Antonio Hurtado de Mendoza

Biografía

De la noble y literaria estirpe de los Hurtado de Mendoza, pero con escasos bienes económicos, durante su juventud sirvió como paje al Duque de Lerma, valido del rey Felipe III, y a su hijo, el Conde de Saldaña, este segundo con inquietudes literarias que desarrolló convocando una academia en su casa. En ella conoció a otro célebre dramaturgo, Luis Vélez de Guevara, y probablemente también a Francisco de Quevedo, con quienes le unió gran amistad.

Era de disposición tan hábil para manejarse en los círculos cortesanos que, al caer el gran valido de Felipe III Duque de Lerma consiguió sin embargo ganarse al Conde-Duque de Olivares y entrar al servicio del nuevo rey Felipe IV en 1621. Le encomendaron escribir la Relación de las fiestas celebradas en Aranjuez para el cumpleaños del rey al año siguiente (1622) y en ellas se representó su comedia Querer por sólo querer; estos y otros servicios fueron ampliamente recompensados con el nombramiento poco después, en 1623, de secretario del Rey y miembro de las Órdenes de Santiago y Calatrava, e incluso en 1624 de ayuda de cámara, con el cargo de Comendador de Zorita. Esta meteórica ascensión no paró aquí: en 1632 es secretario del Consejo de la Inquisición y en 1641 secretario de la Cámara de Justicia. Poseía además el señorío de Villar del Olmo (Madrid).

Sus dotes literarias y servilismo le valieron el aprecio del Conde-Duque de Olivares, del que fue ojos y oídos; por ello fue conocido como "El Discreto de Palacio"; a su vez, Luis de Góngora, (de quien se consideraba discípulo) lo llamó el aseado lego y J. H. Elliot lo considera el poeta de cámara oficial de Felipe IV. También se llevó bien con Lope de Vega, Juan Pérez de Montalbán y Gabriel Bocángel, además de los ya citados Francisco de Quevedo, con quien colaboró en varias obras, y Luis Vélez de Guevara.

Contrajo matrimonio en 1623 con doña Luisa Briceño de la Cueva y Figueroa, natural de Almería, que falleció en 1631. De este matrimonio nació en Madrid Jerónimo de Mendoza y Briceño de la Cueva Larrea Zurbano y Figueroa, al que el 5 de enero de 1628 le otorgaron por real cédula el título de caballero de la orden de Alcántara.[3]

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