Antonio Hernández Palacios

Antonio Hernández Palacios (1921·2000), fue un pintor e historietista español, creador de las series Manos Kelly y El Cid, entre otras.

Biografía

Inicios

Nació en Madrid en 1921 y se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde recibió clases de Vázquez Díaz, junto con otros artistas como Jorge Oteiza, Pedro Mozos o Francisco Cossío.

La Guerra Civil interrumpió su carrera y a su término se inició en la ilustración de carteles cinematográficos que le proporcionaron un gran dominio del espacio plástico y una cierta tendencia a la monumentalidad. Dibujará también alguna historieta, como los dos capítulos de El Capitán Maravillas ( Valenciana, 1943).[1] No obstante, la mayor parte de su vida profesional transcurrió durante estos años, y hasta finales de los 60, trabajando en el campo publicitario, donde llegó a alcanzar gran prestigio y renombre.

La madurez

Hastiado, sin embargo, de una actividad que era demasiado exigente en ocasiones y le resultaba muy rutinaria, e influido por las nuevas corrientes tebeísticas que llegaban del otro lado de los Pirineos, Hernández Palacios decidió volver su mirada nuevamente hacia el mundo de la historieta, que ya había transitado antes de manera un tanto esporádica. De este modo, preparó unas cuantas planchas de tres posibles series que abordaban la temática policíaca (Nuri Evans), histórica ( El Cid) y de western ( Manos Kelly) y las presentó a la revista Trinca, que acababa de hacer su aparición en el mercado editorial español. Fue a partir de ese momento, 1970, cuando su trabajo comenzó a ser más conocido. En Trinca terminaron apareciendo publicados los títulos de Manos Kelly y El Cid, así como una nueva serie (La paga del soldado), caracterizadas todas ellas por un dibujo espectacular y opulento, bastante superior al nivel de sus guiones.

Estos trabajos en Trinca le abrieron las puertas del mercado europeo y en 1974 comenzó a dibujar la serie del oeste Mac Coy para la editorial francesa Dargaud, título que habría de ser publicado en España por Grijalbo y del que llegó a realizar 21 álbumes.

Paralelamente a este western, realiza diversos trabajos para la colección Imágenes de la Historia de la editorial Ikusager, iniciando en plena Transición política una serie sobre la guerra civil española que había pensado desarrollar en unos veinte volúmenes, de los que sólo vieron la luz finalmente cuatro, titulados respectivamente Eloy, uno entre muchos (1979), Río Manzanares (1979), 1936, Euskadi en llamas (1981) y Gorka Gudari (1987). Para la misma editorial dibuja también Roncesvalles (1980) —un soberbio fresco histórico sobre la mítica derrota infligida al ejército del rey franco Carlomagno— y concluye La toma de Coímbra (1982), tercer álbum de su serie El Cid, que había dejado inconcluso en la revista Trinca por el cierre de ésta. En 1984 realizaría La cruzada de Barbastro, cuarto y último álbum de esta misma serie, que también estaba pensada para muchos volúmenes y quedó igualmente inacabada al morir el autor.

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