Antonio García-Trevijano

Antonio García-Trevijano
Antonio García Trevijano 2012.jpg
García-Trevijano en una conferencia celebrada en marzo de 2012 en Logroño
Información personal
Nacimiento 18 de julio de 1927 (89 años)
Granada
Residencia Madrid
Nacionalidad española
Religión Ateo
Información profesional
Ocupación Abogado, político, filósofo
Obras notables "Teoría Pura de la república, Pasiones de servidumbre, El discurso de la República, Ateísmo estético, arte del siglo XX: de la modernidad al modernismo, "Frente a la Gran Mentira", "Del Hecho Nacional a la Conciencia de España o el Discurso de la República"
[ editar datos en Wikidata]

Antonio García-Trevijano Forte ( Alhama de Granada, Granada, 18 de julio de 1927) es un jurista, abogado, político, crítico de arte y pensador republicano español, destacado por su activismo contra la dictadura franquista. Fue profesor de Derecho mercantil en la Universidad de Granada y notario. En 1974 impulsó la creación de la Junta Democrática de España, de la que fue coordinador ejecutivo y redactor de su manifiesto.[3] Tras imponerse en la transición española la opción de la reforma de la dictadura frente a la de ruptura democrática que defendía, abandonó la política activa.

En la actualidad lidera el Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional (MCRC) y continúa en la acción política, oponiéndose al sistema de partidos existente en España, al cual denomina «oligarquía de partidos estatales», «Estado de partidos» o partidocracia, a la Constitución de 1978 y a la monarquía de Felipe VI, del mismo modo que se opuso a la de su padre Juan Carlos I, por no aceptar que éste hubiera sido designado como jefe del Estado por el dictador Francisco Franco.[5]

Ha publicado numerosos artículos en los principales periódicos españoles y es autor de varios libros sobre filosofía política, entre los que destaca su obra Teoría Pura de la República.

Labor política

Dictadura franquista

Antonio García-Trevijano Forte fue el cuarto de los ocho hijos de un registrador de la propiedad de Granada.[11] García-Trevijano se entregó activamente al antifranquismo, y desempeñó un papel destacado dentro de las filas de la oposición a la dictadura franquista durante la última fase de la misma y durante la transición española.

Estudió Derecho. A mediados de los años cincuenta, era profesor adjunto en la Universidad de Granada. Allí conoció a Antonio Fontán, catedrático de latín y antiguo preceptor del Conde de Barcelona. A través de Fontán, García-Trevijano conoció a Rafael Calvo Serer, miembro del Opus Dei y partidario de Juan de Borbón, el cual le introdujo en el círculo de Don Juan en Estoril.[13]

Fue a través de su relación con Calvo Serer y con Fontán como García-Trevijano entró en contacto con el diario Madrid. En 1966, el vespertino precisaba una cuantiosa inversión para seguir en funcionamiento y Calvo Serer pensó que García-Trevijano podría adquirirlo, con el objeto de reorientarlo hacia posiciones aperturistas. García-Trevijano, que además de una notaría, dirigía un exitoso bufete en Madrid, estaba gracias a ello en contacto con personas adineradas que podrían querer invertir en el periódico. Inicialmente, el intento quedó en nada, puesto que los propietarios no accedieron a la venta. No obstante, finalmente, Luis Valls Taberner, el máximo accionista, accedió al nombramiento como presidente del Consejo de Administración del rotativo de Calvo Serer, quien nombró a García-Trevijano abogado de la empresa.[15] con el objetivo de evitar la quiebra económica del rotativo, cuyas finanzas se hallaban maltrechas.

Mientras tanto, en septiembre de 1967 García-Trevijano coordinó la preparación de un acto clandestino de Comisiones Obreras que tuvo lugar en unos locales en desuso de la antigua fábrica de medias Vilma de Madrid, de la cual era apoderado. Al acto asistieron unos doscientos líderes sindicales y en él se acordaron movilizaciones en la calle y una huelga obrera para el mes siguiente (octubre de 1967).[16]

Cuando Juan de Borbón viajó a Madrid en 1968 para asistir al bautizo de su nieto Felipe se entrevistó, entre otros, con García-Trevijano. Este le dijo al pretendiente al trono que, cuando muriera Franco, le bastaría con presentarse en la capital española para que el ejército le proclamara rey. El propio García-Trevijano diría más tarde que había concertado una entrevista entre don Juan y el general Díez-Alegría para tratar la cuestión de la sucesión.[17]

El 8 marzo de 1968 organizó la presentación en España del libro El desafío americano, del periodista y político francés Servan-Schreiber, que se celebró en el salón de actos del Hotel Meliá de Madrid, sito en la calle de la Princesa, ante mil quinientas personas.[18] Este acto terminó convirtiéndose en una multitudinaria protesta contra la dictadura franquista y por la democracia.[ cita requerida]

Ese mismo año, García-Trevijano participó en el proceso de independencia de Guinea Ecuatorial. Esta antigua colonia española se encontraba en pleno proceso de descolonización y disponía de autonomía desde 1964. Sin embargo, existía un agudo enfrentamiento dentro del régimen entre los partidarios del presidente del Gobierno, Carrero Blanco, partidario de retrasar la independencia y mantener los intereses económicos españoles, y los del ministro de Asuntos Exteriores Castiella, que veía en una independencia amistosa la forma de mejorar la imagen internacional de España y conseguir un nuevo voto en Naciones Unidas. Venciendo la resistencia de Carrero, finalmente se aprobó la celebración de una Conferencia Constitucional en Madrid entre octubre de 1967 y julio de 1968. En lugar de apoyar a los nacionalistas de MONALIGE, como prefería el ministerio de Asuntos Exteriores, la presidencia prefirió apoyar a los más conservadores del MUNGE. Sin embargo, los designios de unos y otros se frustraron cuando un personaje hasta entonces poco relevante, Francisco Macías Nguema, con la asesoría de García-Trevijano, logró aglutinar al denominado Secretariado Conjunto o Grupo de los veintitrés, formado por disidentes del resto de formaciones, con lo que Macías se convirtió en el árbitro de la conferencia.

En cuando a las motivaciones que pudo tener García-Trevijano para implicarse en la independencia de la colonia africana, los historiadores Rosa Pardo y Florentino Portero han apuntado que García-Trevijano pretendía frustrar el proceso independentista para desacreditar al Gobierno[22]

A pesar de ser partidario de la causa republicana, García-Trevijano colaboró durante varios años en la oposición a la dictadura franquista con Juan de Borbón, conde de Barcelona y heredero de la Corona española, que vivía exiliado en la población portuguesa de Estoril desde 1946. En julio de 1969, el general Franco nombró a Juan Carlos de Borbón su sucesor en la Jefatura del Estado "a título de rey", obviando los derechos dinásticos que poseía el padre de éste. Franco envió una carta al conde de Barcelona para anunciarle la decisión y Juan Carlos hizo lo mismo, remitiéndole otra misiva en la que daba a conocer a su padre que había aceptado el cargo. Juan de Borbón telefoneó a García-Trevijano y le pidió que acudiese a Estoril para valorar la situación. Una vez allí, el conde de Barcelona encargó a García-Trevijano que redactara la respuesta que debía dar al dictador y a Juan Carlos. Acabada la redacción de las cartas de contestación, Don Juan leyó las mismas y, tras dar su aprobación, las firmó y las lacró, asegurándose de que salieran enseguida hacia Madrid. El texto dirigido a Juan Carlos decía: "(…) Ni estoy de acuerdo, ni daré mi acuerdo nunca, ni aceptaré jamás que tú puedas ser rey de España sin el consentimiento de la Monarquía, sin pasar a través de la dinastía".[27]

García-Trevijano siguió siendo asiduo visitante de Juan de Borbón en Estoril. Ya desde 1973 intentó convencer al pretendiente de que encabezara la plataforma de oposición que estaba intentando crear. Sin embargo, el conde de Barcelona se entrevistó con su hijo el Príncipe de España y este le convenció de que un paso semejante perjudicaría sus expectativas de acceder al trono a la muerte de Franco. Después de esto, don Juan decidió abandonar cualquier proyecto de liderar a la oposición. También pudo influir en la decisión la percepción por el pretendiente de que García-Trevijano deseaba celebrar un referéndum para decidir la forma de Estado, lo que podía desembocar en la proclamación de una república.[28]

Más adelante, en 1974, García-Trevijano preparó en París los encuentros entre Juan de Borbón y las distintas fuerzas políticas antifranquistas republicanas, en cuyos encuentros el conde de Barcelona manifestó: "No tengo ambiciones personales, pero estoy al servicio de España si se pudiese necesitar alguna vez mi labor de arbitraje. En cuanto a la posibilidad de que la monarquía tradicional se restaurase en España con referéndum, pienso que no hay ninguna monarquía en Europa que no esté refrendada por el pueblo. Yo creo que la monarquía, de llegar, llegaría sin referéndum, pero habría que hacerlo después".[29]

En julio de 1974 García-Trevijano fundó, junto con otros intelectuales y dirigentes políticos, la Junta Democrática de España, que agrupaba a distintas fuerzas políticas, sindicales y sociales de oposición antifranquista. García-Trevijano redactó el manifiesto público de la organización y emprendió una ardua campaña política por la ruptura democrática, en virtud de la cual se fundaron un centenar de Juntas locales y sectoriales por multitud de poblaciones españolas.[30] Como coordinador ejecutivo de la Junta Democrática de España, fue responsable de pronunciar el discurso de presentación de dicha coalición ante el Parlamento Europeo.

Por su actividad opositora contra la dictadura franquista, García-Trevijano sufrió diversos procesamientos, encarcelamientos y multas. Por su intervención en la Conferencia Constitucional de Guinea Ecuatorial, fue procesado por alta traición en el Tribunal de Orden Público (caso instruido por Jaime Mariscal de Gante).[ cita requerida] También sufrió cinco retiradas de pasaporte, dos importantes multas administrativas, tres detenciones policiales, una grave agresión por parte de elementos ultraderechistas enmascarados que irrumpieron en el madrileño despacho del abogado José Manuel Muñoz Salvadores cuando celebraba una rueda de prensa junto con otros seis abogados y el corresponsal en Madrid del diario venezolano El Nacional (García-Trevijano sufrió la rotura de dos costillas y el omóplato)[35]

Transición española

En 1976 promovió, en unión de otros activistas antifranquistas, la fusión de la Junta Democrática de España con la Plataforma de Convergencia Democrática, que dio lugar a la Coordinación Democrática —conocida popularmente como la Platajunta—, de la que fue presidente.[37]

Posteriormente fue acusado por elementos del grupo político opositor ecuatoguineano, Alianza Nacional para la Restauración Democrática (ANRD), de dar soporte jurídico a los crímenes cometidos por el régimen de Francisco Macías y de haberse lucrado ilícitamente en ese país africano.[40]

Con el objeto de defender la ruptura democrática, en 1977 fundó la revista Reporter, en la que publicó más de cincuenta artículos dedicados enteramente a esta cuestión.[45]

Décadas de 1990 y 2000

Fundación de la AEPI y acusación de Vilallonga. Presentación de El discurso de la República

El 13 de agosto de 1994, García-Trevijano, junto con un grupo de periodistas y escritores, fundó la Asociación de Escritores y Periodistas Independientes (AEPI), que se presentaba como una asociación que perseguía unir a los periodistas y escritores "que desempeñan un papel importante en la lucha contra la corrupción y los abusos del poder político".[48]

El día 22 de ese mismo mes, José Luis de Vilallonga publicó un artículo en La Vanguardia que levantó gran revuelo. Basándose en unas informaciones que, según el aristócrata, le habían hecho llegar dos espías, acusó a García-Trevijano de estar organizando una "confabulación que pretende desestabilizar al Gobierno [de Felipe González], provocar la abdicación del rey y proclamar una república", de la cual sería nombrado presidente. Según Vilallonga, los aliados de García-Trevijano en esta supuesta trama eran el director del diario El Mundo, Pedro J. Ramírez, y el famoso banquero Mario Conde. Tal como expresaba Vilallonga, "la operación se llevaría a cabo por etapas. Primero, se desestabilizaría al Gobierno atacando sin tregua a Felipe González en sus horas más bajas. [...] Paralelamente se haría una fuerte campaña en favor de Aznar [...]. Con cuidada sincronía se irían filtrando pequeñas y breves noticias en detrimento de la figura del Rey, para acabar publicando un dossier que comprometería gravemente al Monarca en algún escándalo irreparable. Todos los periodistas sabemos lo fácilmente que se monta un falso dossier en el cual se involucra a la persona que se pretende destrozar. Según los estrategas de la operación, el Rey, harto de tanta basura, acabaría por abdicar en su hijo don Felipe, el cual, dada su juventud y su inexperiencia política, sería más fácil de manejar, facilitando sin oponer resistencia el paso de la monarquía a una república".[49]

La acusación de Vilallonga fue inmediatamente contestada por García-Trevijano, que la calificó de "mentira injuriosa", añadiendo: "Lo extraño de esta «catilinaria de verano» es que periódicos serios, como La Vanguardia que la publica y El País que se hace eco, no la hayan dado a cinco columnas en primera. Si piensan que es verdad, ése era su único tratamiento, Y si saben, como es el caso, que es mentira, no podían acogerla en sus páginas. Pero tengo demasiada experiencia para no saber lo que saben esos periódicos. Es decir, que se trata de un trabajo de encargo para meter miedo entre los miembros fundadores de la AEPI. Una asociación de escritores y periodistas independientes (entre los que me encuentro, junto a prestigiosas firmas de la literatura, el ensayo y el periodismo), que ha sido constituida hace unos días precisamente para defender la libertad de expresión y el disentimiento, contra el consenso totalitario que tratan de imponer a la opinión pública tanto los medios estatales de comunicación, controlados por el Gobierno, como los medios privados del oligopolio editorial".[52]

El 20 de octubre de 1994 García-Trevijano presentó públicamente su libro El discurso de la República. La presentación tuvo lugar en el paraninfo de la Universidad Complutense de Madrid ante más de seiscientas personas (ABC informó de que los estudiantes reunidos excedían el millar[55]

Las escuchas del CESID

El 12 de junio de 1995, el diario El Mundo publicó en portada la noticia de que el CESID llevaba más de una década espiando y grabando las conversaciones telefónicas de políticos, empresarios y periodistas.[56] A raíz de esta noticia, el fiscal general del Estado abrió una investigación judicial, que originaría el denominado caso de los papeles del CESID.

En el curso de la investigación, se descubrió que Antonio García-Trevijano figuraba en el listado de los espiados por el CESID,[58]

Durante la celebración del juicio por este caso, que tuvo lugar en 1999, García-Trevijano fue llamado al mismo como testigo, declarando ante el tribunal:

"Nunca he tenido teléfono móvil, siempre fijo. He hablado con amigos que lo tenían, pero desde mi teléfono fijo. Cuando me llaman desde un móvil, mi secretaria tiene la orden de decir que me llamen por un fijo. Tenía la certeza y evidencias de que mi teléfono había sido intervenido durante años. (...) [No lo denuncié] porque no tengo ninguna confianza en el sistema de garantías para el ciudadano que existe en este país."[60]

La sentencia dictada por el juez que instruyó el caso (posteriormente anulada por el Tribunal Constitucional) ordenaba que todos los afectados por las escuchas ilegales fueran indemnizados con un millón de pesetas, a excepción de García-Trevijano, que, a pesar de que constaba en los documentos intervenidos como individuo espiado, y habiendo declarado que tenía la certeza de que su teléfono había sido pinchado, fue excluido de recibir dicha cantidad por entender el tribunal que no quedaba claro "que el teléfono interceptado hubiera sido realmente el de Antonio García-Trevijano Forte", ya que el espiado podría haber sido un hijo del abogado, muy popular en los medios de comunicación por su trayectoria en el deporte de la hípica.[60]

Caso Sogecable

En la biografía autorizada de Baltasar Garzón, Garzón, el hombre que veía amanecer, escrita por Pilar Urbano y publicada en 2000, el exjuez señaló a García-Trevijano como el cerebro de la supuesta trama que originó el llamado caso Sogecable, a comienzos de 1997.[64]

Javier Gómez de Liaño, juez de la Audiencia Nacional, asumió las querellas interpuestas contra el Grupo PRISA, en las que se denunciaba que la empresa Sogecable habría "utilizado indebidamente los depósitos de garantía de los abonados cuando, por disposición legal, deberían haber permanecido en cuenta aparte",[67]

En 1998, al año de cumplirse su procesamiento, Jesús de Polanco denunció al juez Gómez de Liaño por prevaricación en la instrucción del caso. Gómez de Liaño fue condenado por el Tribunal Supremo. La sentencia apreció que Gómez de Liaño "abusó" de su posición de juez, "burló" decisiones de la Audiencia Nacional y "conculcó" distintos procesos legales de manera "consciente, llamativa, manifiesta y hasta grosera" y condenó al juez a quince años de inhabilitación, lo que se traducía en su salida de la carrera judicial.[69]

García-Trevijano fue citado, junto con los jueces Javier Gómez de Liaño y Joaquín Navarro, y los fiscales Ignacio Gordillo y María Dolores Márquez de Prado, por el Tribunal Supremo, a finales de 1997, para declarar como imputados por la comisión de un presunto delito de "conspiración para delinquir". García-Trevijano calificó el proceso abierto por el Supremo de "payasada" y "farsa".[70] Según expresó ante los micrófonos de una emisora de radio, el proceso abierto solo obedecía a razones políticas:

"Yo no he cedido nunca en denunciar la falsedad del Régimen actual, la falsedad de la Monarquía; yo no he aceptado jamás que tengamos un Rey designado por Franco (...). No acato la Monarquía, no acato a este Rey, no acato la Constitución; digo lo que siento, y si quieren meterme en los tribunales, que me metan, me da igual".[71]

La causa contra García-Trevijano y el resto de imputados terminó siendo archivada, por entender el juez instructor de la misma que "no se ha probado la existencia de una trama contra Sogecable". El juez añadía que las declaraciones prestadas por Baltasar Garzón "no pueden servir como indicios mínimamente suficientes relativos a la existencia de la tan mentada confabulación: no permiten (...) fundamentar un escrito de acusación que hiciera posible la continuación del procedimiento".[72]

Actualidad

A lo largo de estos años, García-Trevijano ha participado regularmente en debates y coloquios, tanto en congresos académicos como en programas de televisión y radio sobre cuestiones políticas y de actualidad, destacando sus apariciones en el programa La Clave, presentado por José Luis Balbín. Desde finales de 2011 interviene regularmente en un programa radiofónico emitido por Internet (Radio Libertad Constituyente)[74] . Continúa ejerciendo como abogado.

Other Languages