Antonio Acevedo Hernández

Antonio Acevedo Hernández
Información personal
Nacimiento 8 de marzo de 1886
Tracacura, Angol ( Chile).
Fallecimiento 1 de diciembre de 1962
Nacionalidad Chilena
Información profesional
Ocupación Escritor y dramaturgo
Género Dramaturgia y narrativa
Movimientos Realismo
Obras notables «Chañarcillo», «Joaquín Murieta», «Pedro Urdemales»
[ editar datos en Wikidata]

Antonio Acevedo Hernández (Tracacura, Angol; 8 de marzo de 1886 - 1 de diciembre de 1962)[1] fue un prolífico escritor y dramaturgo chileno, de formación autodidacta. Escribió teatro, novela, cuento, crónica literaria y periodística, ensayo, poesía popular y recopilación folclórica. Su obra, junto a la de autores como Germán Luco Cruchaga y Armando Moock, consolidó los inicios de la dramaturgia chilena.

Biografía

Fue hijo de Luis Acevedo Astorga (uno de los soldados de la Guerra del Pacífico) y de María Hernández Urbistondo. Después de haber vivido sus primeros años en Tracacura, se trasladó a Temuco. Cuando tenía 10 años, se internó en los bosques de la zona, donde había taladores que le enseñaron el dominio de las armas blancas. Fue analfabeto hasta que se trasladó a la ciudad de Chillán, en donde ingresó a la Escuela Taller, tomando la especialidad de Carpintería. Sin embargo, su precaria situación económica lo obligaba a trabajar desempeñando múltiples oficios (hachero, cargador, vendedor de ferias y carpintero). Permaneció en la escuela durante un año, en que aprendió a leer y escribir.

A los dieciséis años de edad decidió trasladarse a Santiago. Para lograrlo, caminó cuatro días sin comer hasta llegar a Linares en donde, un conocido de su padre le proporcionó un pasaje de tercera hasta la capital. En esa época, en Santiago bullía la literaria «generación del 900», donde figuraban importantes figuras de la literatura chilena, tales como Pedro Antonio González, Carlos Pezoa Véliz, Fernando Santiván, Pedro Prado y Juan D'Halmar. Sin embargo, Antonio no se vinculará tanto con esta generación como con el movimiento impulsado por Luis Emilio Recabarren.

En consecuencia con el compromiso que adquirió con este movimiento social es que en 1903 participa en la huelga portuaria de Valparaíso, luego, en una huelga ferroviaria en Caleta Abarca; y en 1905 en otra, en la capital. Dentro de estos movimientos es que en 1913 conoce a Domingo Gómez Rojas, quien lee su obra y lo entusiasma para ofrecerla en los teatros. Este sería el paso inicial para una progresiva masificación de su dramaturgia.

Mientras escribía y ofrecía sus obras a los teatros, debió continuar trabajando como empleado en tiendas, en el Registro Civil e incluso realizando algunos matches de box. Sin embargo, luego es contratado por la Compañía de teatro Pellicer para barrer los camarines, atender los mandados de los artistas, ser apuntador, vigilante, "arreglador de textos", o lo que hiciera falta. Desde ese entonces, año a año su producción aumentaba, así como el avance del teatro chileno dentro del país.

Sus duros años de vida y la arteriosclerosis lo hará perder progresivamente sus facultades intelectuales hasta el momento de su muerte. Sus funerales fueron grandiosos. Lo único grandioso que tuvo en su vida. Masas de gentes se apostaron en las calles y arrojaron flores al paso del féretro. Despidieron sus restos en el Campo Santo representantes de todas las condiciones políticas y ramas sociales, recibiendo así su cuerpo sin vida los honores de los más grandes, de aquellos que muchas veces quisieron negarle el derecho a la vida.[2]

Other Languages