Anarquismo y religión

Los anarquistas tradicionalmente han sido escépticos de las religiones organizadas e institucionalizadas, y se han opuesto a ellas, pues en su mayoría son jerárquicas o coactivas por naturaleza y, en general, alineadas estrechamente con estructuras contemporáneas del poder político y corporativista, como el Estado. Esto no significa, sin embargo, que los anarquistas están opuestas a una fe personal, sino solamente a la naturaleza autoritaria de la religión organizada. El antiautoritarismo es un tema central en algunas sectas religiosas y variaciones de religiones centrales. De esta manera, algunos anarquistas notables han sido religiosos, como León Tolstoi y Ammon Hennacy, ambos creyentes fieles de los principios de la no violencia y del anarquismo cristiano. La mayoría de los anarquistas se han manifestado como ateos.

Librepensamiento en el anarquismo

La relación del anarquismo con el librepensamiento ha generado choques con la religión.

Ateísmo

El símbolo del ateísmo hace alusión a la "a circulada" anarquista.

Publicada póstumamente en francés en 1882, Dios y el Estado de Mijaíl Bakunin fue uno de los primeros tratados anarquistas sobre la religión. Bakunin expone su filosofía del lugar histórico de la religión y su relación con el Estado político moderno, ambas como instituciones negativas para la humanidad. Fue más tarde publicado en inglés por Mother Earth Publications en 1916.

A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, anarquistas como Voltairine de Cleyre eran frecuentemente asociados con el movimiento de librepensadores, apoyando el ateísmo. Los anarquistas españoles del temprano siglo XX fueron responsables por quemar varias iglesias, aunque muchas de ellas fueron por parte del Partido Radical, pero adjudicadas a anarquistas. El apoyo de los líderes de la Iglesia por el fascismo durante la Guerra Civil Española contribuyó en gran manera al sentimiento antirreligioso.

Emma Goldman escribió en Anarquismo: lo que realmente representa:

El anarquismo ha declarado una guerra en las influencias perniciosas que hasta ahora nos han alejado de la armoniosa fusión de lo individual y los instintos sociales, lo individual y la sociedad. Religión, el dominante de la mente humana; Propiedad, el dominante de las necesidades humanas; y Gobierno, el dominante de la conducta humana, representan el fuerte de la esclavitud del hombre y todos los horrores que conlleva.

Emma Goldma, Anarquismo: lo que realmente representa
Otro símbolo ateo propuesto, es una escuadra circulada, semejante al símbolo nulo Ø, también contiene algo semejante a una "a".

Los anarquistas partidarios del ateísmo plantean que la creencia en Dios es el origen de la sumisión del individuo a principios superiores a su propia vida tanto en un sentido personal como político, quitándole su autoestima, su orgullo de sus propios méritos, su iniciativa de organización colectiva, e impidiéndole entender que es cada persona la que da el sentido a su existencia. Así entonces creer en un ser supremo justifica también a los gobiernos, por lo que vincula la propaganda religiosa con el poder político, ya que si los religiosos predican que dios "hace las cosas por nosotros y por nuestro bien y hay que agradecérselo", entonces estas personas quedan condicionadas a la obediencia del gobierno que se plantearía a sí mismo como un dios en tierra.

No plantean el ateísmo como algo obligatorio ni por decreto sino como una labor de educación y concienciación voluntaria en una filosofía naturista que no dé explicaciones sobrenaturales a los hechos de la realidad, ya que algo por no conocido o entendido no significa que sea sobrenatural. Véase: Bright, escuela racionalista.

Masonería

Se han señalado algunos paralelismos entre el anarquismo y la masonería para explicar los casos de libertarios que participaron en esta institución iniciática. Ambas corrientes confían en la educación para lograr la transformación moral del individuo que conduzca a una sociedad libre basada en la fraternidad de todos los seres humanos y la fe en la ciencia y la razón concebidas como las impulsoras del bienestar y progreso del género humano, así como coinciden en su apuesta por el librepensamiento y su anticlericalismo.

Esta relación se usó en el pasado como calumnia e incluso como justificativo para la represión y la propaganda política contrarias al anarquismo por parte de elementos conservadores, ya que se rumoreaba a través de sectores de la opinión pública que la masonería era una sociedad secreta anticatólica, además de antitradicionalista y, por tanto, para el conservadurismo era "diabólica", "pervertida" y "pervertidora de la sociedad", y el anarquismo era sólo una herramienta conspirativa de la masonería para destruir los "buenas costumbres" de la sociedad.

Entre los padres fundadores del anarquismo encontramos vínculos con la masonería. Mijaíl Bakunin aparece en “Bakunin y la Internacional en Italia del 1864 al 1872” de Max Nettlau (1865-1944), el principal historiador del anarquismo, con documentación que acredita a Bakunin como grado 32º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, éste pertenecía a la logia de Les Elus d´ Hiram de París; Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865) fue iniciado el 8 de enero de 1847 en la logia de Besançon. Otros conocidos masones y anarquistas han sido el educador español Francisco Ferrer Guardia, o el introductor del anarquismo en España el italiano Giuseppe Fanelli, entre otros.[1] La relación con la masonería puede evidenciarse también en América como por ejemplo con el anarquismo en Argentina.

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