Andrés de Cianca

Andrés de Cianca

Flag of Cross of Burgundy.svg
4.º Gobernador interino del
Virreinato del Perú

(y presidente de la Real Audiencia de Lima)
6 de enero de 1550- 14 de septiembre de 1551
Predecesor Pedro de la Gasca
(presidente de la Real Audiencia de Lima y gobernador interino del Perú)
Sucesor Antonio de Mendoza
(como 2º virrey del Perú)

21 de julio de 1552- 11 de abril de 1553
Predecesor Antonio de Mendoza
Sucesor Melchor Bravo de Saravia

Información personal
Nacimiento ca. 1513
Peñafiel (de Castilla la Vieja)
Banner of arms crown of Castille Habsbourg style.svg Corona castellana
Fallecimiento 11 de abril de 1553
Lima (capital del Virreinato del Perú)
Flag of Cross of Burgundy.svg Imperio español
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Abogado, funcionario, juez y gobernante colonial.
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Andrés de Cianca ( Peñafiel, Corona de Castilla, ca. 1513 – Lima, Virreinato del Perú, 1553) fue un abogado y político español, que presidió dos veces la audiencia gobernadora de Lima, a la espera del virrey enviado por la Corona española, desde 1550 a 1551 y de 1552 hasta 1553.

Biografía

Estudió en el Colegio Mayor de San Bartolomé de la Universidad de Salamanca, y en ella se graduó de licenciado en Leyes. Nombrado oidor de la Real Audiencia de Lima ( 16 de febrero de 1546), viajó al Perú en compañía del licenciado Pedro de la Gasca y a su lado hizo la larga campaña contra el rebelde Gonzalo Pizarro. Sirvió alguna vez de proveedor, pues en el campamento de Vilca, según refiere Gómara, repartió las raciones al ejército en momentos de escasez de víveres.

En la batalla de Jaquijahuana del 9 de abril de 1548, mandó una compañía de caballería en el ala derecha del ejército real: en esos tiempos los letrados solían desempeñar cargos militares y combatir. Integró enseguida la junta que condenó a muerte a Gonzalo y a su lugarteniente Francisco de Carvajal. Pasó luego a Cuzco y, ejerciendo funciones de Justicia Mayor, gobernó allí autoritariamente. Su vida estuvo en peligro por el descontento que provocó entre los colonos su ordenación de los repartimientos; pero hizo ahorcar al revoltoso Juan de Estrada y dispuso el destierro de otros, y la paz quedó restablecida.

Cumplida su misión, retornó a Lima, donde se sumó a la Real Audiencia en su calidad de oidor decano. En tal virtud asumió la presidencia de la misma y se encargó del gobierno en dos oportunidades:

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