Antonio Escobar Huerta

Antonio Escobar Huerta
General de Brigada
Lealtad Bandera de España Reino de España
Flag of Spain (1931 - 1939).svg República Española
Servicio/rama
Mandos Ejército de Extremadura
Participó en

Nacimiento 14 de noviembre de 1879
Ceuta, Bandera de España España
Fallecimiento 8 de febrero de 1940
Barcelona, Bandera de España España
Ocupación Guardia Civil
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Antonio Escobar Huerta ( Ceuta, 14 de noviembre de 1879Barcelona, 8 de febrero de 1940) fue un militar español miembro de la Guardia Civil que destacó como militar de alta graduación en la Guerra Civil Española por defender a la II República a pesar de sus profundas convicciones católicas y de la represión que hubo en los primeros meses hacia la Iglesia católica. Sus orígenes y convicciones católicas no le supusieron ninguna contradicción para mantenerse fiel a la República durante toda la guerra.

Biografía

Orígenes y familia

Antonio Escobar nació en Ceuta en 1879, en el seno de una familia de tradición militar. Su padre era comandante de infantería y falleció durante la Guerra de Cuba, siendo él niño. Era hijo, hermano y padre de militares, y también fue padre de una monja adoratriz. Tras llegar a edad adulta, Escobar acabó haciendo su carrera en la Guardia Civil.

Guerra Civil Española

En julio de 1936 ostentaba el rango de coronel de la Guardia Civil y estaba destinado en Barcelona, al frente de la 19.ª Comandancia,[3] Lluís Companys, siempre consideró un error que no se desarmara a las milicias anarquistas tras el fracaso de la sublevación y que se les dejara campar a sus anchas y se hicieran con el control casi total de la ciudad. La quema de conventos y asesinato de religiosos que siguieron al fracaso de la sublevación en Barcelona le afectaron profundamente, pero mantuvo su compromiso con el régimen republicano. Salvó del fusilamiento al cardenal y arzobispo de Tarragona Francisco Vidal y Barraquer.

Habiendo ganado la confianza del presidente Manuel Azaña tras la transformación de la Guardia Civil en Guardia Nacional Republicana (GNR), Escobar se incorporó al Ejército del Centro al frente la llamada Columna Escobar, una unidad compuesta por tropas de la Columna Tierra y Libertad y guardias civiles de la 19.ª Comandancia de Barcelona.[6] en Francia con permiso expreso del presidente Azaña. A pesar de haberse podido quedar en Francia, regresó al territorio republicano y continuó a las órdenes del gobierno republicano.

En la víspera de los Sucesos de mayo de 1937 en Barcelona, el gobierno republicano le nombró Delegado de Orden Público en Barcelona,[5] Durante los siguientes meses se dedica a reformar en su estructura y organización interna, pues había quedado muy vapuleado tras los pasados combates de aquel verano.

Hacia el final de la contienda

En enero de 1939 dirigió la Ofensiva de Valsequillo, la última operación ofensiva emprendida por el Ejército Popular de la República.[10] ante el eternizamiento de los combates sin que prospere ninguno de ellos, así como la elevada pérdida de vidas consecuencia de una resistencia franquista a ultranza. A comienzos de febrero las tropas republicanas se repliegan a sus posiciones de partida y la operación se convierte en un nuevo fracaso del Ejército Popular de la República, al que hay que añadir la caída de Cataluña por aquellas mismas fechas. Después de este fiasco, Escobar se convenció definitivamente de la inutilidad de continuar la guerra, como también pensaban otros altos oficiales republicanos.

El 16 de febrero varios altos mandos republicanos, entre los que se encontraban los generales Miaja, Matallana, Menéndez, Casado y Escobar, se reunieron con el jefe de gobierno, el presidente Negrín en el Aeródromo de Los Llanos. Durante el encuentro algunos militares expusieron abiertamente la necesidad de poner fin a la contienda.[14]

No obstante, Casado fue incapaz de alcanzar una paz negociada con Franco y el 26 de marzo de 1939, ante la ofensiva final de las tropas franquistas, Escobar rinde sus tropas al general Juan Yagüe en Ciudad Real.[16]

Posguerra y fusilamiento

Irónicamente juzgado por rebelión militar, es condenado a muerte por un tribunal militar. A pesar de que altos dignatarios de la Iglesia católica como el cardenal Segura solicitan su indulto,[20]

Después de la inauguración del Valle de los Caídos, Antonio Escobar Valtierra, hijo del general, solicitó que se trasladaran los restos de su padre, enterrado en el Cementerio de Montjuic y de su hermano, José Escobar Valtierra, teniente que luchó en el bando golpista, fallecido en la batalla de Belchite. Únicamente fue autorizado el traslado de los restos del hijo del general; los restos de Antonio Escobar siguen en el cementerio de Montjuïc en Barcelona.

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