Antonio Gramsci

Antonio Gramsci
Gramsci.png
Retrato de Gramsci de comienzos de los años 1920.

Partito Comunista d'Italia.png
Secretario general del Partido Comunista de Italia
agosto de 1924- 1927
Predecesor Amadeo Bordiga
Sucesor Palmiro Togliatti

Información personal
Nacimiento 22 de enero de 1891
Ales, Italia Flag of Italy (1861-1946).svg
Fallecimiento 27 de abril de 1937 (46 años)
Roma, Italia
Causa de muerte Accidente cerebrovascular Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepultura Cementerio protestante Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Reino de Italia Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Ateísmo Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político PSI, PCd'I
Información profesional
Ocupación Periodista, escritor, filósofo, pedagogo, político
Distinciones
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Antonio Gramsci [an'tɔ:njo 'gra:mʃi] ( Ales, Cerdeña, 22 de enero de 1891 - Roma, 27 de abril de 1937) fue un filósofo, teórico marxista, político y periodista italiano. Escribió sobre teoría política, sociología, antropología y lingüística. Fue uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano, encarcelado bajo el régimen fascista de Benito Mussolini.

Biografía

Sus padres fueron Francesco Gramsci ( 1860- 1937) y Giuseppina Marcias ( 1861- 1932), una familia sumida en la pobreza. Su juventud estuvo llena de dificultades y sacrificios para superar la precaria situación familiar, que no permitió llevar adelante sus estudios sino muy intermitentemente.

Su padre Francesco era originario de Gaeta y había estudiado derecho, pero por la pobreza de su familia debió buscar rápidamente un trabajo y partió para Cerdeña. En el año 1881 se empleó en la oficina de registro de Ghilarza ( provincia de Oristán) y allí conoció a la futura madre de Antonio, Peppina, que sólo había estudiado hasta tercero de primaria; se casaron pese a la oposición de los padres de ella. Durante este período nacieron cuatro de sus hijos: Gennaro ( 1884), Grazietta ( 1887), Emma ( 1889) y el 22 de enero de 1891, en Ales, Antonio, que fue bautizado el 29 de enero.

Al año siguiente los Gramsci se mudaron a Sorgono (provincia de Nuoro), donde nacieron sus otros tres hijos: Mario en 1893, Teresina en 1895 y Carlos en 1897. El padre fue arrestado el 9 de agosto de 1898 bajo la acusación de peculado, concusión y falsificación y fue condenado el 27 de octubre de 1900 a una pena mínima por la atenuante de “escasa cuantía”: 5 años, 8 meses y 22 días de cárcel, que expió en Gaeta. Privados del sueldo del padre, su familia numerosa padeció una extrema miseria. Y en ese entonces Antonio, cuando apenas tenía tres años, sufrió una caída de cuyo traumatismo le quedó como secuela una deformación de la columna que le impidió crecer, de modo que su altura no llegará a superar ya el metro y medio.

Otra versión del hecho es sin embargo diferente, según la autopsia realizada a sus restos y los datos que ofrece la Casa-museo de Antonio Gramsci en Ghilarza. El trastorno sería en realidad una tuberculosis osteoarticular que impidió su crecimiento normal y habría afectado sus pulmones poco antes de su muerte.

Antonio Gramsci en 1906.

Antonio comenzó a asistir a la escuela primaria a los siete años y la concluyó en 1903 con las máximas calificaciones. Pero la pobreza de la familia le impidió inscribirlo en la enseñanza secundaria, ya que debía contribuir a la economía doméstica trabajando en la Oficina del Catastro por 9 liras al mes, el equivalente a un kilo de pan al día. Trabajaba diez horas por día removiendo «registros que pesaban más que yo y muchas noches lloraba a escondidas porque me dolía mucho el cuerpo».[ cita requerida]

El 31 de enero de 1904 Francesco concluyó su periodo de condena y obtuvo un empleo de escribano en la Oficina de Catastro, así que Antonio pudo inscribirse en la escuela secundaria municipal de Santu Lussurgiu, a 18 kilómetros de Ghilarza, «una pequeña escuela en la cual tres presuntos profesores regañaban, con caras exageradamente sombrías, durante las cinco clases»[ cita requerida]. Con esta preparación logró graduarse en Oristán y en el verano de 1908 se inscribió en el liceo Dettori de Cagliari, donde compartió una pensión con su hermano Gennaro, quien trabajaba en una fábrica de hielo.

Al concluir su segundo año de instituto pidió a su profesor, director de la Unión Sarda, que le permitiese colaborar en el verano en el periódico con breves artículos y el profesor lo aceptó, de forma que el 20 de julio de 1910 recibió su credencial de periodista. Al año siguiente se graduó en el liceo con ochos, salvo un nueve en italiano.

Turín

En 1911 el Colegio Carlo Alberto de Turín ofrecía 39 becas para estudiantes de 70 liras al mes durante once para poder asistir a la Universidad de Turín. «Partí para Turín como si fuese en estado de sonambulismo. De cien liras recibidas en casa tenía solo 55 liras en la bolsa, ya que había gastado 45 en el viaje en tercera clase». El 27 de octubre de 1911 concluyó los exámenes para la beca y los superó clasificándose en noveno lugar; en el segundo estaba un estudiante genovés llamado Palmiro Togliatti que después será su compañero en el Partido Comunista Italiano.

Se inscribió en la Facultad de Letras, pero no le alcanzaban a cubrir gastos las exiguas 70 liras mensuales de la beca, ni siquiera para pagarse calefacción: «La preocupación del frío no me permite estudiar porque paseo en la recámara para calentarme los pies o debo de estar totalmente cubierto porque no logro aguantar la primera helada».

Sus opiniones políticas en aquel tiempo solo consistían en una genérica adhesión a las ideas socialistas originadas en un fuerte resentimiento por las injusticias que había padecido y que había visto cometer en la región del Mezzogiorno y particularmente en Cerdeña, afectada por los retrasos en las decisiones políticas y económicas que tomaban los del continente.

Está de vuelta en casa durante las elecciones políticas del 26 de octubre de 1913. Italia se encontraba en guerra contra Turquía a causa de la conquista de Libia y votaron por primera vez incluso los analfabetos; sin embargo, se reiteran como en elecciones precedentes la corrupción y la intimidación electoral. Angelo Tasca, joven dirigente socialista turinés, amigo y compañero de estudios de Gramsci, escribió que Antonio:

«Había sido muy golpeado por la transformación producida en aquel ambiente de la participación de las masas campesinas en las elecciones, aunque no supieran y no pudieran todavía servirse por su cuenta de esa nueva arma. Fue este espectáculo, y la meditación sobre esto, lo que hizo definitivamente de Gramsci un socialista».

En los primeros días de noviembre de 1913 se instaló en una buhardilla del último piso del palacio de calle San Máximo 14, hoy monumento nacional; debe fecharse en este periodo su inscripción en el Partido Socialista Italiano. Se incorporó con retraso a los exámenes a causa de «un tipo de anemia cerebral, que me quita la memoria, me devasta el cerebro, me hace enloquecer hora tras hora, sin que logre encontrar descanso, ni paseando, ni tendido en la cama, ni tendido en el piso, arrollándome furibunda en ciertos momentoso». Para no perder el abono mensual de la Fundación Albertina, logra aprobar diversos exámenes entre marzo y abril de 1914.

Toma lecciones privadas de filosofía con el profesor Annibale Pastore, del que escribió posteriormente:

«Su orientación era originalmente crociana [...] quería darse cuenta del proceso formativo de la cultura para los fines de la revolución [...] cómo hace el pensar para actuar [...] cómo las ideas se vuelven fuerzas prácticas».

Gramsci escribirá también sobre la necesidad de superar un modo de vivir y de pensar atrasado como era el propio de un sardo de principios de siglo, a fin de alcanzar modo de vivir y de pensar que no fuera ya regional y aldeano, sino nacional, y también de cómo «provocar en la clase obrera la superación de aquel provincianismo al revés de la “bola de plomo” [así era considerado generalmente el Sur de Italia por parte del Norte] que tenía sus profundas raíces en la tradición reformista y corporativa del movimiento socialista».

Frecuenta a los jóvenes compañeros del Partido, entre los cuales se encontraban Ángelo Tasca, Palmiro Togliatti y Umberto Terracini: «Salíamos juntos de las reuniones del partido [...] mientras los últimos noctámbulos se detenían a observarnos [...] continuábamos nuestras discusiones, mezclándolas de propuestas feroces, de carcajadas estrepitosas, de galopes en el reino de lo imposible y del sueño».

En la Italia que se ha declarado neutral en la Primera Guerra Mundial –neutralidad que también afirmaba el Partido Socialista– escribe por primera vez en el periódico socialista turinés Il Grido del Popolo ("El Grito del Pueblo") el 31 de octubre de 1914 el artículo "Neutralidad activa y operante" en respuesta del artículo de Benito Mussolini "De la neutralidad absoluta a la neutralidad activa y operante", sin poder imaginar sin embargo la evolución política que habría de tener el que era entonces un importante y popular líder del socialismo.

El 13 de abril de 1915 aprueba su último examen en la Universidad; Italia entra en guerra y Gramsci siente, como nunca antes, la necesidad de un compromiso político directo y asiduo.

Actividad periodística

Retrato de Gramsci ( 1915).

Desde los primeros meses de 1916, en plena guerra mundial, fue uno de los tres redactores del semanario de la sección socialista de Turín El Grito del Pueblo y de la hoja turinesa del Avanti en la sección "Bajo la mole"; publicó breves panfletos y crítica teatral. Más tarde diría haber escrito, en diez años de periodismo, «quince o veinte volúmenes de 400 páginas, pero escritas en un día para morir con el día» y se jactaría de haber contribuido a hacer popular el teatro de Pirandello, entonces incomprendido o escarnecido. Se liberó del aislamiento de su vida de estudiante pobre y huraño visitando obreros y dictando conferencias en los círculos socialistas.

En estos escritos ponía de manifiesto su intransigencia política y su ironía incluso en contra de los socialistas reformistas, su fastidio hacia cada expresión meramente retórica, pero también su formación idealista, su deuda cultural respecto a Benedetto Croce, mayor aún que la que mantenía con Karl Marx. «En aquel tiempo» –escribirá– «el concepto de unidad de teoría y práctica, de filosofía y política, no me resultaba claro y yo era por tendencia crociano».

En marzo de 1917 el zar de Rusia fue derribado y se instauró un gobierno liberal moderado; las noticias llegaban parciales y confusas, pero el 29 de abril Gramsci escribió que «la revolución rusa es [...] un acto proletario y naturalmente debe desembocar en un régimen socialista» y en mayo sostiene que Lenin «ha suscitado energías que jamás morirán. Él y sus compañeros bolcheviques están persuadidos que es posible en todo momento realizar el socialismo».

El 25 de agosto de 1917 Turín se alzó espontáneamente contra la guerra y el hambre y la represión militar causó más de cincuenta muertos y centenares de heridos. La ciudad fue declarada zona de guerra. Los dirigentes socialistas fueron arrestados en masa y la dirección de la sección socialista quedó a cargo de un comité de doce personas del que formaba parte Gramsci.

Los bolcheviques tomaron el poder en Rusia el 7 de noviembre, pero durante semanas a Europa llegaban tan solo noticias confusas hasta que el 24 de noviembre la edición nacional del Avanti! publicó un editorial con el título “La Revolución contra el capital” firmado por Gramsci.

«La revolución de los bolcheviques es la revolución contra El Capital de Carlos Marx. El Capital [...] era la demostración crítica de la fatal necesidad de que en Rusia se formase una burguesía, se iniciase una era capitalista, se instaurase una ciudadanía de tipo occidental [...] Si los bolcheviques renegaron de algunas afirmaciones de El Capital, pero no de su pensamiento inmanente, vivificador [...] Vivían el pensamiento marxista, aquel que no moría nunca [...] que en Marx se había contaminado de incrustaciones positivistas y naturalistas».

También en Italia las dificultades de la guerra y el eco de la Revolución Rusa llevaron a sublevaciones espontáneas duramente reprimidas por el orden constituido; la revuelta por el pan de Turín de septiembre de 1917 desencadenó una dura reacción: 50 muertos y más de 200 heridos, declaraciones de Turín como zona de guerra y la consiguiente aplicación de la ley marcial, arrestos en cadena que golpearon no solo a los que habían participado en el levantamiento, sino también a los elementos políticos de la oposición (y en especial a todo el núcleo de la fracción socialista) con la acusación de instigación a la revolución.

Después de los arrestos efectuados en Turín, Gramsci pasó a ser el único redactor de El Grito del Pueblo, que cesó de publicarse el 19 de octubre de 1918. Terminada la guerra, Gramsci trabajó únicamente en la edición piamontesa del Avanti! desde el 5 de diciembre; pero los jóvenes socialistas turineses Gramsci, Tasca, Togliatti y Terracini intentaron expresar, después de la revolución rusa, nuevas exigencias en la actividad política socialista, que no sentían representadas en la Dirección Nacional:

«Queríamos hacer, hacer, hacer, nos sentíamos angustiados, sin una orientación, hastiados en la ardiente vida de aquellos meses después del armisticio, cuando parecía inmediato el cataclismo de la sociedad italiana».

Escribió por sí mismo el número único del periódico de los jóvenes socialistas La Città Futura, publicado el 11 de febrero de 1917.

L'Ordine Nuovo

Fundó junto a Angelo Tasca, Palmiro Togliatti y Umberto Terracini el periódico L'Ordine Nuovo (reseña semanal de cultura socialista) en 1919 y La línea política de la revista, después de un camino incierto, se definió adoptando posiciones netamente obreras. El primero de mayo de 1919 se publicó el primer número de Orden Nuevo con Gramsci como secretario de redacción y animador de la revista.

Los obreros sintieron predilección por el semanario porque «los artículos no eran frías arquitecturas intelectuales, sino que desobstruían nuestra discusión con los mejores obreros, creaban sentimientos, voluntad, pasiones reales de la clase obrera turinesa [...] eran casi una toma de conciencia de sucesos reales».

Los Consejos de Fábrica

Participó asimismo en el movimiento de los Consejos de fábrica de Turín ( 1919- 1920). De hecho, si la democracia burguesa tiene su punto de apoyo institucional en el Parlamento, la democracia proletaria asigna a los consejos de fábrica esta posición democrática necesaria para el nacimiento del nuevo orden. De aquí surgen las batallas por la introducción y la difusión de estos consejos, la proximidad con los sentimientos y las opiniones de los obreros, la crítica al Partido Socialista Italiano (partido para los proletarios, pero no del proletariado) completamente homologado a la lógica del poder burgués y por eso mismo incapaz de expresar una alternativa política real.

La Praxis

Gramsci apoyó la huelga de abril de 1920, la ocupación de las fábricas del septiembre siguiente y la frustrada huelga de abril de 1921. Además polemizó con la dirección del Partido Socialista, tanto contra los maximalistas como contra los reformistas. Indicó un programa que sacudió la explícita aprobación de Lenin al II Congreso de la III Internacional comunista, que había pedido la expulsión del partido de los reformistas y de algunos maximalistas.

La Fundación del Partido Comunista de Italia (PCd'I)

La resolución de la Internacional comunista que pedía a los partidos socialistas el alejamiento de los reformistas y más en general de los gradualistas (los que pretendían la toma del poder político por la vía democrática electoral para efectuar las reformas sociales) fue desoída por el Partido Socialista Italiano. A pesar de la aprobación y el aval de Lenin a los ordinovisti en el II Congreso de la Internacional (organización a la cual el PSI había decidido adherirse en el congreso de Bolonia de octubre de 1919), los vértices del PSI estaban en manos de dirigentes formados en el viejo estado liberal, incapaces de comprender el momento crucial político-social de la posguerra.

Retrato de Gramsci en 1922.

En este sentido el fracaso de muchos obreros de agosto a septiembre de 1920 (no comprendido y por tanto duramente contrariado tanto por los dirigentes del Partido Socialista Italiano como por los dirigentes de la Confederación General del Trabajo), en este sentido el aislamiento de los ordinovistas del partido, y la escisión a la izquierda preparada en un congreso de facción en noviembre de 1920 en Imola.

La escisión tuvo lugar el 21 de enero de 1921, en el Teatro San Marco de Livorno, con el nacimiento del Partido Comunista de Italia (PCI), sección italiana de la Internacional. En el comité central entran dos ordinovistas, Gramsci y Terracini, mientras que el Ejecutivo está conformado por Amadeo Bordiga, Bruno Fortichiari, Luigi Repossi, Ruggiero Grieco y Umberto Terracini desde el primero de enero de 1921 Gramsci dirige“L’Ordine Nuovo, que se había convertido en uno de los diarios comunistas junto a Il Lavoratore de Trieste e Il Comunista de Roma, este último dirigido por Palmiro Togliatti. La línea del partido es dictada por Amadeo Bordiga. Aunque Gramsci no compartía sus posiciones sectarias, no se enfrentó abiertamente con ellas. En la dirección del periódico mira con respeto las posiciones de los católicos de izquierda de la corriente de Guido Miglioli del Partido Popular Italiano, no tolera las tradicionales posiciones anticlericales del movimiento socialista, y confía al liberal Piero Gobetti la crítica teatral. No es electo diputado en las elecciones del 15 de mayo: no tiene capacidades oratorias, todavía es joven y tampoco su constitución física le gana el aprecio de muchos electores.

Pesa, además, el abstencionismo bordiguiano que (en contraste con las mismas teorías leninistas de utilizar el parlamento poner al desnudo el carácter mistificador de las instituciones representativas). En nombre de una presunta pureza política no sólo no quiere participar en la formación de la representación y la vida parlamentaria del estado burgués, sino que evita asumir responsabilidades operativas directas, relegando así al partido a un sustancial inmovilismo que desorienta a las masas.

Agotado el empuje revolucionario en los escenarios europeos, se plantea una reacción política para enfrentar lo que sería necesario: que los partidos socialistas y comunistas hagan un frente común. Pero Amadeo Bordiga está en contra de todo acuerdo. También en contraste con la dirección de la Internacional, en el segundo congreso nacional comunista de Roma, en marzo de 1922, una vez más Gramsci, pese a discrepar privadamente, no se expresa contra las posiciones de la mayoría bordiguiana.

Al fin de mayo parte rumbo a Moscú, designado para representar al partido italiano en el ejecutivo de la Internacional comunista. Llega ya enfermo y en el verano se recupera en un sanatorio para enfermedades nerviosas de Moscú. Allí conoce a una paciente rusa, Eugenia Schucht, una violinista que había vivido algunos años en Italia y, a través de ella, a su hermana Julia (1894-1980), también ella violinista, que había permanecido varios años en Roma graduándose en el Liceo musical de Roma.

Julia, de 26 años, es bella, alta, tiene un aspecto romántico; Gramsci se enamora. Recordará el «primer día que [...] no me atrevía a entrar en tu habitación porque me habías intimidado [...] Al día que partiste a pie y yo te acompañé a pie hasta la gran calle a lo ancho del bosque y me quedé tanto tiempo detenido para verte alejarte sola, con tu carga de transeúnte, por la gran calle, hacía el mundo enorme y terrible [...] He pensado mucho en ti, que entraste en mi vida y me diste el amor y eso que siempre me había faltado y que me hacía malo y opaco».

Se casaron en 1923 y tendrían dos hijos, Delio el 5 de septiembre de 1924, y Juliano el 30 de agosto de 1926.

Ante el advenimiento al poder de Benito Mussolini, la Internacional estableció que los comunistas italianos se unieran con la corriente socialista de los internacionalistas y ordenó la constitución de un nuevo ejecutivo, poniendo en minoría a Bordiga, todavía contrario a todo acuerdo. Pero, mientras tanto, en Italia, febrero de 1923 fueron detenidos tanto Amadeo Bordiga como los representantes del nuevo ejecutivo. Gramsci quedó así como el máximo dirigente del partido y en noviembre se transladó a Viena para seguir más de cerca la situación italiana.

Diputado al Parlamento

Gramsci fue electo diputado en las elecciones del 6 de abril y pudo volver a entrar en Roma, protegido de la inmunidad parlamentaria, el 12 de mayo de 1924. El mismo mes, en los alrededores de Como, se realiza una convención ilegal de los dirigentes de las federaciones comunistas italianas: los delegados se fingen dependientes de una empresa milanesa turística en excursión. Con todos los discursos públicos fascistas e himnos a Mussolini, discuten la táctica del partido. La línea de Bordiga, aunque excluido del Ejecutivo, resulta todavía mayoritaria.

El 10 de junio un grupo fascista secuestra y mata al diputado socialista Giacomo Matteotti. Parece que el fascismo está por derrumbarse por la indignación moral que entonces atraviesa el país, pero no es así; la oposición parlamentaria opta por la línea estéril de abandonar el Parlamento: los liberales esperan un apoyo de la Corona, que no llega; los católicos son hostiles tanto a los fascista como a los socialistas y éstos últimos son hostiles a todos, comunistas incluidos; la oposición del Aventino, según Gramsci, no tiene voluntad de actuar: tiene un «miedo increíble de que nosotros tomemos el control y por lo tanto maniobra para obligarnos a abandonar la reunión».

A pesar de las divisiones de la oposición antifascista, Gramsci creía que la caída del régimen era inminente: el fascismo «ha logrado constituir una organización de masa de la pequeña burguesía. Es la primera vez en la historia que esto se verifica. La originalidad del fascismo consiste en haber encontrado la forma adecuada de organización para una clase social que siempre ha sido incapaz de tener una buena relación y una ideología adecuada» Pero, según él, «las clases medias que habían puesto en el fascismo todas sus esperanzas fueron arrolladas [...] El Partido fascista nunca logrará convertirse en un partido normal de gobierno. Mussolini sólo tiene del estadista y del dictador algunas pintorescas poses exteriores; él no es un elemento de la vida nacional, es un fenómeno del folclore campesino destinado a pasar a la historia en la categoría de las diversas máscaras provinciales italianas y no en la de los Cromwell, los Bolívar, los Garibaldi».

Se engañaba, porque la inercia de la oposición no fue capaz de dar alternativas a aquel bloque social y los fascistas retomaron valor y sobre todo la violencia de los squadristi; en uno de los incontables actos de violencia fue agredido incluso Gobetti: Cuando, el 13 de septiembre, el militante comunista Giovanni Corvi, para vengar la muerte de Giacomo Matteotti, mató en un tren al diputado fascista Armando Casalini, la represión se agudizó.

El 20 de octubre Gramsci propone vanamente que la oposición aventiniana se constituya en Antiparlamento. El 26 parte para Cerdeña para intervenir en el congreso regional del partido y para volver a ver a sus familiares. El 6 de noviembre se despide de su madre, sin saber que jamás la volvería a ver.

El 12 de noviembre de 1924 el diputado comunista Luigi Repossi vuelve a entrar en el Parlamento, donde se sientan sólo los diputados fascistas y sus aliados, para conmemorar a Matteotti, y el 26 vuelve a entrar todo el grupo parlamentario comunista.

El 27 de diciembre de 1924 el cotidiano Il Mondo publica las declaraciones de Cesare Rossi, ya jefe del servicio de prensa de Mussolini, a propósito del asesinato de Matteotti: «Todo cuanto ha sucedido ha ocurrido siempre por la voluntad directa o con la aprobación o la complicidad del Duce» y el 3 de enero de 1925 Mussolini, en un discurso que se hizo famoso, declara en la Cámara que asume «la responsabilidad política, moral, histórica de todo lo ocurrido», desatando una nueva oleada represiva.

De febrero a abril de 1925 Gramsci se encuentra en Moscú para conocer finalmente a su hijo Delio y volver a encontrarse con su esposa. El 16 de mayo, en Italia, realiza su primer –y único- discurso en el parlamento, ante su ex compañero de partido Mussolini. A pretexto de reprimir la Masonería, el gobierno había elaborado un proyecto de ley para disciplinar las actividades de las asociaciones, entes e institutos. Según Gramsci, «con esta ley ustedes esperan impedir el desarrollo de grandes organizaciones obreras y campesinas [...] Ustedes pueden conquistar al estado, pueden modificar los códigos, pueden tratar de impedir que las organizaciones existan en la forma en que han existido hasta ahora, pero no podrán prevalecer sobre las condiciones objetivas con que están forzados a moverse. Ustedes no harán otra cosa que obligar al proletariado a buscar un camino diferente [...] Las fuerzas revolucionarias italianas no se dejaron aplastar; vuestro turbio sueño no llegará a realizarse».

El Congreso de Lyon

Del 20 al 26 de enero de 1926 se desarrolla clandestinamente en Lyon (Francia) el III Congreso del Partido, donde la mayoría que tiene como líder a Gramsci presenta sus tesis.

Con un capitalismo débil y la agricultura como base de la economía nacional, en Italia persiste el compromiso entre industriales del norte y latifundistas del sur, perpetuándose los males de la mayoría. El proletariado, en cuanto fuerza social homogénea y organizada respecto a la pequeña burguesía urbana y rural, que tiene intereses diferenciados, aparece en las tesis de Gramsci como el único elemento que tiene una función unificadora de toda la sociedad.

Según Gramsci el fascismo no es, como sostiene Bordiga, la expresión de toda la clase dominante, sino que es el producto político de la burguesía urbana y agraria que ha entregado el poder a la alta burguesía, y su tendencia imperialista es la expresión de la necesidad de las clases industriales y agrarias «de encontrar fuera del campo nacional los elementos para la solución de la crisis de la sociedad italiana» que sin embargo permite, por su naturaleza opresora y reaccionaria, una solución revolucionaria de las contradicciones sociales y políticas. Las dos fuerzas sociales idóneas para dar lugar a esta solución son el proletariado del norte y los campesinos del sur. Para alcanzar este fin, el partido será bolchevizado, es decir, organizado por células de fábrica y disciplinado negando en su interior la posibilidad de la existencia de fracciones.

El congreso aprueba las tesis por mayoría absoluta y elige al Comité General con Gramsci como secretario del Partido.

La Cuestión Meridional

Giustino Fortunato

Cuando regresa a Roma, pasa algunos meses con su familia. Su esposa, que espera el segundo hijo, Giuliano, deja Italia el 7 de agosto de 1926, mientras la cuñada Eugenia regresa a Moscú el mes siguiente con el hijo Delio; Gramsci escribe del hijo que «me parece que ahora se inicia para él una fase muy importante, aquella en que deja los recuerdos más tenaces, porque durante su desarrollo se conquista el mundo grande y terrible». Pero no será jamás parte de los recuerdos de su hijo, que no volverá a verlo.

En septiembre Gramsci comienza a escribir un ensayo sobre la cuestión meridional, en que analiza los años del desarrollo político italiano desde 1894, año de los movimientos campesinos sicilianos, seguido de la insurrección de Milán de 1896, reprimida a cañonazos por el gobierno. Según Gramsci, la burguesía italiana, personificada políticamente por Giovanni Giolitti, ante los sufrimientos de las clases marginadas de los campesinos meridionales y de los obreros del norte, en lugar de respaldar a las fuerzas agrarias (lo que habría supuesto una política librecambista y de bajos precios industriales), optó por el bloque industrial–obrero, con un consiguiente proteccionismo arancelario unido a la concesión de libertades sindicales.

Ante la persistencia de la oposición obrera, que se manifiesta también contra los dirigentes socialistas reformistas, Giolitti buscó un acuerdo con los campesinos católicos del centro-norte. El problema es entonces, para Gramsci, una política de oposición que rompa la alianza burguesa-campesina, procurando la convergencia del campesinado con la clase obrera.

La sociedad meridional, según Gramsci, está constituida por tres clases fundamentales: jornaleros y campesinos pobres, políticamente inconscientes; pequeños y medianos campesinos que no trabajan la tierra pero que obtienen de ella una renta que les permite vivir en la ciudad, normalmente como empleados estatales, y que desprecian y temen al trabajador de la tierra y hacen de intermediarios en el consenso entre campesinos pobres y la tercera clase, la de los grandes terratenientes. Esta clase a su vez contribuye a la formación de la intelectualidad nacional, con personalidades de la talla de Benedetto Croce y de Giustino Fortunato que son los principales y más refinados defensores de la conservación de este bloque agrario.

Para poder romper este bloque se necesitaría la formación de una clase de intelectuales medios que interrumpan el consenso entre las dos clases extremas favoreciendo así la alianza de los campesinos pobres con el proletariado urbano.

El arresto, el proceso y la cárcel

Escribe una carta al comité central del partido bolchevique en el cual, después de la muerte de Lenin, inició una lucha entre las diversas corrientes: «hoy ustedes están destruyendo vuestra propia obra y corren el riesgo de anular la función dirigente que el partido comunista de la URSS había conquistado [...] vuestros deberes rusos pueden y deben ser llevados a cabo sólo en el cuadro de los intereses del proletariado internacional». Pero Togliatti, delegado del PCI en Moscú, prefiere no entregar la carta. Esto creó un conflicto entre Gramsci y Togliatti que nunca se resolvió en su totalidad.

El 31 de octubre de 1926 Mussolini sufre en Bolonia un atentado sin consecuencias personales, que es utilizado como pretexto para eliminar los últimos residuos de democracia: el 5 de noviembre el gobierno disuelve los partidos políticos de oposición y suprime la libertad de prensa. El 8 de noviembre, en violación de la inmunidad parlamentaria[1] , Gramsci es arrestado en su casa y encerrado en la cárcel de Regina Coeli. Después de un periodo confinamiento en Ustica, el 7 de febrero de 1927 es encerrado en la cárcel milanesa San Vittore.

El proceso a veintidós imputados comunistas, entre los cuales incluían a Umberto Terracini, Mauro Scoccimarro, Giovanni Roveda y Ezio Riboldi, inicia en Roma el 28 de mayo de 1928; el presidente del Tribunal Especial Fascista, instituido el 7 de febrero de 1927, es el general Alessandro Saporiti y tiene por jurados cinco cónsules de la milicia fascista. Gramsci es acusado de actividad conspirativa, instigación a la guerra civil, apología del delito e incitación al odio de clase.

El ministerio público Michele Isgrò, en conclusión de su requisitoria, declara que «por veinte años debemos impedir a este cerebro funcionar» y de hecho Gramsci, el 4 de junio, es condenado a veinte años, cuatro meses y cinco días de reclusión; el 19 de julio alcanza la cárcel de Turi, en la provincia de Bari. El mismo médico de la cárcel de Turi llegó a decir a Gramsci que su misión como médico fascista no era mantenerlo con vida.

El 8 de febrero de 1929 obtiene finalmente lo necesario para escribir e inicia la escritura de sus Quaderni del carcere. Desde 1931 Gramsci sufre una grave enfermedad, el mal de Pott, la misma que afectó a Francisco de Quevedo y a Giacomo Leopardi, además de principios de tuberculosis y de arteriosclerosis, por todo esto puede obtener una celda individual, trata de reaccionar a la detención estudiando y elaborando sus propias reflexiones políticas, filosóficas e históricas, sin embargo las condiciones de salud empeoran y en agosto Gramsci tiene una imprevista y grave hemorragia.

Tumba de Gramsci en Roma.

El 30 de diciembre de 1932 muere su madre y los familiares prefieren no informarle. El 7 de marzo de 1933 tiene una segunda crisis grave, con alucinaciones y delirios: en París se constituye un comité, del cual forman parte, ente otros, Romain Rolland y Henri Barbusse, para obtener su liberación junto con la de otros detenidos políticos, pero sólo hasta el 19 de noviembre Gramsci es transferido a la enfermería de la cárcel de Civitavecchia y el 7 de diciembre a la clínica del doctor Cusumano en Formia, vigilado tanto desde la recámara como desde el exterior.

El 25 de octubre de 1934 es acogida por Mussolini la petición de libertad condicional pero no es libre de moverse, en tanto que se le impide ir a curarse a otro lugar ya que el gobierno temía una fuga; solo el 24 de agosto de 1935 puede ser transferido en la clínica “Quisisana” de Roma. Está en graves condiciones: además del morbo de Pott, la tisis y la arteriosclerosis, sufre de hipertensión y de gota.

Fallecimiento

El 21 de abril de 1937 Gramsci adquiere la plena libertad pero está ya gravísimo en el hospital: muere al alba del 27 de abril, con apenas cuarenta y seis años, de hemorragia cerebral.

Incinerado, al día siguiente se efectúan los funerales, a los cuales participan sólo el hermano Carlos y la cuñada Tatiana: las cenizas fueron inhumadas en el Cementerio de Verano y de aquí transferidas al Cementerio no católico ( Cimitero acattolico) de Roma.

Según afirma el cardenal De Magistris, Antonio Gramsci antes de morir se convirtió al catolicismo y en el lecho de muerte pidió los sacramentos.[6] .

Obras

Los 32 Cuadernos de cárcel, de complejas 2848 páginas, no fueron destinados a la publicación. Contienen reflexiones y apuntes elaborados durante su reclusión y se iniciaron el 8 de febrero de 1929 para ser definitivamente interrumpidos en agosto de 1935 a causa de la gravedad que había alcanzado su estado de salud. Su cuñada Tatiana Schucht los numeró sin tener en cuenta su cronología cuando los sustrajo, con ayuda de Piero Sraffa, de las inspecciones policíacas para entregarlos al banquero Raffaele Mattioli, secreto financiador de las redacciones de Gramsci, el cual las confió en Moscú a Palmiro Togliatti y a los otros dirigentes comunistas italianos.

Tras diversas discusiones los Cuadernos fueron revisados por Felice Platone y publicados por la casa editora Einaudi junto a sus Cartas de la cárcel remitidas a los familiares en seis volúmenes ordenados por temas homogéneos, bajo los títulos:

  • El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce (1948)
  • Los intelectuales y la organización de la cultura (1949)
  • Il Risorgimento (1949)
  • Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno (1949)
  • Literatura y vida nacional (1950)
  • Pasado y Presente (1951)

En 1975 los Cuadernos fueron publicados en su original italiano en edición de Valentino Gerratana según el orden cronológico de su elaboración. Y también fueron recogidos en volumen todos los artículos escritos por Gramsci en Avanti!, en Grido del Popolo y en Ordine nuovo. En idioma español esta edición crítica de Valentino Gerratana se publicó en México, en el año 2000.

En 2013, recopilados por Diego Bentivegna, se publica una recopilación de sus Escritos sobre el lenguaje (Buenos Aires: Eduntref), tema que fue preocupación constante en su obra desde sus tiempos de estudiante y discípulo avanzado de Matteo Bartoli en Turín.

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