André Caplet

André Caplet
André Caplet 1920.jpg
Información personal
Nacimiento 23 de noviembre de 1878 Ver y modificar los datos en Wikidata
El Havre, Francia Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 22 de abril de 1925 Ver y modificar los datos en Wikidata (46 años)
Neuilly-sur-Seine, Francia Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Francesa Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge Geneviève Perruchon
Pareja
Educación
Alma máter
Alumno de
Información profesional
Ocupación Director de orquesta y compositor Ver y modificar los datos en Wikidata
Movimientos Música clásica Ver y modificar los datos en Wikidata
Distinciones
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André Caplet ( Le Havre, 23 de noviembre de 1878 - Neuilly-sur-Seine, 22 de abril de 1925). Compositor y director de orquesta francés, fue una figura importante en la vida musical de principios del siglo XX. Amigo y colaborador de Debussy, y con un fuerte sentimiento religioso, compuso obras principalmente para la voz.

Biografía

«Lo primero que hay que poner de relieve, porque eso es esencial, que tan lejos como recuerdo, la atracción que ejerció siempre sobre mi la mar. De niño, permanecía horas vagando al borde de los grandes bajíos de Le Havre. Escuchaba el ritmo de las olas rompiendo sobre la grava y, antes de que pudiese salir solo, cuando un marino me llevaba en su barca, era feliz e imaginaba, escuchaba voces en las olas. Cambiaban de intensidad según la fuerza del viento y parecían responder a las preguntas que les hacia. No sabría explicar lo que sentía entonces pero, cuando regresaba a tierra, me sentía como en el exilio. Esperaba siempre no sé que motivo para maravillarme. Escuchaba voces en las olas.»

Caplet amaba el mar, compartiendo esta pasión, así como su afición por las voces, con otros dos grandes músicos de la época: Albert Roussel y Jean Cras.

Séptimo hijo de una familia muy modesta, André Caplet nace en un barco en la travesía entre Le Havre y Honfleur. Dotado y precoz, enfrentado desde muy niño a la necesidad de trabajar, estudia música con el fin de asegurarse una fuente de ingresos. A los nueve años gana un primer premio de violín y a los 11 años se inicia como pianista repetidor en el «Folies Bergères» de Le Havre, y un año más tarde, a los 12 años, ya es violinista de la orquesta del Grand-Théâtre municipal. André Caplet llegará a ser un violinista brillante. Estudia piano, armonía y contrapunto en la escuela de música de Le Havre, con Henry Woollett.

En 1896 llega a París, e ingresa en el Conservatorio (1896-1901). Sigue cursos de armonía con Xavier Leroux, composición con Charles Lenepveu y acompañamiento con Paul Vidal. Será timbalero de los « Concerts Colonne», destacando por sus dotes como director de orquesta, debutando como tal con la orquesta Colonne en 1896 en el «Théâtre de la Porte-Saint-Martin». En 1899, a los 21 años, es nombrado director musical del Théâtre de l'Odéon.

Sus primeras obras (Quintette para piano e instrumentos de viento, Callirhoé, Suite persane, Pâques citadines) muestran una asimilación precoz de la herencia de César Franck y de Jules Massenet, así como una evidente atracción por el impresionismo. Después de obtener con la cantata Myrrha el Primer Gran Premio de Roma en 1901, por delante de Maurice Ravel, recorre Italia con una insaciable curiosidad. Con motivo del centenario de la Villa Médicis, es designado para escribir une Marche solennelle, que será estrenada bajo su dirección en la ceremonia oficial en abril de 1903. Con Épiphanie, tríptico para violoncello y piano, compuesto ese mismo año, entra en una fase de música más evocadora que descriptiva que desembocará en 1908 en la Le masque de la mort rouge, fresco sinfónico basado en el cuento homónimo de Edgar Allan Poe, con arpa solista. Caplet rehará esta obra en 1923 para arpa y cuarteto de cuerdas, dándole el título de Conte fantastique. Esta partitura tiene una escritura muy original y atrevida para arpa, tanto que habrá que esperar a Penderecki o a Ligeti para encontrar procedimientos parecidos.[ cita requerida] Sintiéndose agobiado en su retiro dorado en la Villa Médicis, presenta su dimisión, y abandona Italia. Viaja a Alemania donde, durante un año, sigue los ensayos de los grandes directores de la época: Arthur Nikisch en Berlín y Félix Mottl en Dresde.

André Caplet
André Caplet en la mesa de su despacho.

En 1907, André Caplet conoce a Claude Debussy, del que ya conocía muy bien su música ya que había transcrito muchas de sus partituras orquestales para el piano. Una profunda amistad nace entre ellos y, lejos de limitarse al papel de discípulo (que le atribuyen muchas biografías), Caplet se convierte, en su intérprete predilecto y su más cercano colaborador, orquestando alguna de sus obras (Children’s Corner, La Boîte à joujoux, dos de las Ariettes oubliées...). Dirigiéndose à Georges Jean-Aubry en 1908, Debussy le confía:

Ayer, por vez primera, escuche dos canciones de André Caplet sobre versos de G. Jean-Aubry [...] Este Caplet es un artista. Sabe encontrar la atmósfera sonora y, con una alegre sensibilidad, tiene el sentido de las proporciones; esto que es tan raro que no se cree, en nuestra época de música chapucera, o hermética como un tapón!

Claude Debussy, 1908

Rubio, de mirada lánguida y con una cabeza grande sostenida por una anchas espaldas, está dotado de una pujante personalidad y de un gran dinamismo comunicativo. A este magnetismo natural se le añade un encanto indefinible, y a él sucumbirá Isadora Duncan, que será su amante. Cae gravemente enfermo de una pleuresía en el otoño de 1909. Desde 1910 sus primeras composiciones figuran en los carteles de los conciertos parisinos. Sus intérpretes son Claire Croiza, Jane Bathori, Philippe Gaubert, Gaston Poulet, Maurice Maréchal...

Su carrera de director de orquesta comienza a despuntar cuando en 1910 es requerido por el empresario Henry Russell para ser director de orquesta de la Ópera de Boston. Dos años más tarde, en 1912, ya será su director musical, y estará allí un total de cuatro años. Presentará lo esencial del repertorio contemporáneo francés, y les descubrirá la música de Debussy, Ravel, Satie, Milhaud, Louis Aubert, Raoul Laparra... Vuelve temporalmente a París en la primavera de 1911, con el fin de orquestar, preparar y dirigir la primera representación del Martyre de Saint Sébastien, obra que Debussy debe acabar con premura. En 1912, en Londres, dirige la primera ejecución de Pelléas et Mélisande. Por esa época tiene una aventura amorosa con la esposa del empresario, Nina Russel, que acabará en la primavera de 1914, cuando vuelva definitivamente a Francia al ser nombrado director de orquesta de la Ópera de París. La guerra estalla en agosto y eso le impedirá ejercer sus funciones.

Caplet se alista voluntariamente tras la declaración de guerra (había sido declarado exento del servicio militar). Se le asigna a la guarnición de Le Havre, y con el grado de sargento se incorpora al frente en septiembre de 1915. Es jefe del servicio de palomas mensajeras y, paralelamente, participa activamente en la vida del cuarteto fundado por Lucien Durosoir, un violinista virtuoso, y Maurice Maréchal, su asistente, chelista de quince años. Durosoir, en una carta escrita a su madre el 17 de octubre de 1915, cuenta el encuentro:

«Así es como espero hacer para organizar el cuarteto. Llegó, ayer por la mañana, en un nuevo refuerzo, André Caplet, el premio de Roma, director de orquesta muy conocido que dirigía en Boston desde hace varios años la temporada de opera. Lo he conocido largamente ayer e incluso le presente al coronel. Es sargento, se encontrará en él un filón, además de que es enclenque. Es necesario tener verdaderamente necesidad de hombre para coger a gente como él. Abreviando, tocará la viola en el cuarteto (Caplet es pianista pero también ha aprendido violín y algunos rudimentos de viola). Inútil decir que será interesante como músico. Parece muy tímido, aunque hay que decir que está desorientado al encontrarse en el frente, es la primera vez que está en él.»

Caplet dará clases de composición a Durosoir siempre que pueden encontrarse. Como miembros del cuarteto, tocan habitualmente en los servicios religiosos y militares y se introducen en los círculos de oficiales, y, más tarde, en el entorno del general Mangin, que, en mayo de 1916, le encargará la Marche héroïque de la Vème Division. En el frente es herido dos veces y sufre los efectos del empleo de gases, volviendo de la guerra muy disminuido físicamente, con serias secuelas.

Desmovilizado a principios de 1919, se casa el 4 de junio en Chaville con con Geneviève Perruchon, a la que llama «ma petite Geneviève». De esta feliz unión nace un hijo el 20 de octubre de 1920, el pequeño Pierre. Su actividad musical sigue, pese a todo, siempre efervescente. Realiza un breve viaje a los Estados Unidos como director de orquesta y publica un libro «Essais» sobre la técnica de dirección. Francis Poulenc nos cuenta la anécdota siguiente:

«André Caplet, recientemente llegado del frente, dirigía una extraña coral donde se veían entre los bajos a mis dos maestros Charles Koechlin y Ricardo Viñes y, en no sé que función, Honegger y yo mismo. Se trataba de cantar les Trois chansons a cappella de Ravel todavía inéditas.»

Decidido a consagrarse a la composición, ya que por su salud la dirección de orquesta ahora le resulta una tarea fatigosa, rehúsa los puestos de director que le proponen la Ópera de París, los « Concerts Lamoureux» y los «Concerts Pasdeloup». Dirige pese a todo de forma intermitente, como cuando por primera vez en Francia, estrena las Cinq pièces pour orchestre opus 16 de Arnold Schönberg en los «Concerts Pasdeloup» de 1922. Dirige también las primeras audiciones del Socrate de Satie y de La valse de Ravel. Ese mismo año, asiste al estreno francés de Pierrot lunaire, dirigido por Darius Milhaud. Su curiosidad permanece siempre despierta, y asiste a muchos estrenos, como los del Roi David de Arthur Honegger, Pour una fête de printemps de Albert Roussel, Noces de Ígor Stravinski...

Los horrores de la guerra acentúan su misticismo, que se traduce en un fuerte sentimiento católico y que le llevará a componer obras religiosas de una gran hondura interior, generalmente para la voz humana. Habiendo extraído de la lección debussysta una liberación del pasado, pero poco atraído por el estilo de Stravinski de después de guerra, o por las búsquedas de la Segunda Escuela de Viena, permanece ligado a una claridad y una fluidez muy francesas. Desde 1909, con el Septuor para cuerdas vocales e instrumentales, Caplet aborda una escritura mas desnuda, hecha de búsquedas tímbricas y de gran simplicidad. Las Inscriptions champêtres (1914), para voces de mujer a cappella, encuentran su inspiración en los paisajes normandos, como en la Messe à trois voix llamada «des petits de Saint Eustache la Forêt» (1919-20) que toma prestados algunos procedimientos del canto gregoriano. Sus Pie Jesu, de 1919, y el Panis Angelicus del 21 de junio de ese mismo año, son obras de un gran fervor religioso y testimonio de una sinceridad y una hondura de sentimientos bastante rara en la época. En 1923, André Caplet termina su obra maestra, Le Miroir de Jésus, un tríptico sobre los misterios del rosario con poemas de Henri Ghéon.

La ciudad de Le Havre cuenta con una orquesta que lleva su nombre, la «Orquesta de los Conciertos André Caplet», la más veterana de la ciudad, fundada en 1948.

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