Antiamericanismo

Mural contra EE.UU. en Caracas (Venezuela).
Manifestación contra la política estadounidense.
Manifestación contra el ex-presidente de EE.UU. George W. Bush.

El antiamericanismo es el odio, oposición u hostilidad hacia el gobierno, la cultura o las personas de los Estados Unidos de América. En la práctica, se ha etiquetado como antiamericanismo una amplia gama de actitudes y acciones críticas hacia Estados Unidos y la aplicabilidad del término suele ser objeto de disputa. Los ejemplos contemporáneos se centran típicamente en el hecho de ser la primera fuerza económico-político-militar mundial, aunque también es frecuente la animosidad a su modelo de sociedad y a su cultura. El término forma parte del lenguaje político desde mediados del siglo XX, aunque las raíces históricas del término se remontan al siglo XIX.

Suele ser objeto de disputa si el sentimiento hostil hacia los Estados Unidos es la consecuencia de una evaluación racional de sus políticas específicas, o bien se trata de un sistema compuesto de creencias y prejuicios estereotipados más allá de las acciones o políticas concretas.

Antiamericanismo en América Latina

El periodo expansionista de la nación estadounidense, en el siglo XIX y principios del XX (en el que Estados Unidos pasan de ser las originales trece colonias a un país conformado por 50 estados que han sido adheridos ya sea por la compra de territorios, anexión forzada de territorios indígenas, o anexión lisa y llana como el caso de la mitad del territorio mexicano en la guerra mexicano-estadounidense) provocó siempre un fuerte recelo entre algunos observadores y gobernantes extranjeros, así como en las clases populares latinoamericanas.

La animosidad contra Estados Unidos se desarrolla cuando la Unión se afianza en el concierto de las naciones debido a su importancia económica, y genera una política exterior que la lleva a pasar del aislacionismo del siglo XVIII, a una fase imperialista moderna. De esta manera, la apropiación de territorios, pasa de un avance sobre los territorios de los aborígenes norteamericanos o de territorios originalmente pertenecientes a España, a invasiones militares y económicas de otra escala.

Según el historiador Marcos Cantera Carlomagno, el escritor franco-argentino Paul Groussac fue quien inició el antiamericanismo en América Latina.[3]

Su influencia se ve como un nuevo colonialismo económico y cultural, continuación por otros medios del anterior colonialismo europeo:

"Bueno, el imperialismo no tiene un significado preciso. Existen maneras de dominación y control que toman formas variadas, de modo que el imperialismo clásico en su sentido moderno se aplicó solamente durante un par de décadas en el siglo XIX. ¿Significa esto que (...) el lugar donde yo vivo, Boston, fue entregado por su población a los colonos británicos cuando llegaron? Me refiero a que éstas son todas formas de dominación y control, si ustedes quieren llamarlo imperialismo, bien (...) cuando llegó el momento en que el mundo europeo no fue más capaz de controlar sus colonias directamente por la fuerza militar surgió la descolonización. Ellos simplemente trataron de controlar de otras formas. Tomemos el caso de Estados Unidos en el Caribe (...) De otra manera, lo mismo ocurrió con Gran Bretaña y sus colonias, y de hecho en la mayor parte del mundo colonial. No se han reconstituido las relaciones completamente, pero las relaciones de dependencia perduran de una u otra manera. Hoy, los Estados Unidos son mucho más poderosos que Gran Bretaña hace ochenta años atrás. Entonces hay más control de los Estados Unidos que británico. Pero las formas de control simplemente cambian. Después de la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, Gran Bretaña fue considerablemente debilitada y ya no era capaz de controlar el imperio esencialmente mediante la intervención militar. De modo que entonces cambió sus tácticas, y optó por el uso del poder aéreo, y el bombardeo contra población civil, y el gas venenoso. Esto fue considerado una forma efectiva aterrorizar a los civiles. Sólo se utilizan otros mecanismos de dominación. "

Noam Chomsky, Diálogos para el Pensamiento Crítico. "La Guerra contra los Pueblos" Entrevista realizada a Noam Chomsky sobre una idea original de Atilio A. Boron en el marco del II Foro Social Mundial, Porto Alegre - 2002.

Otras opiniones, relacionadas en general con la derecha política, relativizan la idea del papel negativo de los Estados Unidos en Latinoamérica, y la caracterizan como el producto de la falta de autocrítica o de la envidia. Esta es la opinión de, por ejemplo, el periodista liberal venezolano Carlos Rangel:

Para los latinoamericanos constituye un escándalo insoportable que un puñado de anglosajones, llegados al hemisferio mucho después que los españoles y en un clima tan crudo que poco faltó para que ninguno de ellos sobreviviese a los primeros inviernos, hayan llegado a ser la primera potencia del mundo. Sería necesario un impensable autoanálisis colectivo para que los latinoamericanos pudiesen mirar de frente las causas de ese contraste. Por eso, aun sabiendo que es falso, todos los dirigentes políticos, todos los intelectuales latinoamericanos están obligados a decir que todos nuestros males encuentran explicación en el imperialismo estadounidense.

Otra de las causas que han hecho prosperar el rechazo hacia Estados Unidos en América Latina ha sido su historia de intervencionismo militar en muchos países latinoamericanos, por ejemplo, las Guerras bananeras, las dos invasiones a Cuba, la creación de Panamá con el objetivo de hacerse con el control de un futuro canal interoceánico, la ocupación militar de Nicaragua, contra la que se rebeló el general Augusto César Sandino, la ocupación militar de Haití o la expedición contra Pancho Villa en México.

Posteriormente esta injerencia en los países latinoamericanos evolucionó dentro de la lógica de la Guerra Fría y adquirió el objetivo formal de evitar la implantación del comunismo, o por lo menos de evitar que estos países se salieran de la órbita estadounidense aún cuando eso no implicara necesariamente que entrasen en la órbita comunista. Con este objetivo, Estados Unidos impulsó y apoyó diversas dictaduras militares latinoamericanas. Está demostrada la participación de EE. UU. en el asesinato de Omar Torrijos de Panamá, en el golpe contra Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954, y en otros hechos como la organización de la llamada Operación Cóndor en los años 70 y 80, la intromisión de Spruille Braden, embajador estadounidense en Argentina, para evitar la elección de Juan Domingo Perón como presidente en el año 1945, o la organización de la Contra nicaragüense en los años 80.

Otro motivo que ha promovido el antiamericanismo en América Latina ha sido la existencia de la Escuela de las Américas, donde fueron entrenados políticos y militares proamericanos, muchos de los cuales luego serían dictadores en sus respectivos países, la mayoría de las veces cometerían crímenes de lesa humanidad, casi siempre llevarían adelante políticas económicas liberales, y se alinearían completamente con la política exterior de Estados Unidos para la región. Hubo algunas excepciones de dictadores militares que originalmente reunían todas estas características, pero que eventualmente perderían el favor de Washington por determinadas conductas puntuales, como en el caso de Leopoldo Galtieri en Argentina, que en 1982 contravendría las políticas de Washington llevando a cabo una guerra contra el Reino Unido (una potencia capitalista y uno de los principales aliados de EE. UU. en la OTAN), o Manuel Noriega en Panamá, que fue acusado de estar implicado en el narcotráfico hacia los EE. UU. y fue derrocado por una intervención militar estadounidense en 1989.

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