Anarquismo epistemológico

El anarquismo epistemológico, o dadaísmo epistemológico, es una teoría epistemológica, desarrollada por el filósofo de la ciencia austríaco Paul Feyerabend, que sostiene que no hay reglas metodológicas útiles o libres de excepciones, que rijan el progreso de la ciencia o del desarrollo de los conocimientos. Se sostiene la idea de que la ciencia que funciona de acuerdo con normas fijas y universales no es realista, sino perniciosa y perjudicial para la ciencia en sí. Su propuesta es una epistemología abierta, a manera de una serie de herramientas de investigación científica adaptables a cada contexto pero no postuladas como leyes inamovibles.

El uso del término anarquismo en el nombre refleja la prescripción del pluralismo metodológico de la teoría; tal como el pretendido método científico no tiene el monopolio de la verdad o de la obtención de resultados útiles, el enfoque pragmático es una actitud de "todo vale" hacia las metodologías.[1]

la ciencia es una empresa esencialmente anarquista; el anarquismo teórico es más humanista y más adecuado para estimular el progreso que sus alternativas basadas en la ley y el orden.

En ediciones posteriores de su Tratado contra el método [1975],[2]​ optando por utilizar en sustitución el término «dadaísmo». En una nota al pie dice:

“Al elegir el término 'anarquismo' para designar mi planteamiento, tuve en cuenta sin más, su uso general. Sin embargo, el anarquismo, tal y como se le ha practicado en el pasado y como se practica hoy día por un número cada vez mayor de personas, posee rasgos que no estoy dispuesto a defender. Se preocupa poco de las vidas humanas y de la felicidad humana (excepto de la vida y la felicidad de aquellos que pertenecen a algún grupo especial); además implica el tipo de dedicación y seriedad Puritana que yo detesto. Existen algunas excepciones exquisitas como Cohn-Bendit, pero son minoría). Por estos motivos prefiero ahora emplear el término Dadaísmo. Un Dadaísta no sería capaz de hacer daño a una mosca, mucho menos a un ser humano. Un Dadaísta permanece completamente impasible frente a una empresa seria y sospecha siempre cuando la gente deja de sonreír, asumiendo aquella actitud y aquellas expresiones faciales que indican que se va a decir algo importante. Un Dadaísta está convencido de que una vida que merezca la pena sólo será factible cuando empecemos a tomar las cosas a la ligera y cuando eliminemos del lenguaje aquellos significados profundos pero ya putrefactos que ido acumulando a lo largo de los siglos ('búsqueda de la verdad'; 'defensa de la justicia'; 'amor apasionado'; etc., etc.,). Un Dadaísta está dispuesto a iniciar divertidos experimentos incluso en aquellos dominios donde el cambio y la experimentación parecen imposibles (ejemplo: las funciones básicas del lenguaje). Espero que tras la lectura del presente panfleto, el lector me recuerde como un frívolo Dadaísta y no como un anarquista serio.” (Feyerabend 2010:6 n.12)[2]

Este desplazamiento terminológico no queda en mera anotación sino que es ampliamente desarrollado en el ensayo "Hacia una teoría del conocimiento dadaísta", publicado en castellano en el recopilatorio ¿Por qué no Platón?.[3]

Resulta plausible pensar que la preeminencia del término anarquismo epistemológico frente a la de dadaísmo epistemológico, pese a la aclaración documentada del autor, responda a cierta intención de desprestigio o menosprecio de la teoría, bien sea porque el anarquismo nunca ha gozado de buena prensa política o académicamente; bien porque el dadaísmo sea considerado un marco epistémico e histórico marginal en comparación con el anarquismo.

Es doblemente curioso si pensamos que la propia definición de anarquismo epistemológico proviene del propio Feyerabend y a la que no se han adscrito oficialmente más autores, siendo innecesario conservar el término.

La teoría aboga por el tratamiento de las leyes inamovibles de la ciencia (no la investigación científica en sí) como una ideología, junto con otras, como la religión, la magia y la mitología, y considera el dominio de la ciencia en la sociedad como algo autoritario e injustificado.[4]

Motivo

La teoría se basa en la observación de que no existe un método científico de identificación único que sea coherente con las prácticas del paradigma del progreso científico - la revolución científica. Se trata de una crítica radical de la historiografía racionalista y empirista que tienden a representar a los héroes de la revolución científica como escrupulosos investigadores que dependen de la investigación empírica. Mientras en la realidad muchas veces, como expone fue el caso de Galileo, se basan más en la retórica, la propaganda y la epistemológica trucada para apoyar sus doctrinas, y que los criterios estéticos, caprichos personales y los factores sociales son mucho más frecuentes que lo que la historiografía dominante permite.

Las leyes de la ciencia como las que postula la física aristotélica o la de Newton son regularmente demostrado no sólo a nivel local ser incorrecta, sino totalmente falso, basándose en suposiciones acerca de las entidades inexistentes. Que el movimiento de Newton a la física aristotélica a la teoría de la relatividad de Einstein es un paradigma del progreso científico y, sin embargo, que cada una a su vez se ha demostrado falsa ilustra para el anarquista epistemológico que las teorías científicas no corresponden a la "verdad", sino que debe evaluarse su conveniencia en otros motivos. Feyerabend trazó una comparación entre la manera en que un paradigma científico o reemplazó o triunfó sobre otro, y de la mitología comparativa, en la que los elementos de un mito se adaptan a un nuevo y triunfal sucesor. Feyerabend sostuvo, con Imre Lakatos quien identificó como un compañero anarquista epistemológico, que el problema de demarcación de distinguir por razones objetivas la ciencia de la pseudociencia es irresoluble y, por lo tanto fatal para la idea de la ciencia de acuerdo a un correr fijo y universal de normas.

Además, Feyerabend sostuvo que decidir entre las tendencias científicas en competencia se ve complicada por la inconmensurabilidad de las teorías científicas. Inconmensurabilidad significa que las teorías científicas no pueden conciliarse o sintetizarse porque la interpretación y la práctica de la ciencia siempre es informada por los supuestos teóricos, lo que lleva a los partidarios de las teorías que compiten a usar diferentes términos, perdiéndose en diversos juegos lingüísticos y, por tanto, hablándose unos a otros sin realmente comunicarse. Esto para Feyerabend es otra razón por la que la idea de la ciencia como procedimiento de acuerdo a universales, las leyes fijas son a la vez históricamente inexactas y prescriptivamente inútiles.