedad estructural. También supo recoger la influencia de la escuela de Chicago (tal y como puede verse en el diseño de la Casa Matesanz en la Gran Vía de Madrid), y supo utilizar los nuevos materiales de su época combinándolos con su concepto monumentalista, sin caer en el puro eclecticismo, utilizando todas las influencias de herramientas de su particular estilo. Algunos de los estilos de moda durante su periodo de formación eran el eclecticismo, el regionalismo, el modernismo, el denominado ladrillismo, y los primeros empleos del hormigón armado a comienzos del siglo XX.

Tras su licenciatura realizada el 20 de diciembre de 1900, destaca en sus primeros pasos como arquitecto firmando proyectos en colaboración con su antiguo profesor Ricardo Velázquez Bosco (como es el caso de la pequeña colaboración que hizo en el Ministerio de Fomento). El estilo academicista de Ricardo Velázquez quizás no fuera suficiente a las aspiraciones creativas de Palacios. Poco después de esta primera experiencia comienza el trabajo productivo del tándem Palacios-Otamendi. Al poco tiempo de lograr la licenciatura es elegido vocal de arquitectura en el Círculo de Bellas artes. El primer trabajo público que realiza es una colaboración con Joaquín Otamendi Machimbarrena (compañero de estudios y licenciado en 1900),[16] ambos trabajan juntos en el estudio de Palacios sito en la calle Maldonadas. Esta colaboración fructífera entre ambos ingenieros no cesará de ofrecer diseños hasta llegados los años veinte. Tras este periodo Joaquín realiza colaboraciones con algunos de sus hermanos como Julián.

Primeras obras singulares

Tras la finalización de sus estudios se presentó a algunos concursos arquitectónicos importantes que se convocaban en la península ibérica. En ellos se promocionaba y ganaba poco a poco experiencia. La primera de las colaboraciones entre Palacios y Otamendi corresponde al dibujo decoración del Puente de la Princesa de Asturias ubicado sobre el río Manzanares y que se encuentra cercano a la carretera de Andalucía (actualmente desaparecido). El primer éxito se producirá en 1902 cuando ambos logran el concurso para el proyecto de un puente señorial en la Ría de Bilbao, en este primer diseño se comienza a ver como se conjugan en su estilo las tradiciones de lo heroíco y lo monumental.[7] Realizan proyectos de reformas y ampliaciones en un edificio de viviendas de alquiler de la calle Serrano (nº 51). Realiza obras en su Galicia natal, como la Fuente del Cristo (ubicada en la Plaza del Cristo en Porriño) en 1905, un año después la Escuela Fundación Fernández Areal en Porriño. Pronto realizará proyectos en la capital que le clasificarían como "monumentalista", "grandioso", "barroquizante", "formalista". Llevó siempre una vida bohemia, socialmente poco brillante, retraído y desordenado. Defendió con entusiasmo sus ideas, en algunos casos realizó diseños con carácter desinteresado. Los proyectos eran poco cuidados, se trataban siempre más de croquis que de proyectos. Algunos de sus colboradores como Pascual Bravo mencionan su estudio como: una caldera en ebullición. De enorme facilidad en el trazado de dibujos, ilustraba de los detalles a los colaboradores, a los capataces de obra, a los talladores de piedra y a los obreros. Dibujaba y participaba del proceso constructivo siguiendo los detalles.

Casino de Madrid

El joven Palacios y su compañero Otamendi se presentan en el año 1903, al concurso internacional abierto para el diseño de la nueva sede del Casino de Madrid (Otamendi era socio casinista por entonces).[17] A la convocatoria se presentaron diversos arquitectos nacionales e internacionales. La decisión de la comisión de la Real Academia es que el diseño en trazado en acuarelas del francés Tronchet es el más apropiado, no obstante las quejas de los socios por actuaciones anteriores de este arquitecto francés hace que el primer premio quede finalmente desierto ex aequo. Concretamente las quejas se centran en la realización del pabellón francés en la reciente Exposición de París titulada la Belle Meuniére(La bella molinera), por parecerles una imagen de España muy esterotipada a los socios del casino.

La decisión final de la comisión fue la de seleccionar algunos proyectos finalistas (entre los que estaba el propuesto por Palacios-Otamendi), pagarles a todos ellos cinco mil pesetas en concepto de derechos de autor, y tras ello se encargó a la familia parisina de arquitectos Le Farge (realizadores de la revista le Recueil d'Architecture) la fusión de los mismos. El proyecto final es firmado burocráticamente por el arquitecto Luis Esteve (al igual que hizo anteriormente con el Edificio Metrópolis), y presentado oficialmente en el año 1905 al Ayuntamiento de Madrid.[18] Es decir, un año antes de la inauguración de la nueva sede. Algunos de los rasgos del edificio poseen el estilo arquitectónico de un Palacios joven.

Durante esta época Palacios reside en Madrid (en la calle Maldonadas nº7, justo en las cercanías de la céntrica Plaza de la Cebada) en compañía de su esposa malagueña Adela Ramírez. En 1904 es nombrado arquitecto jefe del Ministerio de Fomento (en la actualiad Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación) y vocal de la Junta de Urbanismo, puestos que ejerce hasta 1915. Continuando con su colaboración con Otamendi se presenta al concurso por el diseño de un puente en San Sebastián sobre el río Urumea (actual Puente de María Cristina). Obteniendo la medalla de segunda posición por su diseño en la Exposición Nacional de Bellas Artes.

Palacio de Comunicaciones

En el año de 1904 se publican en la Gaceta de Madrid las bases del concurso arquitectónico para el diseño de la que será la nueva casa de correos en los antiguos Jardines del Buen Retiro (la antigua Real Casa de Correos se encontraba ubicada en la Puerta del Sol).[19] El Concurso exige en sus bases que el edificio a diseñar pueda prestar tres servicios esenciales en el ámbito de las comunicaciones de la época: el de correos, el de telégrafos y el de teléfonos. Esta integración de servicios ya se había experimentado anteriormente en Estados Unidos con gran éxito. Las bases indicaban además que el trayecto de la calle Alarcón, que separaba los dos solares sobre los que habría de construirse el nuevo edificio, se convertiría en pasaje; el número de pisos, no superior a cinco; y que las fachadas a la calle de Alcalá, Paseo del Prado y plaza de la Cibeles deberían mostrar una decoración armoniosa con la zona.

En el mes de noviembre de 1904 se cierra el concurso. Se presentan sólo tres proyectos: el Felipe Mario López Blanco- Luis Montesinos (definido de concepción anacrónica), Carrasco- Saldaña (calificado de estilo francés: estilo Luis XV) y finalmente, sale ganador el proyecto de los dos jóvenes e inexperimentados arquitectos: Palacios-Otamendi.[4] En un juicio crítico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (en calidad de jurado) realizado el 13 de noviembre se asigna por unanimidad el proyecto a esta última pareja de jóvenes arquitectos. En el proyecto López Blanco-Montesinos (tercero en el fallo) se dictamina que no se encontraban bien caracterizados los servicios solicitados dentro del diseño del proyecto. En el de Carrasco- Saldaña (segundo en el fallo) se dictamina que se han pospuesto los servicios de atención al público, siendo vital la atención y 'apertura' al público en el nuevo edificio (se alaba en el informe las fachadas como las mejor estudiadas de los tres proyectos).

Detalles y accesorios de sus obras
Respiradero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (fachada hacia Alcalá).  
Detalle de acabado en una mesa central del "Hall Central" del interior Palacio de Comunicaciones  
Lámpara de iluminación interior en el Palacio de Comunicaciones  

El proyecto elegido finalmente es el que presenta Palacios-Otamendi que, a pesar de incompleto, falto de detalles y con una documentación deficiente, es en opinión de la comisión: el producto de una creación genial, susceptible de modificaciones y con diseño que siendo monumental respondía a la comodidad de acceso del público, mostrando una mejor distribución orientada a los diferentes servicios de comunicación. La propuesta original de Palacios era que, en una arquitectura dominada por las falsas molduras de yeso en las fachadas, se presentaba una fachada labrada de piedra blanca. Los representantes de la Academia a pesar de conceder el proyecto, ponen como condición que los autores acaben completando el proyecto entregado a concurso e introduzcan en él las modificaciones necesarias en el plazo de un mes. Los tres proyectos superaban el coste fijado en el programa de convocatoria, siendo el de Palacios-Otamendi de menor coste de los tres. El diseño de Palacios-Otamendi se menciona, por las críticas de la época, que es atrevido y que es disonante con personalidad propia del ambiente clasicista existente en el Paseo del Prado. Se discutía sobre la inexperiencia y juventud de sus autores: Palacios hacía cuatro años había acabado la carrera. El diseño integra las Centrales de Correos, Telégrafos y Teléfonos con el edificio de la Dirección General mediante pasadizos elevados. El diseño inicial permite que el acceso principal al edificio se haga por la fachada que da a la Plaza de Cibeles mediante una escalinata (en la actualidad no existe). Muestra un exterior con fuerte influencia del gótico salmantino y los populares Entretiens de Viollet-le-Duc (así como el dictionnaire raisonnné), aunque en el sistema estructural y la búsqueda de sinceridad en los acabados interiores así como en el mobiliario, se vislumbran influencias de Wagner y la secession vienesa y de las vanguardias arquitectónicas del momento. Un rasgo particularmente innovador de la obra, prácticamente inédito en la España de comienzos de siglo, es su compleja estructura metálica, diseñada por el ingeniero industrial Ángel Chueca Sainz.

Es precisamente este uno de los edificios más polémicos, el que más fama le proporciona y uno de sus diseños más complejos. Palacios recibe durante la edificación del Palacio de Comunicaciones el encargo de diseñar la Casa Palacio de Palazuelo. Se construye el nuevo edificio no muy lejos del Palacio de Comunicaciones, en un solar ubicado en la esquina de las calle de Alcalá y Alfonso XI (en lo que fueron los Jardines del Buen Retiro). Este encargo de Demetrio Palazuelo será el primero de otros a lo largo de la vida profesional de Palacios. Palacios representa en este periodo la imagen de éxito de los jóvenes arquitectos de la época, haber ganado el concurso de un edificio tan importante le supuso gran popularidad. Esto le supuso poder dar clases en la Escuela de Arquitectura durante dos ejercicios académicos.

Hospital de Jornaleros de Maudes

En el largo periodo de construcción del Palacio de Comunicaciones (desde 1907 hasta 1919) la popularidad de Antonio Palacios va creciendo y, debido a ello, recibe numerosos encargos y propuestas. Algunas cercanas al Palacio de Comunicaciones, como son los edificios de viviendas ubicados en la calle de Alcalá (n.º 54) en 1908-1911. Realiza los talleres de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería - ICAI en la calle Alberto Aguilera (n.º 25) en 1908-1915. Perteneciente a los jesuitas, el edificio fue incendiado el 11 de mayo de 1931 y en la actualidad conserva la fachada inserta en un edificio de moderna construcción. En 1908 recibe el encargo de otra obra monumental: un hospital con todos los servicios y con aforo para 150 camas. Este hospital-hospedería se debía construir en un barrio alejado del centro de Madrid. El encargo directo de su construcción proviene de Dolores Romero y Arano, viuda de Francisco Curiel y Blasi, empresario ferretero.[21]

Banco Español del Río de la Plata

La nueva sede del Banco Español del Río de la Plata adquirió los 18.000 metros cuadrados de terrenos pertenecientes al solar de planta rectangular del antiguo Palacio del Marqués de Casa-Irujo. El edificio del Palacio de Irujo, que daba lugar al solar, fue muy elogiado en su época. En su planta baja estaba ubicado el Café Cervantes.[23] Se conocen dos diseños del edificio, el primero presentado en 1906 y el que será definitivo ya presentado en 1911, ambos fueron firmados por la pareja Palacios-Otamendi. El primero se retomaría al diseñar, años más tarde, el edificio del Círculo de Bellas Artes. El segundo diseño se inspira en la Acrópolis de Atenas, inspirado en un reciente viaje que hizo Palacios a Grecia. La vecina obra del Palacio de Comunicaciones se encontraba ya en avanzado estado, cuando se comienza las obras de este edificio. Las obras comienzan en 1911 y finalizan en 1918.

Es denominado popularmente en Madrid como Edificio de las Cariátides debido a la existencia de cuatro cariátides ubicadas en la puerta principal del edificio. Este elemento clásico no se encontraba en los diseños originales del edificio. La fachada con las columnas de orden jónico muestra un estilo neoclásico romántico. La disposición del interior se organiza en una "sala central" cuyos servicios de atención al público de carácter bancario se organizan en torno a él. Uno de los ayudantes de Palacios en esta etapa es Secundino Zuazo, que comienza con esta obra a prestarle asistencia asidua.[24] El edificio es desde 2006 la sede principal del Instituto Cervantes. El encargo, diseño y construcción de este edificio incrementó la popularidad de Palacios-Otamendi debido a que se ubicaba en el ‘corazón’ financiero del Madrid de entonces. Esta obra es la última que realiza con Otamendi, a partir de este instante ambas vidas profesionales corren por caminos diferentes.

Edificio del ayuntamiento de Porriño

Al terminar sus tres obras monumentales madrileñas, Palacios se ilusiona con la posibilidad de realizar este edificio. Palacios desea dejar impronta de su creatividad en su propia tierra. Esta obra es diseñada para alojar el ayuntamiento de su ciudad natal, la fecha de los primeros platos data de 1918 dando muestras por primera vez de su arquitectura regionalista. Los realiza sin encargo previo y algunos de sus amigos al conocerlo, elogian públicamente su labor.[25] El edificio es concebido en una gran monumentalidad en relación con la escasa superficie de su planta. En relación con sus pequeñas dimensiones, es de los edificios que muestran una mayor densidad de detalles, así como de ornamentación. En 1919 dona al ayuntamiento de la ciudad los planos, y se debe esperar a 1921 para que se inicie la construcción. La densidad de soluciones creativas, es tal, que Palacios parece demostrar su capacidad enorme capacidad creativa. La obra es dirigida por el cantero de granito Manuel Ruibal Solía y su estilo es claramente de influencias historicistas medievales. Emplea en su edificación la piedra granítica de su tierra natal: el granito. Este edificio es importante en la arquitectura de Antonio Palacios ya que muchos de los elementos se encontrarán posteriormente en las obras que realiza en Madrid. Tras esta primera obra de relevancia en Galicia le seguirán otras como el diseño la Central Eléctrica del Tambre en Noia (1924) y que en la actualidad se ha rehabilitado para cumplir funciones de hotel rural. Cabe dentro de este periodo el Teatro Rosalía de Castro, en la actualidad Teatro de García Barbón en Vigo (su diseño se remonta a 1906 pero su ejecución a 1925). Es precisamente en los años 1925 cuando alcanza el cenit de su carrera en términos de su fama y consideración pública.

Etapa como docente

Ejerció también profesor de la asignatura de dibujo en Escuela Superior de Artes e Industrias y de proyectos de detalles arquitectónicos en la Escuela de Arquitectura de Madrid durante los dos cursos 1914-1915 y 1915-1916.[21] Realizó diversas conferencias sobre arquitectura e historia en su tierra natal, organizando eventos culturales como la muestra de La Coruña del año 1917 (Exposición de Arte Gallego en La Coruña). Como fruto de sus viajes veraniegos por las aldeas y poblaciones de Galicia, publica periódicamente en la prensa gallega (en el periódico Faro de Vigo y en la revista Vida Gallega) artículos sobre sus estudios de la arquitectura popular gallega, así como de sus monumentos característicos. Algunos de los artículos de Palacios describen el Monasterio de Armenteira, al Monasterio de Oseira ubicado en Orense entre otros. Su interés por el románico se pone de manifiesto al escribir sobre la iglesia burgalesa de Moradillo de Sedaño. Desilusionado abandona finalmente la docencia.

Auge y fama

La realización de las obras del Palacio de Comunicaciones proporciona a la pareja de ingenieros una fama tal que se le adjudican la mayoría de los proyectos importantes de la capital. La ciudad de Madrid está embarcada en diversos proyectos constructivos de gran envergadura, la construcción de una Gran Vía, la remodelación del eje Puerta del Sol-Cibeles, el Ensanche, la necesidad constructiva de una nueva clase social: la alta burguesía. En muchos casos los nuevos proyectos arquitectónicos suponen un reto innovador debido a la poca experiencia que había en España sobre la edificación subterránea (en el caso del Metro), o en el de la moda emergente del diseño de edificios de oficinas o de grandes almacenes (casos de Palazuelo y Matesanz).

Colaboración en el Metro de Madrid

El acceso y gran parte de la estética de las primeras estaciones suburbanas de Madrid fueron diseñadas por Palacios. En la actualidad pueden verse las entradas diseñadas por él.
Parte de la obra y diseños de Palacios ha quedado desaparecida debido a las múltiples reformas de la red metropolitana. Aparecen algunos vestigios en algunas estaciones: Estación de Bilbao.

Antonio Palacios comienza la colaboración como arquitecto en la Compañía Metropolitano Alfonso XIII en el año 1917. Fruto de la amistad que tiene con los hermanos Otamendi y la sociedad Mengemor (un gabinete de ingeniería creada por Miguel Otamendi en 1904[30]

Su misión en la Compañía Metropolitana fue la de proporcionar un estilo decorativo a los vestíbulos y puntos de acceso del nuevo medio de transporte. Palacios diseñó los accesos de granito con sus barandillas de hierro enroscado para las bocas monumentales. Diseñó igualmente templetes de acceso en la Puerta del Sol (este templete estuvo en funcionamiento hasta 1934), y en la Red de San Luis (el templete de metro de la Red de San Luis estuvo vigente en la plaza hasta 1970). Estos dos templetes fueron precursores en Europa, siendo los primeros en su estilo y de influencia wagneriana. Los pasillos interiores del metropolitano se realizaron en azulejos blancos biselados con el objeto de evitar la posible claustrofobia causada en los pasajeros al tener que viajar en un medio de transporte subterráneo, tan poco habitual en la época. Destaca el empleo unificado de estilos en los pasillos y salas, mediante una decoración fundamentada en el empleo de cerámicas toledanas y sevillanas de tonos dorados y azules. Las continuas modernizaciones a que se ha visto sometida la red de Metro han hecho desaparecer casi todo el trabajo de Palacios, en la actualidad pueden verse vestigios de su obra suburbana en la Estación de Chamberí.

Círculo de Bellas Artes

El Círculo de Bellas Artes es una institución Cultural privada sin ánimo de lucro que se funda en el año 1880. Va adquiendo poco a poco relevancia y acaba poseyendo una gran implantación artística en todas las ramas del arte español. Su expansión había sido tan relevante, que desde comienzos del siglo XX, funcionaba como si de un Ministerio de Cultura "paralelo" fuese. Poseía además un papel "socio-cultural" de gran relevancia en la vida madrileña. En el año 1919 se publican las bases del concurso arquitectónico para el diseño y realización del nuevo edificio que alojará al Círculo de Bellas Artes de Madrid. Se elige como superficie constructiva el solar del jardín del palacio del marqués de Casa Riera, en la calle de Alcalá (el resto de la superficie del jardín se utilizó para abrir la calle del marqués de Casa Riera). Al concurso se presentaron quince proyectos de arquitectos españoles. Curiosamente el proyecto de Antonio Palacios quedó descalificado en la primera ronda por no adecuarse a las bases del concurso. Sin embargo es re-elegido por reclamación unánime de los socios del círculo. Palacios compensa esto con una donación de sus diseños a la sociedad. La realización de ese proyecto estuvo plagado de algunas críticas, siendo una de sus obras más polémicas.[31] Gozó, no obstante, de enconadas oposiciones y de fervientes apoyos. La primera de ellas acontece cuando al revisar los diseños, parece la altura del edificio nuevamente (ocurrió ya en otra de sus obras como la del Banco Español del Río de la Plata) que supera las normativas municipales. El presidente de la sociedad alega que el edificio es de utilidad pública. Se paralizan las obras en numerosas ocasiones. Algunas de las paradas con "propuesta de suspensión de las obras" son enunciadas por el propio Palacios, propuesta que es rechazada por los socios. Al finalizar la obra fue reconocido como miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (en substitución del fallecido Enrique María Repullés) el 27 de junio de 1926. Años antes, en 1924, fue nombrado Hijo Predilecto su ciudad natal. A partir de este instante se separa de su asiduo colaborador Otamendi, con el que mantendrá una buena amistad.

Locales comerciales y de oficinas

Patio Interior curvado de la Casa Palazuelo.

Palacios va aproximándose arquitectónicamente a una necesidad de la ciudad que va surgiendo poco a poco en la segunda década del siglo XX. La aparición de los grandes almacenes como punto de reunión y venta, los cambios en los hábitos de consumo. Se trata de edificios que por su propia naturaleza habrían de ser de gran tamaño, diáfanos, expresivos, llamativos. Lugares de reunión abiertos a la exposición y consumo de productos. En Chicago este tipo de edificios ya era muy popular desde 1880, y en Europa empiezan a aparecer algunos ejemplos de este nuevo tipo de arquitectura. Palacios se ve influenciado por este nuevo estilo funcional y ensaya en esta tipología de edificios la iluminación de miradores rasgados de cristal y acero, entre columnas de orden gigante. El país que más conocimiento había acumulado, hasta la fecha, en este tipo de arquitectura comercial fue Estados Unidos, a pesar de ello se desconoce que Palacios viajara alguna vez a este país, auqnue cabe pensar que los veranos en los que viajaba a Francia, Alemania y concretamente Londres. La influencia desde la prensa especializada (cabe destacar La Ilustración Española y Americana), las Exposiciones Universales y las publicaciones era muy habitual. La casa Matesanz de la Gran Vía (realizada en el año 1921) es, en palabras de Palacios, un "edificio comercial a la americana". De la misma forma la aparición de una forma surge una nueva forma de trabajo: las oficinas, éstas abren igualmente un nuevo concepto de edificio de grandes proporciones. Palacios ensaya de esta forma esta tipología en la casa Palazuelo ubicada entre la calle Mayor y Arenal, concebido desde sus inicios como edificio de oficinas. El estilo de sus edificaciones comerciales responde al uso de soportes metálicos, patio interior cubierto, división del edificio en tres cuerpos y formalismo clásico en las fachadas. El estilo comercial arquitectónico lo empleará posteriormente en la casa comercial Matesanz (1919-1923) ubicado en la Gran Vía nº 27, y la casa comercial Palazuelo en la calle Mayor nº 4, o el Banco Viñas Aranda (en la actualidad parte del Banco de Vigo).

En este periodo de creación constructiva Palacios se hace conocedor de las características de los nuevos conceptos de la arquitectura norteamericana monumental que emergente a comienzos de siglo. El concepto de esta nueva arquitectura abrirá el paso en décadas posteriores a la concepción de edificios más verticales, dando lugar como consecuencia a los funcionales rascacielos. Es en estos proyectos comerciales y de oficinas donde muestra Palacios un comienzo de declive de su innovación y creatividad.[32] Entre ellos uno de los primeros fue el Edificio Comercial del Banco Bilbao Vizcaya (1913-1915), ubicado en la calle Ceaderos. El Banco de Madrid (no realizado), así como Banco Mercantil, una de sus últimas obras. La construcción de la Gran Vía le proporcionó la posibilidad de realizar una rehabilitación del "Hotel Avenida" (Gran Vía 34) y el " Hotel Florida" ubicado en la plaza de Callao (derribado en 1960 para construir una sección del corte Inglés de Callao).

Viviendas

Realiza numerosas viviendas en Madrid, sobre todo en las zonas del ensanche-residencial madrileño, algunos ejemplos son: la calle de Goya, Velázquez, Paseo de la Castellana. Emplea un modelo constructivo muy parecido al de las casas comerciales, cimientos de hormigón, entramado metálico, paramento elaborado con ladrillo recocho, recubiertos con piedra falsa. Realiza viviendas para las clases acomodadas comenzando por los encargos del promotor Demetrio Palazuelo en la calle Alcalá, la casa del Conde Bugallal (1913-1917). Realiza igualmente viviendas funcionales en la calle viriato de Madrid.

Retiro y final

Tras la edificación del Círculo de Bellas Artes, pasa algunos meses en Málaga, tierra de su mujer. Busca el descanso, no obstante su actividad continúa. Palacios pasa el periodo de conflicto bélico de la Guerra Civil viviendo en la Capital lo que será la defensa de Madrid,[34]

El primer proyecto que aborda en periodo de posguerra española, en la década de los años cuarenta, es el edificio del Banco Mercantil e Industrial, ubicado en la calle de Alcalá (nº 31) junto a la Iglesia de las Calatravas. Este será su último proyecto en Madrid, a pesar de haber sido diseñado en 1935 se ejecuta casi diez años después. En sus últimos años estuvo dedicado a proyectos de urbanismo en Madrid: diseñó la denominada "Gran Vía Aérea" que saltaba sobre la vaguada del río Manzanares desde Príncipe Pío permitiendo el ensanche de la ciudad por este extremo. Su última casa edificada es su propia vivienda en El Plantío. Retirado en su casa en un diminuto estudio de 1,80 x 2,40 m, donde había inventado, en sus palabras: "el cuarto de no estar".

Palacios murió el 27 de octubre de 1945 a los sesenta y dos años de edad en el Plantío, acompañado de su esposa Adela Ramírez. Dejando inacabada (faltaba el proyectado Hostal del Peregrino) la construcción de la Iglesia de Vera Cruz en la localidad gallega de Carballino.[36] Fue enterrado en la Sacramental de San Lorenzo de El Escorial. El 30 de octubre de 1976 sus restos fueron trasladados, por expreso deseo suyo, al cementerio municipal de O Porriño donde se dejaron reposar bajo una pequeña mole de granito con una inscripción que dice: "Antonio Palacios - Arquitecto" labradas a pico por un cantero.

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