Antonio José Ruiz de Padrón

Antonio José Ruiz de Padrón fue un religioso y político español nacido el 9 de noviembre de 1757 en San Sebastián de La Gomera y fallecido el 8 de septiembre de 1823 en Villamartín de Valdeorras.[1]

Biografía

Primeros años

Antonio José Ruiz de Padrón nació en 1757, en una vivienda que aún se encuentra en la Calle Real de San Sebastián de La Gomera.[2] Su familia era de clase acomodada y religiosa, y él se manifestó desde muy pequeño como un niño muy curioso y con ganas de aprender, adquiriendo su formación básica en el monasterio franciscano que existía en San Sebastián. En aquella época vivían en la capital unos 3.000 habitantes y en toda la isla unos 7.000. Se vivía bajo un régimen señorial, que controlaba no sólo la vida económica sino la social de la isla, por lo que las oportunidades de desarrollo eran muy escasas, y prácticamente la única salida era la emigración.

Su madre murió cuando él contaba con 16 años, lo cual le alentó a salir de La Gomera hacia Tenerife para continuar con sus estudios, ya que no había otra posibilidad para continuarlos en la isla. Una vez en la isla de Tenerife ingresa en el convento franciscano de San Miguel de las Victorias, en San Cristóbal de La Laguna. Sobre esto él mismo afirmo que ingresó “muy niño y contra el dictamen de su padre”. Cuando acabó su preparación fue ordenado sacerdote en 1781. Desde ese año se hizo miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, demostrando así que no sólo le interesaba el mundo religioso sino también la Ilustración, algo que le preocuparía toda la vida.

Emigración

En 1785 toma la decisión “repentina” de irse a La Habana, se cree que motivado porque había empezado a tener problemas por sus inquietudes sociales, además allí tenía un tío, también franciscano, que lo animó a cruzar el océano. Parte del puerto de Santa Cruz de Tenerife rumbo a Cuba, algo normal en esos tiempos de fuerte emigración, pero la fortuna le tenía preparado otro destino distinto: una tempestad desvió el rumbo del barco hacia el sur de los nacientes Estados Unidos, en concreto a Pensilvania. Se dirige a Filadelfia, lugar en el que se había fraguado la independencia norteamericana, con una notable actividad cultural y con una buena colonia de católicos.

En su aventura americana hizo amistad con personajes como Benjamín Franklin o George Washington, los cuales invitaron a Ruiz de Padrón a las tertulias que se celebraban en casa de Franklin. Los participantes eran todos protestantes, de ideas liberales y relacionados con la masonería, y se sorprendían de ver a un sacerdote católico, sometido a los dictámenes retrógrados de Roma, pero que hablaba de libertad, igualdad, justicia social, etc., algunos de los postulados de la Ilustración. Le criticaron la existencia de la Inquisición, un estamento retrógrado teniendo en cuenta las ideas de Padrón, estimulando estas críticas al clérigo a que en su sermón dominical hablara en contra de ella. Dicho sermón se escribió en inglés, distribuyéndose por el país, haciéndose muy famoso su contenido, colaborando a cambiar la visión retrograda que en el mundo anglosajón se tenía de los católicos.

Un año después llegó a Cuba, y empezó a criticar la esclavitud, una de las fuentes económicas fundamentales de la isla caribeña, estas críticas le granjearon no pocos enemigos, haciendo que al año siguiente se fuese a Madrid.

Regreso a España

De nuevo en España abandona los hábitos franciscanos, pero sigue siendo sacerdote. Luego viaja por varios países de Europa en busca de saber y contactos con los principales focos de la Ilustración.

En 1802 le llega su primer destino como párroco, en el pequeño pueblo de Quintanilla de Somoza, en la provincia de León. Allí se dedicó a restaurar la fachada de la iglesia y a mejorar la situación de los agricultores del pueblo. Se valía del diezmo que ellos mismos pagaban para ayudarles a mejorar infraestructuras agrícolas, regenerando la actividad rural.

Luego llegó la invasión napoleónica, y se hizo organizador y colaborador de las fuerzas de oposición, aunque nunca luchó. Fue director de un hospital militar, acogiendo en él no sólo a los heridos españoles sino también a los franceses.

Other Languages